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12 de agosto de 2022

El poskirchnerismo de Massa By Carlos Tórtora

El show de Elisa Carrió puso sobre la mesa algo que ya estaba en la conciencia colectiva: que Sergio Massa teje a toda velocidad la trama de su proyecto personal de poder y que los puentes tendidos con la oposición forman parte de este armado...

Las relaciones del Ministro de Economía con Horacio Rodríguez Larreta, por ejemplo, se remontan a los 90 y se contraponen a la pésima relación de aquél con Mauricio Macri. Ya ministro, Massa no pierde el tiempo y envía señales hacia el peronismo y JxC. Su plan es estabilizar la economía para lanzar en las primeras semanas del 2023 su candidatura presidencial convocando al kirchnerismo a seguirlo. Implícitamente, esto significaría pasar a segundo plano el liderazgo de Cristina Kirchner, que debería aceptar el encumbramiento de Massa para evitar una catástrofe electoral. Para llegar a este punto, Massa deberá ganarse primero la adhesión de los gobernadores peronistas que, preventivamente, están preparándose para desdoblar la fecha de los comicios locales de los nacionales.

Audacia sin poder propio

Volviendo al contexto de la denuncia de Carrió, el massismo apuntaría a un tema tabú para el kirchnerismo. Esto es pactar con la oposición una serie de pautas de política económica para sobrellevar la transición. La alianza entre Gerardo Morales y Larreta es el sector más proclive a la negociación con el Ministro de Economía, en tanto que Macri y Patricia Bullrich giran en torno a una alianza con Javier Milei.

El poskirchnerismo que esboza Massa tiene un límite y éste es la reacción de ella, que hoy por hoy es una esfinge. La vicepresidenta optó por no ponerle obstáculos importantes a la gestión económica de la nueva estrella del gobierno. Pero en lo político no estaría dispuesta a ceder. Para ello, cuenta a su favor con la carencia que tiene Massa de una estructura política nacional importante. En el distrito crítico, la provincia de Buenos Aires, el Frente Renovador está acorralado por la alianza entre La Cámpora y los intendentes y carece de peso propio. Para quedarse con la candidatura presidencial, Massa tiene entonces el mismo mérito que tenía Alberto Fernández, o sea, no contar con poder propio. Pero a diferencia del presidente, el tigrense es audaz y pulsea con un kirchnerismo semiagotado. Con el calendario corriéndole en contra, el superministro intentaría en las próximas semanas potenciar su agenda internacional, presentándose como el único peronista con apoyo en los EEUU.

Carlos Tórtora

 
 

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