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12 de julio de 2022

La amenaza de renuncia, el arma de Alberto contra Cristina

Distintas versiones coinciden en señalar que en los últimos días Alberto Fernández amenazó con renunciar, de lo cual lo habrían disuadido Vilma Ibarra y otros miembros de su entorno

 Estas amenazas de renuncia tienen un claro destinatario: Cristina Kirchner. Interpretando algo que parece obvio, el presidente le estaría diciendo a la vicepresidenta que puede llegar a patear el tablero si continúan las presiones del kirchnerismo sobre la política económica y otras áreas del gobierno. A CFK no le conviene la renuncia presidencial, porque la colocaría en un dilema, esto es, tener que hacerse cargo de un gobierno desgastado o bien renunciar y dejarle la presidencia a Sergio Massa, que probablemente se ocuparía de dejar fuera de carrera al kirchnerismo. Así es que Cristina estaría convencida de que no le queda otra alternativa que hacer que el presidente subsista en su cargo para continuar cargando con las culpas del fracaso. Claro está que esta estrategia de supervivencia no le mejora las perspectivas electorales al Frente de Todos. De continuar así, con un gobierno en terapia intensiva, el kirchnerismo se vería obligado a poner en marcha un plan de subsistencia. Esto quiere decir apuntar a ganar Buenos Aires y prepararse para resistir desde allí al futuro gobierno de Juntos por el Cambio.

SIN SALIDA

A esta altura, vale la pena un breve análisis sobre los probables puntos de vista de Alberto. Su amenaza de renuncia, para ser efectiva y detener las presiones de CFK, debería ser creíble. Y el kirchnerismo no cree en las amenazas de Alberto. En el Instituto Patria pensarían que el presidente está acorralado y sin futuro político, porque su reelección es una quimera. Con esta situación, la renuncia sería un salto al vacío y no le serviría de nada. Algo similar a lo que le pasó a Carlos Chacho Álvarez cuando en el 2001 renunció a la vicepresidencia pensando que así generaría una enorme reacción política contra el gobierno de Fernando de la Rúa y, en cambio, no pasó absolutamente nada. Es así que Alberto preferiría subsistir en el poder aun en pésimas condiciones, con la remota expectativa de que la situación económica mejore y el gobierno salga entonces del pozo.

Por el momento, tanto el kirchnerismo como los mercados y los medios están tomando las amenazas de renuncia de Alberto como parte del show de la crisis entre él y la vicepresidenta.

Carlos Tórtora

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