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16 de septiembre de 2021

Un error de CFK revivió a Alberto por Carlos Tórtora

Una versión conspirativa de la actual crisis señala que Cristina Kirchner y Alberto Fernández habrían simulado un enfrentamiento para conseguir que este último se reposicionara y recuperara para noviembre los votos perdidos del Frente de Todos. Es poco probable que semejante conspiración haya existido pero sí es cierto que Alberto, en pocas horas, comenzó a resurgir de las cenizas.

Dos hechos favorables para el oficialismo se produjeron entre anteayer y ayer: en primer lugar, el enorme efecto negativo del resultado electoral quedó tapado por la crisis del gobierno. Y, segundo, un Alberto casi desconocido le dijo no a la presión de CFK para hacer cambios en el gabinete. La mayor parte de los gobernadores, la CGT y el establishment convergieron en apoyo del presidente, que volvió así al rol para el que lo votaron muchos en el 2019: ser un freno a los excesos del kirchnerismo duro. Este resurgimiento de un presidente desplomado en las encuestas y principal damnificado por la derrota en las urnas fue posible gracias a un grueso error de cálculo de la vicepresidenta. Ésta pensó probablemente que, dado el temor reverencial que supuestamente le tenía Alberto, para doblegarlo era suficiente que sus funcionarios anunciaran la puesta a disposición de sus renuncias. En este plan, el presidente, asustado, debía ceder de inmediato la cabeza de Santiago Cafiero y de otros de su entorno. Pero AF vio una oportunidad y se resistió, convirtiéndose en el líder de todos los que quieren frenar a la ex presidenta. Obviamente, ambos contendientes saben que la gravedad de la situación los obliga a encontrar una salida negociada pero la jugada de Alberto lo devolvió al ruedo político después que el recuento de votos del domingo lo dejara fuera de juego. De hecho, Cristina empezó a negociar desde el momento en el que le dijo a Martín Guzmán que no pedía su renuncia. Los ministros, a todo esto, se alinearon en dos bandos, con alguna excepción como Jorge Taiana, un cristinista que no anunció su renuncia ni se reportó con el presidente.

Cómo sigue

Operadores de Alberto, en medio de la crisis, deslizaron la hipótesis de un gran acuerdo nacional y hasta de un gobierno de unidad nacional. Esto es, con miembros de la oposición. El gobernador jujeño Gerardo Morales fue el primer opositor en elogiar la idea pero en la cúpula de Juntos por el Cambio prevaleció la prudencia. Macristas y radicales sospechan que el presidente apunta a victimizarse, sacando provecho de su crisis con la vicepresidenta. Es obvio que al gobierno le falta una espada política de primer nivel y están en vista Martín Insaurralde y Sergio Massa. El primero viene de ganar por escaso margen en Lomas de Zamora y el segundo no quiere dejar la comodidad de la presidencia de la cámara baja.

La crisis está lejos de terminar pero el polifacético presidente sorprendió a su jefa política con su imprevista rebeldía. Ella sigue manejando los hilos de la trama política pero ahora acaba de perder no sólo buena parte de sus votos en el conurbano sino también un gran activo político, la subordinación de Alberto.

Carlos Tórtora

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