Domingo 9 de Mayo de 2021

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13 de febrero de 2021

El gobierno, cerca de decidir qué hacer con la Corte . By Carlos Tórtora

El gobierno parece tener definido que va a hacer algo con la Corte Suprema, pero le cuesta definir qué es ese algo. En su reciente reportaje en Página 12, Alberto Fernández pintó el cuadro de una Corte desprestigiada y con un creciente descrédito.

El tribunal se defendió a través de una nueva sentencia, en este caso contra Milagro Sala. Rechazó -de manera unánime- un recurso de queja presentado por la defensa de Sala y dejó firme una condena a dos años de prisión, con lo que el máximo tribunal escala la tensión con el kirchnerismo, que había reclamado la liberación de la dirigente social. El mensaje de los ministros de la Corte a la Casa Rosada parece claro: ellos no estarían dispuestos a emitir sentencias favorables al oficialismo a cambio de que cedan las presiones políticas.

Anticipándose a una discusión que hoy por hoy no está instalada, Sergio Massa salió a desestimar que pueda plantearse un juicio político a los miembros de la Corte. La situación actual admite, sin embargo, un paralelo con lo ocurrido entre Néstor Kirchner y el máximo tribunal en el 2004. Recién asumido, Kirchner habló en cadena nacional para denunciar a los ministros de la Corte y exhortar al Congreso a formarles juicio político. La Corte actual no tiene el nivel de cuestionamiento de la de aquella época y definitivamente Alberto Fernández carece de la agresividad y la audacia del difunto ex presidente.

Sólo dos opciones

Excluido al menos por ahora el juicio político, a la Casa Rosada le quedan dos caminos para doblegar a la Corte. Uno es vaciarla creando un tribunal intermedio que entienda en las causas por corrupción. Claro que la lógica jurídica indica que las causas por corrupción ya existentes deberían continuar su trámite en los juzgados federales, siendo competente el nuevo tribunal sólo para causas futuras. Sería muy improbable que Cristina Kirchner consiga beneficiarse con este cambio, que seguramente desataría fuertes críticas. El otro camino a tomar sería la ampliación de la Corte de 5 a 9 miembros, con lo cual se licuaría el poder de los actuales ministros y el kirchnerismo podría construir tal vez una nueva mayoría. Pero, para empezar, para que una ley ampliando la Corte pase por el Congreso, sería necesario un acuerdo con Juntos por el Cambio, que tendría ambiciones de colocar uno o dos jueces en la nueva composición del tribunal. Es obvio que la pretensión oficial de una Corte más afín a la Casa Rosada implica que algunos de sus actuales miembros se alineen con el gobierno.

Sea cual fuere la opción que en definitiva adopte el kirchnerismo, la misma debería ponerse en práctica a la mayor brevedad posible. La razón es que una vez lanzada la campaña electoral, la operación de restarle poder a la Corte encontraría una enorme resistencia propia de la contienda en las urnas.

Carlos Tórtora

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