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19 de mayo de 2013

Hábitos de vida definen si se será hipertenso

Hay que evitar las grasas, el sobrepeso, el sedentarismo y el exceso de consumo de alcohol.

 

La hipertensión arterial, principal causa de muerte en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es altamente dependiente de los hábitos y el estilo de vida, que se suman a la predisposición genética como en una ecuación.

En la actualidad se sabe que los hábitos “construyen” al organismo e influyen en su funcionamiento casi tanto o más como el propio ADN.

Por lo tanto no es casual que la hipertensión arterial (HTA), que es la principal causa de enfermedad y muerte en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esté tan estrechamente ligada a los hábitos de consumo.

Además, las estrategias que la comunidad médica y sanitaria que están implementando para reducir su enorme incidencia están relacionadas con la promoción de un cambio en los hábitos de vida: consumir menos sal, evitar el sedentarismo y realizar actividad física, reducir el consumo de grasas, panificados y azúcares reemplazándolos en lo posible por frutas y verduras, mantener controlado el peso y, desde luego, estar siempre atentos a los valores de presión arterial, que no deben superar los 140/90 mmHg.

Otros hábitos también tienen incidencia directa en la presión arterial (y por lo tanto en la salud cardiovascular, renal y mental, ya que la HTA también es la principal causa de demencias y pérdida prematura de las capacidades cognitivas), pero su papel no es del todo atendido.

La incidencia de estos hábitos y su verdadero efecto sobre la presión arterial estuvieron entre los temas relevantes tratados en el XX Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, que se desarrolló en la ciudad de Rosario, organizado por la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA).

“Tratar el tema de los hábitos es de capital importancia, porque la mayoría de la gente tiende a creer que tomándose un comprimido se soluciona el problema de la hipertensión o de la diabetes pero lo cierto es que el cambio en el estilo de vida aporta un descenso significativo en la presión arterial, que nunca es despreciable, y por otra parte posibilita el manejo del paciente con hipertensión arterial”, explicó el Dr. Fernando Filippini, presidente del Comité Científico del Congreso.

El Dr. Diego Nannini, del Comité Organizador del congreso señaló que “con respecto al consumo de alcohol, hay que resaltar que el beneficio que se le atribuye se pierde luego de sobrepasar los límites de consumo diarios, porque -aclara- luego de esas ‘dosis’, se comienza a elevar la presión arterial”.

Efectivamente, las evidencias apoyan que un consumo moderado de vino tinto durante las comidas puede ser beneficioso y hasta aconsejable, pero no debe de ninguna manera llevar a confusión.

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