19 de enero de 2018

Por qué es mejor comer frutas enteras en lugar de jugo

Es muy común pensar que es lo mismo ingerir una fruta entera que tomar jugos. Pero los especialistas aseguran que las diferencias son enormes y hasta ponen al consumo de estos últimos a la altura de ciertas gaseosas o aguas saborizadas.

Es que, aunque sean exprimidos y se trate de un alimento totalmente natural y sin conservantes, la ingesta de azúcar es enorme y difícil de medir. Las frutas enteras -en lo posible, con cáscara- contienen fibras que producen saciedad y generan una absorción más lenta del azúcar. En cambio, el jugo no nos avisa que ya hemos tomado suficiente.

“Si tomamos jugos de frutas debemos hacerlo sin colarlos, porque se tira mucha fibra al tacho”, recomendó la licenciada en Nutrición Graciela Porchietto, colaboradora de la Fundación Banco de Alimentos de Córdoba. 

“Pero incluso con la pulpa, gran parte de la fibra queda en el exprimidor”, agregó.

Por más que a las frutas las pongamos en la licuadora con cáscara, el problema sigue siendo la cantidad de azúcar que se consume. 

Aunque se recomienda ingerir hasta tres frutas al día, probablemente en simple un jugo de naranja uses cuatro de ellas. O quizás no comas una banana, una manzana y un durazno de un tirón, por ejemplo, pero en un licuado te los tomarías juntos sin problemas.

En resumen, el riesgo de engordar y de adquirir más azúcar de la necesaria aumenta si elegimos preparar jugos en lugar de frutas enteras.

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