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23 de febrero de 2018

Víctor Buso, el primer hombre que vio explotar una estrella

Científicos del Conicet y colaboradores internacionales publicaron el descubrimiento en Nature. Víctor Buso, cerrajero de día y astrónomo aficionado de noche, estaba fotografiando la galaxia espiral NGC 613 cuando notó en la secuencia la aparición de un punto muy luminoso.

De inmediato, aconsejado por otro aficionado al que logró contactar aquella noche del 20 de septiembre de 2016, emitió un alerta internacional dirigida a la comunidad con el objetivo de que investigadores interpretaran el hecho.

Se trataba del estallido de una estrella que estaba dando lugar a una supernova, uno de los eventos más maravillosos y masivos del universo. Las supernovas surgen con la explosión de una estrella que acumula y termina liberando mucha más energía que astros como nuestro sol, cuyo final será menos abrupto y no tan violento. En rigor, las supernovas aparecen cuando explota o muere una estrella, no cuando nace.

Las imágenes fueron analizadas por un grupo de investigadores del CONICET en el Instituto de Astrofísica de La Plata (IALP, CONICET – UNLP), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR, CONICET – CICPBA) y la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), en colaboración con expertos de Estados Unidos, Japón y el Reino Unido, quienes publicaron sus resultados en la revista Nature. La supernova fue denominada SN2016gkg.

Buso contó que buscó una galaxia que “estuviera cómoda” para su telescopio, que brillara mucho y fuera “grandecita”. Comenzó a tomarle varias fotos rápidas con el objetivo de que la luz de la ciudad no contamine las imágenes, “y en ese momento justo empezó a aparecer la explosión, pero yo no sabía que era una supernova”.

Las supernovas producen destellos de luz muy intensos que pueden durar desde varias semanas a meses y pueden ser observados a simple vista. Son de los pocos fenómenos estelares cuya duración es realmente breve. La luz que emiten puede superar en magnitud a la de su propia galaxia. Luego, su brillo decrece de forma más o menos suave hasta desaparecer completamente.

Se cree que hay dos finales posibles para las estrellas masivas que generan la supernova: su desaparición o el enfriamiento de su nucleo. Como contrapartida, las ondas de choque de la explosión pueden derivar, al impactar con otras nubes de gas y polvo del espacio, en nebulosas que se convierten en la cuna de nuevas estrellas.

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