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27 de febrero de 2017

La Provincia extendería en las rutas los controles con radares

Compraría otros 70 para constatar excesos de velocidad que se sumarían a los 120 actuales. La mayoría está ubicada en las rutas 2 y 11, que conducen a los principales destinos de la Costa Atlántica.

El gobierno bonaerense estudia la posibilidad de instalar más radares en las rutas para controlar excesos de velocidad y procurar bajar los altos índices de siniestralidad vial que se registran en la Provincia.
Actualmente hay colocados 120 cinemómetros fijos y otros 20 móviles, pero en la administración Vidal sostienen que ese número es insuficiente por lo que analizan adquirir otros 70 aparatos.
“Con lo que hay sólo estamos cubriendo el 10% del trazado de las rutas y autopistas de la Provincia”, aseguran en la Dirección de Política y Seguridad Vial.
Ese porcentaje, para las autoridades, es muy bajo. Y mencionan, por caso, que en la Ciudad de Buenos Aires con 200 kilómetros cuadrados, están funcionando 170 de estos aparatos. “La Provincia tiene 300 mil kilómetros cuadrados y sólo tenemos 120 fijos”, señalan. Y acotan: “Desde que Buenos Aires aumentó los controles, bajó mucho la cantidad de accidentes”.
La mayoría de los radares en territorio bonaerense está ubicada en las rutas 2 y 11, que conducen a los principales destinos de la Costa Atlántica. “Hay otras rutas que no tienen nada, la 3 y la 5, por ejemplo”, acotan en el área de Seguridad Vial.
Sin embargo, en la Provincia creen que los radares fijos, si bien son importantes, no terminan de cumplir la función de disuadir a los conductores que exceden las velocidades permitidas. Por eso, la idea oficial apunta a incrementar el parque de los denominados “radares móviles”, que son operados desde camionetas ubicadas a los costados de las rutas. “La implementación de una vigilancia y control de la velocidad altamente visible siempre en las mismas áreas tiene como resultado una amplia probabilidad de que los conductores se vean disuadidos de exceder la velocidad sólo en esas áreas específicas”, justifican los funcionarios.
En cambio, el funcionamiento de los radares móviles “incrementa en el público la percepción de que la vigilancia y el control de la velocidad puede llevarse a cabo en cualquier lugar y en cualquier momento”, según sostienen en la Dirección de Seguridad Vial.
Y consignan que “la imprevisibilidad de dónde y cuándo se realizan los controles tendrá un efecto disuasivo más general mediante la estimulación de los conductores para que conduzcan dentro del límite de velocidad, sin importar dónde y cuándo estén transitando”.
Claro que la intensificación de los controles por medio de los radares no será de aplicación inmediata. “Llevará varios meses, porque hay que hacer un relevamiento de los lugares, hay que pedirles informes a los municipios y ver en qué lugares conviene instalar los fijos”, dijeron en el gobierno provincial.
Las multas por exceso de velocidad oscilan entre los 2.964 y los 19.760 pesos. Y su aplicación nunca ha estado exenta de polémicas ya que en muchos casos no son notificadas al infractor que de esta forma ignora que ha sido sancionado y termina afrontando sanciones monetarias más abultadas.

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