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24 de julio de 2016

Hepatitis: buscan que deje de ser problema de salud pública

El objetivo está planteado para el año 2030. Para lograrlo, la prevención, el diagnóstico y el tratamiento serían elementos claves. Los nuevos fármacos suponen un gran paso

A, B, C, D y E son las letras que designan a los cinco virus de la hepatitis. Todos causan enfermedad en el hígado, aunque existen importantes diferencias entre ellos. Así, mientras que las hepatitis A y E suelen originarse a partir del consumo de agua o alimentos contaminados, la B, C y D, por lo general, se contagian mediante el contacto con fluidos corporales infectados.

La Alianza Mundial Contra la Hepatitis señala que las rutas más comunes de transmisión de los virus de la hepatitis B y C son las transfusiones de sangre no analizada (aunque aclara que en los países desarrollados la sangre se analiza desde 1990); las intervenciones médicas sin la esterilización adecuada de los equipos utilizados; las lesiones con agujas que tienen lugar en establecimientos sanitarios; compartir material para inyectarse droga o para esnifarla; compartir cuchillas de afeitar, cepillos de dientes y otros objetos de uso doméstico; y hacerse tatuajes y piercings cuando se utilizan equipos sin esterilizar.

Además, indica que la transmisión de madre a hijo durante el parto es muy común en la hepatitis B, pero menos habitual en la C.

Asimismo, precisa que la hepatitis C se contagia a través del contacto directo con sangre infectada. También puede transmitirse mediante otros fluidos corporales, aunque es menos habitual.

De igual modo, la OMS afirma que la transmisión sexual es posible, pero menos común que la producida a través de la sangre. El virus de la hepatitis C puede causar tanto una infección aguda como una infección crónica.

“Por lo general, la infección aguda es asintomática y muy raramente se asocia a una enfermedad potencialmente mortal. Aproximadamente, entre un 15% y un 45% de las personas infectadas elimina el virus espontáneamente en un plazo de seis meses, sin necesidad de tratamiento. El resto de las personas, desarrollará la infección crónica. De ellas, entre el 15% y el 30% correrá el riesgo de tener cirrosis hepática en un plazo de 20 años”, apunta.

“Lamentablemente, la mayoría de las personas infectadas no pueden eliminar el virus de la hepatitis C y desarrollan una infección crónica o de por vida. Con el tiempo, la hepatitis C crónica puede generar problemas graves, entre ellos, enfermedad hepática, insuficiencia hepática e incluso cáncer de hígado”, indican los especialistas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

Pero “la enfermedad más importante del hígado, responsable de la mayoría de los casos de cirrosis grave y de los trasplantes hepáticos, tiene ahora un tratamiento que cura y elimina el virus causante, lo que representa una oportunidad que pocas veces se da en la historia de la medicina y que debemos aprovechar”, asegura Manuel Romero Gómez, director gerente de los hospitales Virgen Macarena y Virgen del Rocío (Sevilla, sur de España) y miembro de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).

En este sentido, Javier Crespo García, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander, norte de España) y experto de la SEPD, explica que hasta el año 2011, “con un tratamiento que combinaba dos fármacos: interferón y ribavirina, se conseguía curar a un 40% de los pacientes con genotipo I de hepatitis C, y a un 60% de los pacientes con genotipo III. Pero este era un tratamiento largo y con muchos efectos secundarios, por lo que sólo se lo podíamos ofrecer a uno de cada tres pacientes. Sin embargo, los nuevos antivirarles de acción directa, que empiezan a aparecer en 2011, cambian totalmente la situación”.

El doctor Crespo subraya que los nuevos fármacos son “cómodos porque son orales, seguros porque tienen pocos efectos secundarios y muy eficaces. Es un tratamiento que combina dos o tres fármacos en un espacio de tiempo corto para evitar que el virus se haga resistente”.

Según datos de la SEPD, hoy la tasa de curación de la hepatitis C llega al 95%. Por su parte, la OMS recalca que los antivíricos pueden curar aproximadamente el 90% de los casos de infección por el virus de la hepatitis C, lo que reduce el riesgo de muerte por cáncer de hígado y cirrosis.

Los nuevos fármacos contra la hepatitis C han supuesto un gran avance en la lucha contra la enfermedad. Así, la Alianza Mundial contra la Hepatitis afirma que, con una cura para la hepatitis C y un tratamiento disponible para la hepatitis B, así como una vacuna preventiva eficaz, podremos lograr eliminar estas enfermedades a lo largo de nuestra generación.

La Organización Mundial de la Salud subraya que la hepatitis viral, un grupo de enfermedades infecciosas que comprende las hepatitis A, B, C, D y E, afecta a millones de personas en todo el mundo.

No obstante, la Alianza Mundial contra la Hepatitis indica que eliminar la hepatitis viral no atañe sólo a las personas que viven con la enfermedad, sino que es algo que nos afecta a todos.

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