26 de mayo de 2016

Ex intendentes en la mira de la justicia

En muchos distritos bonaerenses, los nuevos jefes comunales denunciaron públicamente a sus antecesores. Varios las formalizaron en presentaciones judiciales. De qué se los acusa?

“La pesada herencia” se volvió una frase que aún hoy, cinco meses después del recambio de gobierno, sigue sonando no sólo a nivel provincial y nacional sino también en mu-chos distritos. En algunos municipios del Conurbano e interior bonaerense, las denuncias públicas se transformaron en presentaciones que avanzan bajo la lupa judicial; en otros quedaron en expresiones en los medios. 

“Cuando terminen esas auditorías vamos a denunciar todo lo que haya que denunciar para que la Justicia actúe, hasta donde tenga que llegar”, señaló la Gobernadora, María Euge-nia Vidal, analizando la gestión de su antecesor, Daniel Scioli. Tiempo después, la actual administración provincial avanzó penalmente por supuestos actos de corrupción que habrían afectado a la Provincia en $ 1.500 millones.

El malestar por la herencia recibida también caracterizó a las transiciones gubernamentales en los municipios bonaerenses, donde pocos ocultaron los altos niveles de conflictividad, tanto en comunas grandes como chicas. Las palabras “prolija, sana y ordenada” aparecieron sólo en algunos municipios, sobre todo en aquellos territorios donde el traspaso sucedió entre referentes de un mismo espacio como expresión de una continuidad de la anterior administración. 

El escenario complejo, conflictivo y desordenado económicamente de las transiciones unificó a intendentes de distinto color político, atado a las bajas certezas que pudieron obtener de reuniones cargadas de poca información y muchas trabas para acceder a documentación oficial del municipio.

Desde el mismo día en que asumieron, muchos intendentes enumeraron públicamente las distintas problemáticas a las que tendrían que hacer frente desde el comienzo de su gestión. Así se repitieron expresiones que hablaban de abultadas deudas; la falta de recursos para asumir los primeros sueldos y aguinaldos; el faltante de maquinarias y mobiliario en distintas áreas del municipio; el desconocimiento del plantel de trabajadores, en muchos lugares incrementado durante los últimos meses de gestión de su antecesor; y sospechas de desvío de dinero público, entre otros puntos. En varios casos, los flamantes jefes comunales pasaron de la denuncia pública a la judicial.

En este sentido, si bien muchos alcaldes salieron rápidamente a difundir su descontento en los medios de comunicación, y posteriormente, con unos meses de recorrido en la gestión, a brindar de-talles en la apertura de sesiones ordi-narias de los concejos deliberantes locales, no todos hicieron una presentación judicial. 

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