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15 de mayo de 2016

Avanzan nuevos tratamientos para combatir el colesterol malo

Luego de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos los aprobara y la ANMAT autorizara su ingreso al país a fines del año pasado, un grupo de nuevos fármacos que reducen el colesterol malo en mayor medida que los medicamentos recetados durante décadas ya comenzaron a utilizarse en nuestra región y, al decir de algunos profesionales, serán “revolucionarios” en la lucha contra un mal que en Argentina sufren 3 de cada 10 personas.

Se trata de drogas inyectables como el mipomersen y el lomitapide, consideradas por muchos médicos como ideales para reducir el LDL (también llamado “colesterol negativo”). Para muchos, incluso, se consideran el primer gran progreso en el tratamiento desde la introducción de las estatinas hace ya más de 20 años.

LO QUE VIENE

“Es un cambio revolucionario en el tratamiento de este mal”, asegura el médico platenseDiego Bares, profesor adjunto de la Cátedra de Medicina Interna A de la UNLP y para quien la trascendencia del nuevo fármaco “se debe en gran medida a que cerca del 90 por ciento de los casos de colesterol alto son pacientes que tienen una hipercolesterolemia familiar, es decir que heredaron la enfermedad por un trastorno congénito y no, como algunos pueden creer, por no hacer dieta o actividad física”.

Mientras aún se espera que llegue al país el famoso Praluent, un fármaco aprobado el año pasado en EEUU y que promete resultados aún más contundentes, las drogas que la ANMAT ya autorizó en nuestro país comenzaron en las últimas semanas a ser la principal alternativa contra el colesterol malo.

La agencia norteamericana, conocida como FDA por sus siglas en inglés, hizo el anuncio recientemente. El medicamento de Sanofi and Regeneron Pharmaceuticals Inc. ofrece una importante nueva opción para millones de enfermos con riesgo elevado de enfermedades cardíacas para combatir el colesterol que atasca las arterias.

“Al ser inyecciones subcutáneas resulta casi tan sencillo como aplicarse insulina -apunta Bares-. Mientras esperamos los inhibidores de la PCSK9, estas nuevas drogas permiten atacar un problema que, por más dieta o actividad física que se realice, va a seguir estando. De ahí que su aparición se nos presente a los médicos y a los pacientes como un avance fenomenal”. Los fármacos que entraron al mercado argentino en los últimos meses, se apunta, no solo son novedosa por su capacidad de dar respuesta a pacientes que hasta ahora no podían recibir un tratamiento eficaz, sino también por su mecanismo de acción, que se basa en un anticuerpo que, como explica Bares, actúa sobre una proteína llamada PCSK9, la que funciona reduciendo la cantidad de receptores en el hígado que eliminan el colesterol malo. Cuando la función de esa proteínas se bloquea hay más receptores disponibles para deshacerse del LDL.

Como probablemente se sepa, el riesgo cardiovascular se asocia con altos niveles de colesterol malo en contextos metabólicos como los que ofrecen la obesidad, la diabetes y el sedentarismo. Pero existe un subgrupo de pacientes en los que estos altos niveles de colesterol se presentan desde edades tempranas, incluso al nacer, debido a mutaciones genéticas hereditarias. Sin tratamiento, los hombres afectados por este cuadro tienen un 50% de probabilidad de infarto antes de los 50 años; en las mujeres el riesgo es de un 30% al llegar a los 60.

Lo que aclaran muchos expertos, hay que decir, es que las nuevas drogas no vienen a reemplazar a las estatinas. Los pacientes que actualmente está medicados con estos fármacos y los encuentran efectivos, de hecho, deberán seguir tratándose con ellos. La nueva droga sólo se usará en los casos específicos antes mencionados y, desde luego, a partir de indicación médica.

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