8 de febrero de 2016

Más sobre subsidios, fútbol, dineros públicos y millones de pesos by Luis Alejandro Rizzi

La tarificación con objetivos distributivos, o lo que llamamos “subsidios”, es un sistema dirigido a los sectores de menores recursos para que puedan satisfacer sus necesidades básicas de servicios de infraestructura a un costo razonable y accesible.
Es obvio que la política que regulará este sistema tiene que ver con los ingresos genuinos del estado ya que solo se puede distribuir lo que se tiene. A mayor cantidad de ingresos mayor será la posibilidad de subsidiar y por el contrario en los casos de déficit fiscal crónico, como es el caso argentino, la política de subsidios deber administrarse con máxima precisión...

Se deberán fijar las prioridades y el modo en que focalizarán los subsidios o las llamadas tarifas sociales. Actualmente la Argentina con un déficit del 7 u 8 por ciento del PBI y un proceso inflacionario intolerable cuya magnitud exacta se desconoce ya que el gobierno saliente destruyó el INDEC, pero que oscila entre el 25 y 30%, hace que la posibilidad de establecer subsidios quede muy limitada con el agravante que se estima que un 30% de la población está sumergida en la pobreza e indigencia.
Descontamos que la prudencia es una virtud que exige contemplar las consecuencias de nuestras decisiones y también asumir sus consecuencias.
Tomaré dos temas para ejemplificar la situación.

FÚTBOL PARA TODOS

  La emisión gratuita de los partidos de futbol de primera división reconoció como causa la de garantizar un determinado nivel de audiencia para realizar propaganda política partidaria usando los medios del estado. La causa fin o causa eficiente, es espuria por donde se la mire.
Entonces cabe que nos preguntemos si tiene sentido que el gobierno en una situación grave de déficit fiscal y deplorable estado de la infraestructura del país, mantenga ese gasto.
Cuenta Gonzalo Bonadeo que “antes de fin de 2015, le presentaron al presidente Mauricio Macri un estudio de mercado realizado por los principales responsables de la venta de publicidad de los principales canales. Vendiendo hasta el último segundo de publicidad del partido de Primera con menor audiencia, no se hubiera llegado más allá de los 300 millones de pesos. El Estado, es decir el gobierno actual pagará por esas trasmisiones $ 2.000 millones, la pregunta es ¿tiene sentido ese gasto que es un subsidio liso y llano al futbol que además esconde y financia un submundo de violencia y corrupción? El gobierno esta subsidiando al futbol profesional, que gasta mucho más de lo que recauda y produce, ni el Papa Francisco con su devoción por San Lorenzo podría justificar tamaño despropósito. Me pregunto, porque motivo este gobierno no se animó para ahorrar este gasto innecesario y absurdo y terminar con esas emisiones que son innecesarias y cotosas para los contribuyentes. Nada pasaría en el país se quebraran los clubes de futbol que por otra parte, realmente están quebrados.
¿No sería más importante destinar ese dinero a mejorar el estado de los hospitales públicos?
Estimo que en este tema el gobierno ha demostrado falta de criterio.

AEROLÍNEAS ARGENTINAS

Mal o bien, necesitará del Estado un subsidio, de eso se trata, de pesos más o pesos menos de $ 15.000 millones, mil millones de dólares. Ese aporte lo realizaremos todos los contribuyentes. Otra vez la pregunta maldita. ¿Tiene sentido ese gasto irrecuperable? Pudiera ser que el gobierno nos de una respuesta positiva, pero no podría limitarse alegremente a entregar ese susidio, debería negociar con su personal ciertas obligaciones, como por ejemplo el mantenimiento de la fuente de trabajo exigirá sacrificar salarios en las próximas paritarias ya que sin los $ 15.000 millones que deberemos aportar los contribuyentes la empresa caería en default, su CEO ya dijo que se recibieron intimaciones por deudas millonarias, y si ese supuesto se cumpliera, su personal se quedaría sin trabajo y sin remuneraciones ya que la empresa no tiene activos. Es obvio que si el estado no aportara ese dinero, la otra posibilidad sería que Aerolíneas aumente sus tarifas hasta cubrir ese costo, es también obvio que no podría vender un solo billete. Santiago Urbiztondo  explica que “…la eficiencia política de una estructura tarifaria podría definirse como la propiedad de la misma para concitar un consenso en la sociedad  sobre su razonabilidad en términos de justicia distributiva, balance de objetivos políticos y económicos, etc, de manera tal que dicho consenso a su vez contribuye fuertemente a la estabilidad de dichas reglas en el tiempo, con efectos positivos, sobre la inversión, el esfuerzo en la minimización de los costos, etc. Los dos ejemplos dados, ¿Fútbol para todos y Aerolíneas Argentinas, responden a este último concepto? En fin, cuestiones de criterio, pero diría buen o mal criterio. Luis Alejandro Rizzi

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