28 de noviembre de 2015

Llegan las Fiestas y crecen las consultas por ansiedad y depresión

Según un estudio, el 44% de las personas siente más angustia y estrés en Navidad. Que consejos brindan los expertos...

Estrés, depresión o ansiedad, alteraciones del sueño, nerviosismo, contracturas y hasta disminución de la líbido son sólo algunos de los tantos signos que conforman un cuadro repetido para muchas personas y por una sola razón: la llegada de las Fiestas.

La alegría, las celebraciones y la nostalgia parecerían estar por todas partes en época navideña. Sin embargo, hay personas que lo pasan mal y, aunque desde el punto de vista psicológico no existe una fobia puntual a estas fechas, algunos expertos ya hablan de la llamada depresión de Navidad. Según un estudio realizado por el centro especializado en el control del estrés y la ansiedad de Madrid, de hecho, el 44% de la población afirma que la Navidad es un momento del año que le produce un aumento generalizado del estrés. Entre las actividades que en esta época generan ansiedad encontramos: realizar las compras (76%), asistir a compromisos sociales (67%), tener excesos en los gastos (65%) y el cansancio general y la saturación de fin de año (60%).

La costumbre de dejar cosas para resolver a último momento del año y el peso de las ausencias son otros de los factores que ayudan a potenciar las situaciones de angustia y ansiedad en estas fechas

“Este fenómeno no existe como tal en ninguno de los manuales que clasifican a las enfermedades mentales -apunta la psicóloga Clotilde Sarrió-, pero sí es cierto que se dan una serie de síntomas de depresión, como tristeza o sentimiento de soledad, que se potencian en esta época del año y que genera que existan más consultas y pedidos de ayuda”.

Una mirada similar plantean en la Asociación Argentina de Trastornos del Humor, donde se asegura que diciembre “es un mes especial. Mucha gente vive el paradigma del cierre como una fuente de estrés extra que, sumado al que habitualmente todos padecemos, tiende a desbordar los sistemas adaptativos del organismo y a producir síntomas de ansiedad”.

Esta mirada también entra en sintonía con la que se tiene en la Asociación Psicoanalítica Argentina, cuyas autoridades mencionan que en estos días el tiempo adquiere una condición de circularidad. “Algo termina y por lo tanto aparece la posibilidad de volver a empezar, de recrear lo vivido. Esto, en principio, es esperanzador. Pero aparecen las frustraciones, el estrés por lo que no se pudo concretar en este tiempo”.

Según Sarrió, además, puede aparecer “un sentimiento de frustración al existir una contradicción entre lo que socialmente se ha impuesto -mensajes de amor y reuniones con la familia- y lo que uno siente o vive. También hay que tener en cuenta cierta imagen de la Navidad en la publicidad, que muestra a familias unidas celebrándola y que puede llevar a un bajón anímico a aquellos que están solos o no tienen posibilidades económicas para hacer lo mismo”.

La costumbre de dejar cosas para resolver a último momento del año y el peso de las ausencias son otros de los factores que ayudan a potenciar las situaciones de angustia y ansiedad en personas predispuestas en estas fechas, y se convierten así en el lado oscuro de las celebraciones.

Se estima que en la Argentina entre el 20 y el 30% de la población sufre trastornos de ansiedad, lo que equivale a hablar de varios millones de personas. Este es uno de los trastornos que, asociado a la depresión, se potencian en las personas predispuestas con la llegada de las fiestas. Los especialistas destacan también que las fiestas de fin de año potencian las fobias sociales, un trastorno que padece entre el 1 y el 2% de la población.

Las personas que los sufren, al enfrentarse a este “miedo irracional”, presentan síntomas como ansiedad, aceleración de los latidos del corazón, taquicardias, mareos, ataques de pánico e incluso desmayos.

Según Sarrió, el apoyo psicológico “es muy importante” para superar estas fobias, porque tratándolas de forma adecuada “se puede perfectamente volver a llevar una vida normal” durante estos días de festejos.

Para quienes empiezan a sentir angustia ante la cercanía de la Navidad o ante la inminencia de una indeseada reunión familiar, los especialistas aconsejan siempre ver el lado positivo de todo, apoyarse en los que están cerca, entender que no es lo mismo estar solo que sentirse solo y no castigarse por acontecimientos ya pasados.

“La Navidad es un momento más de la vida y no hay que sentir la felicidad como una obligación”, sostiene la experta.

 

 

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