6 de septiembre de 2015

Electroestimulación muscular: ¿sí o no?

Durante años reservado a la élite deportiva, ahora está al alcance de todos. ¿Puede sustituir al ejercicio físico? Cinco mitos y verdades de esta técnica.

El día que realmente inventen una pastilla o algún dispositivo que, con sólo tomarla o utilizarlo, nos haga bajar de peso y nos dé un cuerpo trabajado, tonificado, mientras miramos televisión o leemos un libro sentados en el sillón de casa, ese día la diversión se habrá acabado. ¿Cuál sería el sentido de alcanzar una meta sin ningún tipo de esfuerzo?

Afortunadamente, ese debate (¿aún?) no nos ocupa. Sencillamente porque no existe una receta mágica. El esfuerzo sigue siendo el único camino para alcanzar los objetivos propuestos. En la preparación física o en cualquier otro campo. La tecnología de electroestimulación muscular (EMS, por sus siglas en inglés), a pesar de lo que muestran sus provocativos comerciales, no escapa a esta regla elemental.

 

Sin embargo, no hay que desecharlo, resulta que es un buen complemento del ejercicio físico. “Existe hoy en día un debate: electroestimulación o actividad física, o una cosa o la otra; y la realidad es que hay que saber los beneficios de cada una para optar por beneficios saludables, conscientes y con los resultados esperados”, comenta el especialista en fitness, Daniel Tangona.

   

“Para bajar de peso, la única vía, el único camino, es cuidándote con la comida”.


¿Qué es la electroestimulación muscular?
Es una técnica que utiliza una corriente eléctrica adecuada para causar una contracción muscular de manera similar a los impulsos que envía el sistema nervioso central para controlar las acciones de los músculos. En la práctica es un traje con electrodos que cubre el cuerpo conectado a una máquina con diferentes programas de entrenamiento con los cuales se logra alcanzar en profundidad las fibras musculares que son más difíciles de activar por medio de un entrenamiento convencional.

 

 



“Es una simulación de un entrenamiento intervalo de alta intensidad o HIIT”, sintetiza ante la BBC, Francisco Sánchez Diego, preparador físico español que incorporó el sistema de entrenamiento de electroestimulación muscular a su gimnasio como complemento del ejercicio.


La actividad física, para mí como médica, es superlativa porque aporta beneficios que la electroestimulación no puede, como la prevención de factores de riesgo cardiovasculares, el descenso de colesterol, de peso, mejora en el manejo del metabolismo de la glucosa, aumento de los niveles de endorfinas, aumento de los umbrales del dolor (por este aumento mencionado), además del cambio de humor y co-ayudante a determinadas enfermedades psicosomáticas”, sostiene la doctora Marcela Vinni. “Pero hoy, la medicina del deporte y la tecnología se complementan para nuestro beneficio. Y la electroestimulación es una muy buena herramienta para patologías estéticas localizadas”, agrega Vinni que hace hincapié en la celulitis: “la electroestimulación junto a meso terapia o ultracavitación logra resultados asombrosos y a corto plazo”.

Reservada para la élite deportiva

Durante años, esta tecnología era sólo utilizada por la élite deportiva (y algunas celebridades) para complementar sus entrenamientos regulares. El futbolista francés Karim Benzema y el atleta jamaiquino Usain Bolt son algunos de los deportistas profesionales que utilizan la tecnología EMS.

 



Cinco mitos acerca de la electroestimulación muscular
1. MITO: Te pone en forma mientras estás tirado en el sillón.“El mayor mito es que no hace falta un trabajo complementario”, asegura Tangona. “Es una técnica que soluciona el tema de falta de tiempo. A veces, entre pocos minutos en plena actividad laboral, es cómodo tomar una sesión, y obviamente se verán resultados. Es ciertamente mejor que no hacer nada. Todo suma. Maneja movimiento de grupos musculares determinados antagónicos, por un tiempo y programa de variación del ritmo de frecuencia, parte de una actividad involuntaria, debido a que uno no decide desde el cerebro la actividad sino que es el estímulo eléctrico que logra la contracción. Pero también tenés que ayudar a ese estímulo y no tumbado en el sillón viendo la tele”, refuerza.

“Vas a ganar impulso, vas a ganar fuerza, resistencia muscular, pero no es que vas a estar sentado. La gente tiene que ir siguiendo una rutina de posturas dependiendo de lo que esté buscando”, le explicó a BBC, Fernando Troyansky, instructor principal y propietario de la cadena de gimnasios Firme 20, que también se encarga de la distribución de equipos de EMS.

2. MITO: Cualquiera lo puede hacer. Una de las cosas que repite Tangona insistentemente es: “No todo es para todos”. Es una especie de lema en su vida profesional. “Cualquier persona que se someta a un trabajo de alta intensidad debe tener una condición física mínima para evitar riesgos de lesiones o problemas de salud. El examen con un médico y una supervisión de un profesional es indispensable para empezar cualquier actividad física”, añade Tangona.
“Un buen diagnóstico de situación del paciente y seleccionar un plan de actividad física siempre adecuado a la situación personal (edad, enfermedades preexistentes, que sea progresivo y gradual)”, opina la doctora Vinni.

3. VERDAD: Permite hacer trabajos más dirigidos. Troyansky, quien además fue futbolista profesional (jugó en clubes como Olimpo y Los Andes antes de emigrar a Austria, donde completó su carrera), explicó que uno de los beneficios de este sistema de entrenamiento es que te permite mantener el estado de forma. “Yo jugué fútbol durante más de 13 años en Austria y hacia el final de mi carrera trabajamos mucho con electroestimulación en el equipo Austria de Viena”, le contó a BBC Mundo. “Su beneficio fue tal que el preparador físico se sacaba un peso de encima cuando los jugadores se estaban recuperando de una lesión y los mandaba a sesiones de electroestimulación para que mantuvieran el nivel físico. Con una lesión es difícil trabajar todo el cuerpo, por eso con el chaleco puedes enfocar la actividad en ciertas zonas”.

4. MITO: Bajás de peso. “Para bajar de peso, la única vía, el único camino, es cuidándote con la comida”, afirma categórico Tangona, que agrega: “el ejercicio es un complemento”. 

5. VERDAD: No es para todos los días. “Es una forma de entrenar un poco diferente para la gente que tiene poco tiempo”, explica Tangona. “Pero es un entrenamiento en el que se trabajan unos 400 músculos simultáneamente”, especifica Troyansky.

El ex Olimpo de Bahía Blanca, que vive en Madrid hace muchos años, aclaró que cualquier entrenamiento con EMS es mejor combinarlo con ejercicios cardiovasculares y que “no se pueden hacer sesiones en días seguidos porque las fibras no están preparadas y hay riesgo de lesionarse”.

La cosa está bastante clara. No se trata de un sistema de entrenamiento que pueda ponerte en forma sentado en el sillón del living. Pero bien usado, y con una seria supervisión de profesionales, es un buen complemento del ejercicio físico. Especialmente cuando se quieren hacer trabajos focalizados o para rehabilitarse de lesiones.

 

 

 

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