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2 de julio de 2015

El voto electrónico, ¿despropósito o fraude? by José M. García Rozado

Este domingo 5 de julio los ciudadanos de CABA van a votar con una “novedad en el método” de elegir la Boleta Única Electrónica, pero esta supuesta “novedad macrista” plantea problemas, incógnitas, desafíos además de servir para seguir escondiendo en listas sábanas a “impresentables de toda laya”. La supuesta ventaja proclamada es un verdadero despropósito que puede incluir fácilmente fraude y manipulación pues el elector no puede controlar la votación. ¿Es democrático y republicano el sistema?

Han pasado 32 años desde el regreso democrático y la nuestra sigue experimentando todo tipo de cimbronazos de acomodamiento; la ciudadanía viene reclamando desde hace más de medio siglo que se “acaben las listas sábanas” que esconden impresentables -cuando no verdaderos delincuentes- detrás de figuras mediáticas por lo general, o tras el nombre y la trayectoria de políticos reconocidos. Santa Fe en base a eso modificó el sistema electoral y adoptó el de “boleta única” donde todos los partidos colocan sus candidatos y el pueblo elige, pero sigue siendo un sistema de “lista sábana” pues se sigue eligiendo por partido o agrupación/alianza. Salta hace algún tiempo también cambió el sistema y aplicó el de boleta electrónica o “voto electrónico” pero al igual que Santa Fe se sigue aplicando el sistema de “lista sábana”, un sistema repudiado por amplios sectores del pueblo.

CABA, tras un intento fallido en las PASO de la ciudad -inhabilitado por el STJ por graves falencias- termina ahora implementando el “voto electrónico” que además de “tercerizar en una empresa privada” el sistema y hasta el software, tercerizando mal que le pese al STJ electoral de la ciudad el “recuento y la carga de los votos emitidos” lo que presupone ser una nota de “modernidad” termina escondiendo un “cambio cosmético para no cambiar lo imprescindible” que no es otra cosa que cambiar el sistema de “lista sábana” que permanece incólume en esta elección capitalina. Claro que como según todas las encuestas gana el PRO por amplio margen, encuestas que en su gran mayoría dieron errores sustanciales tanto en las elecciones de Salta como en las de Santa Fe y que por lo tanto no son “demasiado confiables”, este cambio de sistema pasa desapercibido por la enorme mayoría del pueblo de la metrópolis.

Es más, el Gobierno macrista se encargó de “no enseñar correctamente y universalmente” como deberá votarse este domingo, lo que acarreará tropiezos, problemas, demoras y muchos votantes que por desconocimiento del sistema y de como modificar una equivocación terminarán votando cualquier cosa o “no votando” que es quizás lo que busque el oficialismo de la ciudad. ¡Nadie capacitó a los jubilados y los mayores de 50 años, que son el 37% del padrón de la ciudad! Pareciera que al oficialismo solo le interesa mostrar los avances técnico/operativo que supuestamente han logrado acompañando al mundo (aunque en este se busca capacitar a toda la sociedad y además en los países desarrollados la tecnología y el uso de la computación está plenamente desarrollado, todo lo contrario a nuestro país, que dista años luz de ocupar ese sitial. Además la “confianza en el sistema se ve cada vez más vulnerable” pues tecnológicamente es sumamente sencillo intrusarlo y a través de hackers generar todo tipo de desastres y trampas; pero además el sistema político argentino tras estos 12 años de régimen K y 8 de macrismo en CABA está volcado a “discursos vacíos de contenido y retóricas estabilizantes del status quo”, por lo que vivir la democracia es realmernte “un axioma en desuso y enterrado” por tensiones cotidianas de desconfianza, inmunidad, impunidad, corrupción y traición a las promesas electorales.

Aquí cabe preguntarse, si en este sistema de democracia formal y porosa, el acto electoral, verdaderamente ¿qué es lo que muestra?, una elección técnicamente correcta, realmente ¿qué clase de democracia define, y el voto electrónico? Define un vínculo elector elegido serio y democrático, republicano y participativo, dónde el candidato conoce al votante y éste lo conoce a él, realmente por cercanía y por trayectoria, o ¿este sistema del voto electrónico soluciona o agrava el vínculo del votante con la democracia y con el candidato/s? Mientras siga existiendo la “lista sábana”, sea el voto con boletas tradicionales por partidos, boleta única o voto electrónico todo seguirá igual, y el supuesto “cambio” es simplemente un “maquillaje decorativo y engañoso”. ¡Aquí se cambia algo para no cambiar nada! Como bien acota Ricardo L. Cohen “la emisión del sufragio entraña no solo la voluntad de disponer de una boleta llamada voto, sino que, simbólicamente el sufragante materializa en dicho trozo de papel sus sueños y voluntades. Cuando introduce su sobre con el voto, está materializando un complejo pensamiento plagado de deseos e incertidumbres que mutó notoriamente desde aquel 1983 a la actualidad”; porque allá lejos el voto representó derrotar a la dictadura y obtener la democracia republicana, representativa y federal, y hoy de lo que se trata es de encontrar un/os/as candidato/a/s que cumplan con lo que en campaña le vienen prometiendo, no los sigan defraudando y no cambien sus políticas una vez electos, ¡cómo hasta ahora y en estos últimos 8 años con CFK, con Scioli, con Macri o con muchos Gobernadores, Intendentes, diputados, senadores y concejales.

“A fines de los ‘80 y durante los ‘90 se fortaleció el “voto mágico”, el voto que cambiaba todo el día domingo de elecciones. En este sentido algunos organismos internacionales y gobiernos europeos se instituyeron como referentes del pensamiento democrático para América Latina, disponiendo -acota Cohen- para esto de diversos mecanismos como: consultorías, subsidios, convenios de cooperación, observación electoral, foros de discusión, siendo la “última herramienta propuesta”, la del voto electrónico”. Como bien señala, lo que culturalmente no podía ser cambiado, lo sería electrónicamente. En este sentido, los conceptos del fallo de la justicia alemana, explica Cohen, del 3 de marzo de 2009, “se convierten en un bien universal y se contraponen a la Ideología Técnica”, tan bien descripta por el comunicólogo Dominique Wolton, ya que sus considerandos aluden a valores básicos y fundamentales en la arquitectura de cualquier democracia, es por ello que “se debe prestar atención -especial- a cuestiones como: dificultad de participación ciudadana, riesgo de secreto del voto (algo que todos sabemos se puede con la actual tecnología violentar) y en especial, a la “privatización” -tercerización se explicó ya- de un “acto fundante” de la democracia” republicana, participativa y federal como exige nuestra Carta Magna.

Es imprescindible que se entienda que votar es simplemente la expresión genuina del elector/votante de sus expectativas en cuanto a propuestas, promesas e ideologías del elegido y no simplemente un acto de “democracia formal y/o porosa” donde el electo deja de deberse a quien lo ha elegido para pasar a realizar aquello que le viene en gana y/o considera mejor para sí, o para el grupo etario, partidario o ideológico al que pertenece. En este caso, como viene sucediendo desde mediados de los ’80, la participación ciudadana se traduce solo en la efectiva emisión del voto y “no como debiera ser”, como bien explica Cohen: “sino también en el derecho “a controlar y auditar” el comicio, pero esto se perderá con la instalación de la urna electrónica ya que solo los expertos en electrónica y particularmente “en el programa usado”, tendrán acceso al control. Se pierde el concepto de universalidad en cuanto a que cualquier persona tiene derechono solo a votar, sino a auditarlo”, algo que más allá de que el sistema elegido sea el de impresión de boleta electa (que impide la “anulación” de la lista sábana) que puede ser corroborada en un supuesto recuento definitivo, con participación ciudadana -fiscales, justicia electoral, apoderados, etc.- se estaría ante lo sucedido en Santa Fe donde más allá de las impugnaciones y los pedidos sólo se realizaron conteos verdaderos en una ínfima cantidad de urnas y siempre contando con que la justicia electoral sea “verdaderamente independiente”, algo que hoy está seriamente cuestionada tanto a niveles locales como nacionales.

Abordemos ahora la cuestión del “secreto del sufragio”, como dice Cohen y fue verificado con especialistas en software: “está comprobado que se puede vincular al votante con el voto, “desnaturalizando de esta manera, por completo la importancia de este acto” Siendo esta cuestión “fundamental” pues viola abiertamente con la secretud del voto, algo que la Constitución Nacional garantiza para que el ciudadano elector, tenga la plena y absoluta garantía de que “no será sancionado, penado, perseguido o cuestionado por el voto emitido”. Cohen cuenta la experiencia de la elección de Brasil donde el secreto del voto fue vulnerado en forma rápida y sencilla, pudiendo vincular el voto con el votante, algo presente en esta elección ya que es sistema/programa elegido y comprado por el GCBA es “permeable y cuanto mínimo “poroso” sinó, directamente intrusable.” La tradicional discusión sobre prácticas clientelares -voto cadena, voto comprado o cambio de boleta en la puerta de la escuela- no es comparable con la peligrosidad de la eliminación del secreto del voto, que lo hace mucho más inconveniente y clientelar que el sistema tradicional. ¡Pero queda además como “deuda del sistema democrático” la total y definitiva eliminación de la “lista sábana”, sistema que países avanzados han ido logrando con la elección por Distrito de los representantes, o por boleta única con elección personalizada y por candidato de cualquier partido o alianza.

Además de todos los problemas abordados, otro de la BUE y quizás el más profundo y grave que trae aparejado la implementación “compulsiva y sin capacitación popular previa” de esta herramienta, es la “tercerización-privatización”, que bien dice Cohen, privatiza un “acto fundante de la Democracia como es el acto electoral trasladado a una “empresa” cuyo único objetivo es el rédito económico”. Y bien agrega “La responsabilidad de la universalidad del voto y su auditoría queda en manos privadas” con todo lo pernicioso y criticable de éste sistema, pues esa “empresa” (como lo son las “Consultoras de encuestas” pagas que responden a quien los contrata) responde también a quien lo contrata y busca perpetuarse como proveedor del Estado-Gobierno. Explica Cohen “los problemas en el sistema democrático conviven entre el ejercicio de derechos y obligaciones con la lucha por el poder que sostienen todos los sectores de la sociedad, conviniendo ésta que una de las maneras de solución de determinados conflictos es el sufragio”. Y este método adoptado por todas las democracias del globo, obviamente también está atravesado por estas luchas intestinas y además, por diversas contradicciones, pues es imposible pensar en un sistema electoral prístino e irrefutable emanado de una “democracia conflictuada, tensionada, y muchas veces subestimada” por los actores electores y elegidos o candidatos, que suelen utilizar como método de captación las prebendas, los regales-dádivas, la mentira, el engaño y la falsedad hasta ideológica.

“¡Si decía lo que iba a hacer… no me votaba nadie!”, confesaba hipócritamente un conocido ex presidente del país en los ’90. Por lo tanto es muy difícil pensar o imaginar ¿cómo el voto electrónico -BUE vendrá a solucionar tensiones? Estas como el fraude, la desecretud del voto, el real y verdadero control por parte de los ciudadanos. El apuro en la implementación, sin capacitaciones masivas y populares, lleva a pensar en que existe un intento de “voto calificado potencialmente instituyente de una “elite técnica” informática”. Pero además de esta antidemocrática práctica -escondida tras un cambio aparente de “mejora institucional”-, la “tercerización-privatización” que conlleva el sistema de voto electrónico, atenta abierta y directamente contra el “sistema democrático mismo” porque -coincidiendo con Cohen- “anula la responsabilidad del Estado que la subroga en un grupo de personas a quienes se les acepta estándares no participados”, y mucho menos controlados por la justicia y los electores. “La empresa o “negocio” del voto electrónico impone sus normas y todo el acto comicial debe adaptarse a ellas sin conocer ni haber participado de su génesis” explica Ricardo Cohen, a lo que debemos agregar que la empresa fue cuestionada hasta por la propia justicia electoral porteña, quien debió suspender la BUE preparada para las PASO del pasado junio, que dicho sea de paso se debió a una ley votada y aprobada por el PRO junto al FpV, como casi todo lo que se aprobó en materia inmobiliaria en el segundo mandato del ingeniero amigo o socio de Caputo, su segundo “consultor” luego de Durán Barba.

¡Que el lunes no nos despertemos con una sorpresa, o que el mismo domingo nos enteremos de que los guarismos “coinciden raramente” con los publicados por la desconocida Consultora Circuitos o por M&F, que distan enormemente de lo que pronostica Raúl Aragón! “Somos un pueblo manso… parece que nos toman por estúpidos”.

Arq. José M. García Rozado

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