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31 de enero de 2015

Nos conocen en el mundo por nuestra incomprensible realidad. La mochila que cargamos se hace cada vez más pesada. ¿Cómo se llega a octubre? by Raúl Cuello

Nunca, nuestra República ha atravesado un desorden institucional de la magnitud que hoy se observa y que nos llena de vergüenza ante el mundo. Y me refiero a los años durante los cuales observamos el cumplimiento constitucional referido a la división de poderes como corresponde al sistema democrático. Y cuando ha transcurrido el más largo período que se registra desde 1853. Son 31 años desde 1983 hasta hoy.

En realidad la democracia se caracteriza en Argentina por su forma y no por su esencia porque se la identifica con el acto electoral del que se deriva el cambio de autoridades. De allí en más, la Constitución Nacional se convierte en letra muerta y los tres poderes dejan de preservar los derechos y las garantías, los premios y los castigos de la ciudadanía.

La dramática muerte del Fiscal Nisman en víspera de presentar su denuncia por encubrimiento a los responsables del atentado a la AMIA en 1994 y que atribuía a la Presidente de la República y al Ministro de Relaciones Exteriores como máximos responsables, produjo un verdadero shock en la sociedad, el que se acentúa a medida que se investigan las circunstancias del caso. Mientras la justicia cumple con sus responsabilidades para esclarecer las causas de la desaparición violenta de la escena de quien había sido designado oportunamente por el ex Presidente K, se ha afectado notablemente la credibilidad en el Poder Ejecutivo y más aún después que su titular cambiara en 24 horas declaraciones que en principio atribuía la muerte primero a un suicidio y luego a un homicidio.

La incompetencia del Estado para manejar el caso y la falta de idoneidad profesional para proteger a un elemento clave en la dilucidación de un proceso que lleva más de veinte años sin que haya culpables purgando la pena de sus delitos es algo que ya no puede disimularse. Así se des jerarquizan cada vez más las instituciones y encuentra a la política lista para producir el cambio de autoridades en octubre próximo. En términos económicos el tránsito al nuevo período presidencial ya era difícil y ahora se ha agravado.

Argentina no cumple con sus obligaciones internacionales, está aislada del mundo y sus amigos son países autoritarios gobernados por individuos que de demócratas no tienen nada. Casos puntuales son Irán, Venezuela, Rusia y China. Aquellos que contribuyeron a formar las bases de nuestra nacionalidad y a los que les debemos por sus aportes educativos e innovadores, están borrados de la agenda internacional de nuestro país. En estos días se ha llegado a propiciar en Estados Unidos desde las páginas del Washington Times, que no se conceda visa a funcionarios argentinos que pretendan viajar al país del norte.

En este contexto la acción del P.E. estará encaminado a demostrar mejoras en la economía, lo cual de no cambiar el rumbo actual, puede llevarlo a profundizar las dificultades. El empleo está afectado por la falta de crecimiento, pero para aumentar la actividad económica es forzoso disminuir la restricción externa cuestión que plantea severas dificultades porque el monto de las reservas y los compromisos externos por deudas de la nación, las provincias y privadas, no alcanzaría para aumentar las importaciones al mismo tiempo. La dificultad se hace mayor por la falta de aumento en precios y cantidades de las exportaciones, más aún considerando la última advertencia de la OMC respecto de acciones contra Argentina por parte de los países afectados por nuestra política.

Si no se consigue abrir canales de financiamiento externo y con el caso de los hold outspendiente de negociación, no hay otra salida que aumentar la presión del cepo cambiario, que si no se sintoniza con el desborde fiscal llevará a aumentar la brecha entre el dólar oficial y el paralelo y como es sabido que el BCRA opera sus minidevaluaciones teniendo en vista, primero a Brasil y segundo a la moderación de la inflación, el camino final conduce a la inflación con estancamiento o peor, la caída del PBI que para este año ya pueden considerarse han de ser del 30% y -2% respecto del año pasado. Este será un “ajuste salvaje” pero que recaerá sobre el sector privado y no sobre el sector público, como viene ocurriendo.

Si se consigue y esto hoy aparece mas que dudoso, financiamiento externo, puede reducirse la recesión y aliviar al BCRA de utilizar sus muy comprometidas reservas ya que podrá controlar más cómodamente al tipo de cambio disminuyendo presión sobre la tasa de inflación. La reactivación se hará más factible por mejora del salario real que impactará sobre el consumo. En estos términos el futuro de corto plazo gira sobre cual, si es que lo hay, el monto de financiamiento externo e interno. Si esto es así, como que lo es, se debe negociar ya el monto pendiente de la deuda y deslizar más el tipo de cambio para aumentar la competitividad en el sistema, en sintonía con la disminución de las retenciones, fundamentalmente para la próxima cosecha fina y para las economías regionales. En estos caso, las retenciones deben eliminarse.

Se deberá operar sobre el déficit presupuestario y un modo de aproximación debe ser dar señales claras para reducir subsidios, no sólo con la finalidad expuesta, sino para preparar la transición al próximo gobierno.

Antes del domingo 18 esto que parecía y es difícil, CK podía transitarlo. Hoy no parece más fácil. Al contrario, desde el punto de vista de la ideología dominante que privilegia “el hoy sobre el mañana” difícilmente se produzca el giro hacia la racionalidad. La perdida de credibilidad (y votos) puede convertirse en un boomerang si es que se pretende continuar con la política económica populista.

Y para recuperar credibilidad en el actual contexto social, es necesario que los argentinos y el mundo visualicen que los incompetentes que nos llevaron desde el 2011 a esta situación sean eliminados del gobierno. Para lograr la mínima recuperación necesaria de nuestras instituciones. Y aunque parezca tarde para hacerlo, de acá hasta octubre falta una eternidad y el escenario puede empeorar y mucho. Me refiero al económico.

Dr. Raúl Cuello

RC & Asociados

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