12 de noviembre de 2019

Motín más que golpe de Estado por Alberto Buela

Hace muchos años José Luis Torres (1901-1965), el fiscal de la Década Infame, me regaló el libro del mayor pensador político boliviano Carlos Montenegro (1904-1953), Nacionalismo y coloniaje...

 Donde sostiene que “La extraordinaria proliferación del motín se alimenta de un antagonismo incurable no resuelto por la guerra de la Independencia…está el motín en el subsuelo de la patria a manera de simiente apenas recubierta por la capa de tierra del orden republicano. El motín es una de las formas de expresión que toma la lucha de las dos tendencias, la colonial y la nacional desde la fundación de Bolivia”.

Evo Morales reaccionó de entrada bien hablando como boliviano de motín, pero después, colonizado por los mass media comenzó a hablar de golpe de Estado. No obstante reaccionó como si fuera un motín, porque en él se la va la vida y huyó al extranjero.

La diferencia entre el golpe de Estado es éste es algo planificado donde cada golpista sabe qué aparato del Estado ocupará, mientras que el motín es espontáneo, carece de conducción y su objetivo es la cabeza del presidente. Pasó con Berzú, pasó con Villaruel y tantos otros.

Pretender buscar detrás del motín, siempre espontáneo y violento, la mano del imperialismo como pretende la izquierda es rascar donde no pica. El motín es la forma política extrema del cholo, que aguanta hasta que explota y explota en cualquier lugar y en todos los lugares. Es por ello que el motín no tiene conducción como en el caso del golpe de Estado, y al no tener conducción produce, en general, la caza de brujas y la persecución indiscriminada de los adversarios. Es por eso que Evo pidió por las familias en el momento de su renuncia.

El orden republicano no puede hacer nada contra el motín, solo cumple una función reclamativa como sucedió con el Grupo Puebla y sus progresistas unidos.

El motín boliviano es el estado de excepción de los europeos, dura poco paro es extremadamente violento y cruel. Recuerdo que estando en La Paz, invitado por mi amigo Andrés Soliz Rada, y hablando del tema me dijo: el motín es el Fuenteovejuna de Lope de Vega, son todos y no es nadie.

Sería de desear que tanto periodista y cientista político sabiondo estudie un poco el tema antes de hablar.

Alberto Buela

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