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2 de septiembre de 2018

Cada vez más hombres ponen el cuerpo: las vasectomías crecieron casi un 50% en dos años

Desde 2015 vienen en aumento los argentinos que optan por esta cirugía para no tener más hijos. Salta, la provincia donde se registran más casos.

Y entonces te dice que hace dos meses un conocido suyo se hizo una vasectomía, y que por eso él también lo está pensando, que las pastillas que su pareja toma no dan para más, que el DIU nunca lo toleró y que la ligadura de trompas es un lío. Te dice que le dijeron que la vasectomía es una pavada, que los resultados son geniales. Y es gratuita. Más o menos así se reproduce un fenómeno que crece.

 

 

Es cierto que en Argentina las cifras de vasectomías son bajas: representan el 1,2% de las cirugías anticonceptivas (las ligaduras de trompas, casi el 99%). Pero desde 2015, la curva no para de crecer: los varones argentinos que no querían tener más hijos y aprovecharon esta práctica aumentaron abruptamente; 18% de 2015 a 2016, y casi 26%, de 2016 a 2017.

 

¿Qué es una vasectomía? Alberto Layus es médico del Servicio de Urología del Hospital Italiano. Realiza esta práctica con una técnica tentadora: la vasectomía “sin bisturí”. “Utilizamos una pinza especial que distiende la piel del escroto, y luego se ligan los conductos deferentes para que no pasen más espermatozoides. Hay muy poco impacto a nivel anatómico y todo se hace de modo ambulatorio”, explica.

 

Al igual que en la “común” -con bisturí-, en esta moderna versión se hacen dos pequeñas incisiones. Y en ambas sigue una historia similar: el alta será un par de horas más tarde, hielo por dos días y no más hijos. O casi, porque como quedan espermatozoides (“en la tubería”, dijo a las carcajadas un entrevistado), habrá que usar otro método anticonceptivo por tres a cuatro semanas. Un dato importante: la vasectomía no protege contra las enfermedades de transmisión sexual.

 

Pero, decíamos, hubo casi un 49% más de vasectomías en dos años. Suena bien, pero es una cifra imprecisa: registra sólo la mitad del país, o sea, las provincias que de 2015 a 2017 enviaron sus datos de cirugías anticonceptivas al Ministerio de Salud de la Nación. Clarín pudo sumar las cifras de otros distritos más, la provincia de Buenos Aires y Córdoba, de modo de tener un pantallazo nacional más lógico.

 

Las vasectomías en hospitales públicos bonaerenses son menos de 40 por año. Pero al comparar 2015 con 2017, el alza supera el 75%. En Córdoba, en cambio, las vasectomías fueron parejas desde 2015, con 40 anuales. Pero lo notable es que en lo que va de 2018 ya se alcanzó ese número.

 

Salta tiene más vasectomías que ninguna otra provincia del país. Es cierto que las instituciones religiosas pisan fuerte ahí, pero “los pedidos de turnos estallaron este año”, contaron en el Ministerio de Salud provincial. El doctor Carlos Villa, desde el Directorio del Hospital Público Materno Infantil de la capital salteña, explicó a Clarín: “En este hospital hay una constante de 40 a 45 vasectomías anuales. Pero en esta mitad del año ya llevamos hechas 37. Estimamos llegar a las 60 o 65 en 2018”.

 

¿A qué se debe el auge salteño? En Salud de la provincia aseguraron que la clave es su política pública: “Hace dos meses lanzamos una intensa campaña en el hospital San Bernardo y explotaron los turnos para consultas por este tema”.

 

También crecieron las consultas al número gratuito de la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, informaron en esa cartera: “En los 8 años de la línea de salud sexual, por primera vez hubo más consultas por vasectomía ”.

 

La vasectomía es una cirugía gratuita y se realiza en forma ambulatoria (AFP).

 

La directora nacional de Salud Sexual y Reproductiva, Silvia Oizerovich, explicó el fenómeno: “Es la difusión. Las consejerías, es decir, los espacios de asesoramiento en salud sexual y reproductiva, se van multiplicando y siendo más accesibles. Así, no sólo los hombres van conociendo el método sino también las mujeres, y el tema se pone de a poco sobre la mesa”.

 

La letra chica

El antídoto contra la masculina lista de “fantasmas de la pérdida” (erección deficiente, eyaculación trastocada, virilidad en jaque) es comunicar las ventajas y desterrar los mitos de la vasectomía. El rol del médico generalista es clave, opinó Ozerovich: “A veces son los propios profesionales los que obstaculizan. Está muy naturalizado que la anticoncepción la llevan adelante las mujeres”.

 

La vasectomía es legal desde 2006. Históricamente, a los médicos se les impedía actuar quirúrgicamente sobre un organismo sano. Aunque la esterilización quirúrgica ya estaba permitida en la mitad de las provincias, faltaba una resolución nacional que enmarcara todo.

 

El Senado de la Nación en 2006, cuando se trataba la ley de ligaduras de trompas y vasectomía (Lucía Merle).

 

Y así nació la ley 26.130 de Contracepción quirúrgica. ¿Los requisitos? Ser mayor de edad y dar un consentimiento informado, luego de haber escuchado, de parte del médico, todos los “pero mirá que en el futuro podrías cambiar de opinión...”. Es que revertir esta cirugía es posible, pero no tan fácil. Y no siempre funciona.

 

Tampoco es tan fácil que el médico urólogo acepte practicar una vasectomía si juzga muy joven al paciente. Basta chusmear en las redes sociales para leer las protestas de un par de varones del interior cordobés a los que se les está escamoteando la práctica.

 

La ley prevé la figura de objeción de conciencia del médico. Y también, que alguien en la institución que representa deba garantizar el derecho del paciente.

 

Quizás sea el derecho de los hombres a asumir un nuevo rol. ¿Una fresca y renovada forma de “orgullo masculino”? Eleonor Faur, socióloga experta en temas de Género y autora de Mitomanías de los sexos, reflexionó sobre este punto: “El debate por el aborto seguramente trajo la contundencia de que la responsabilidad de la anticoncepción pesa sobre las espaldas, los úteros y las decisiones de las mujeres, y que toda la vida ha sido así”.

 

Y concluye Faur: “Vimos cantidad de varones opinando, queriendo limitar o votando en contra de la interrupción voluntaria del embarazo. Sería bueno que ellos asumieran también la prevención de embarazos no deseados. Ojalá este debate remueva algunas cáscaras y quite prejuicios e hipocresías sobre de quién es la responsabilidad de prevenir embarazos no deseados y quién puede decidir sobre los cuerpos sexuados de varones y mujeres”.

 

(FUENTE: CLARÍN)

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