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5 de febrero de 2018

Nepotismo: el decreto de Macri ataca indirectamente a buena parte de la dirigencia política por Carlos Tórtora

El Decreto Número 98 de este año firmado por Mauricio Macri que prohíbe el desempeño de los parientes de funcionarios de alto nivel en la administración pública no sólo impactó mediáticamente sino que obligó a Maria Eugenia Vidal a seguir el ejemplo (fue la única provincia que adhirió) junto con algunos intendentes de Cambiemos como Jorge Macri (Vicente López) y Diego Cascallares (Tres de Febrero). La realidad es que Macri, necesitado de repuntar en las encuestas, metió el dedo en uno de los ventiladores de la política nacional: el nepotismo.

Como es inevitable, la proyección de esta realidad va mucho más lejos de lo que alcanza el decreto de Macri porque el nepotismo es un pilar esencial en muchos de los principales armados de poder del país.

Por ejemplo, Claudia Ledesma Abdala, gobernadora de Santiago del Estero, sucedió a su esposo el caudillo radical Gerardo Zamora y entre ambos controlan absolutamente la política provincial.

Otro eje de poder, en este caso en el corazón del macrismo, es el que componen el matrimonio integrado por la Ministro de Desarrollo Social Carolina Stanley y el Jefe de Gabinete de Buenos Aires Federico Salvai. También tiene su peso en la trama interna del oficialismo el matrimonio de la senadora nacional por Buenos Aires Gladys González y el presidente de la Cámara de Diputados de la misma provincia Manuel Mosca.

En La Matanza a su vez, la pareja integrada por Verónica Magario y su antecesor en la intendencia y actual miembro de la conducción del PJ bonaerense Fernando Espinoza es decisiva en la política del PJ.

El grupo familiar de Sergio Massa también se concentra en los cargos. Su esposa Malena fue Secretaria de Acción Social de Tigre, su cuñado Sebastián Galmarini senador provincial y su suegra Marcela Durrieu es concejal en San Isidro.

Los municipales

El nivel municipal es tal vez donde más florecen las operaciones políticas intrafamiliares. Por ejemplo el cristinista intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi ubicó a su esposa Magdalena Sierra como diputada nacional. El massista alcalde de San Fernando Luis Andreotti en cambio fue más allá y consiguió que su cuñado Santiago Aparicio sea el primero en la línea de sucesión como primer concejal en tanto que su esposa Alicia Aparicio esta a cargo de la Secretaría Social del municipio. El intendente del principal distrito massista, Tigre, emuló y hasta perfeccionó el esquema de San Fernando. Julio Zamora colocó a su esposa Gisella Zamora como primer concejal y su sucesora si debe renunciar.

En Lanús, a su vez, el senador (PJ) José Luis Pallares logró que su hijo sea concejal del mismo distrito.

La lista de casos, si se abre al interior del país, es enorme por su cantidad y por su peso político. El decreto de Macri, indirectamente, abrió el fuego contra uno de los pilares de la estructura del poder político.

Carlos Tórtora

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