24 de octubre de 2017

Contundente triunfo de Macri. Por Hernán Andrés Kruse

En su edición del 23 de octubre, Página/12 publicó un artículo de Luis Bruschtein titulado “Un ganador y una oposición”. Escribió el autor: “Es histórico: las primeras elecciones de medio término son favorables a los oficialismos. Hace menos de dos años, que ese electorado llevó al gobierno a los representantes de Cambiemos y sería muy extraño y hasta poco razonable, que ese acto cambiara de sentido en tan poco tiempo” (…)

“Es difícil que un mandato se cambie a los dos años de haberlo otorgado y en general el electorado lo entiende de esa manera, más allá de los odios y grietas con que se presentan estas elecciones” (…) “Son menos de dos años, durante los cuales el gobierno fue dosificando las medidas más truculentas y cuidando mucho su imagen para llegar en buenas condiciones a estas elecciones. El resultado confirma que alcanzó esa meta. Este gobierno le ha dado mucha importancia a su imagen, a la que trabajó con mucho cuidado en los medios, ya sean tradicionales o las redes sociales. Poco después de asumir cuadruplicó el gasto en publicidad en relación con lo que devengaba el gobierno anterior, que gastaba cuatro veces menos. Y distribuye esa fortuna con abierto favoritismo al punto que achicó al máximo los espacios críticos. Contó además con el respaldo invalorable de los grandes medios de comunicación que actuaron con eficiencia para cubrir los primeros síntomas de malestar que fueron despertando con el aumento de la inflación y de las tarifas. La idea de que “estamos dispuestos a hacer este sacrificio para después favorecernos” prevaleció en gran parte de los electores que consideran estos dos años como un sacrificio necesario para recoger los frutos después de ese plazo de gracia” (…) “El electorado mostró que tiene disposición al sacrificio, pero también una expectativa que se ve aumentada por el esfuerzo que se le exige” (…) “Pero las primeras medidas del gobierno que ha salido fortalecido de estas elecciones serán otra vez de sacrificio para el ciudadano común, incluyendo a quienes los respaldaron con sus votos, sin que se avisten por ningún lado los beneficios que se esperan” (…) “El altísimo nivel de endeudamiento ya no se puede mantener para tapar el altísimo déficit creado por las políticas de desfinanciamiento del Estado que aplicó Cambiemos” (…) “Cuando se achica la recaudación del Estado, para un gobierno neoliberal como el de Cambiemos la única vía es tomar deuda o achicar al Estado. Si además le dicen que tiene que frenar el ritmo de endeudamiento, lo que se viene es inevitable: más tarifazos, despidos, caídas de programas sociales y recortes, a los que se sumará la reducción drástica del presupuesto que provocarán los pagos de la inmensa deuda que se tomó” (…) “No hay ninguna posibilidad de que este gobierno tome un camino diferente al ajuste con el consecuente impacto depresivo que tendrá sobre el trabajo, los salarios, el consumo, la industria, el comercio y la actividad económica en general” (…) “La pregunta es, entonces, hasta cuándo se mantendrá esa disposición al sacrificio por parte del electorado de Cambiemos, que está votando a una fuerza cuyas políticas le han empeorado su calidad de vida” (…) “Los medios oficialistas quisieron mostrar estas elecciones como definitivas. Los opinadores del macrismo, auguraron que sería el fin de la carrera política de Cristina Kirchner. Y si bien la lógica tradicionalmente oficialista de las elecciones de medio término le dio el triunfo a Cambiemos, mantuvo a Cristina Kirchner en un nivel altamente competitivo al tiempo que arrasaba con cualquiera de los otros dirigentes que intentaban reemplazarla como cabeza de la oposición” (…) “El resultado planteó el respaldo para los próximos dos años al gobierno de Mauricio Macri. También demostró que ese voto no va para “macristas críticos” como los dirigentes del PJ cordobés, Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota, o el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey” (…) “Las elecciones tuvieron un efecto ordenador también en el campo de la oposición. El “macrismo crítico” o la tercera vía no convocan desde el oficialismo ni desde la oposición y el espacio que les queda es muy reducido como para encabezar nada” (…) “Todos estos proyectos de liderazgos (Massa, Schiaretti, De la Sota y Urtubey) que despuntaron en el peronismo durante estos dos años, quedaron muy atrás de Cristina Kirchner que logró un lugar competitivo y de liderazgo en la oposición. Y a partir de octubre, la oposición pasará a tener un rol más protagónico que en los dos años que pasaron, al mismo tiempo que se irá agotando la expectativa de mejora que hubo ayer en el voto oficialista”.

En su edición del 22 de octubre, Página/12 publicó un artículo de Edgardo Mocca titulado “Proteger la verdad”. Escribió el autor: “Proteger la verdad, esa parece ser una clave para defender el régimen democrático, o lo que queda de él en la Argentina. La aparición del cuerpo de Santiago Maldonado ha puesto esta cuestión en un punto crítico. Porque la gran mayoría de los argentinos sabemos que Santiago fue una víctima del estado argentino, de la clase social en la que se sostiene y a la que defiende, del gobierno que lo administra y de un vasto campo de actores políticos institucionales y para-institucionales entre los que sobresalen el poder judicial y la maquinaria mediática” (…) “Esos saberes del pasado son herramientas para pensar los hechos de hoy. Me apuro a decir que no se trata de que quienes los poseen sean mayorías aritméticas deducidas de tal o cual encuesta de opinión. Esas mayorías-fluctuantes e inestables-pueden ignorarlo o, lo que es mucho más frecuente, negarlo, como modo de supuesta defensa psicológica, pero el saber estas cosas es patrimonio de todas las personas que viven aquí y tienen un mínimo de discernimiento. Y estos saberes son y serán en los próximos días interpelados y desafiados por las más inverosímiles construcciones ideológicas, todas ellas dirigidas de uno u otro modo a justificar este aserto: el tatuador no sufrió ningún tipo de violencia, murió ahogado. Es muy difícil imaginar argumentos serios para semejante slogan pero la posverdad no se amilana ante ninguna tarea por problemática que sea. Y porque además la estrategia estará sustentada en la sistemática descarga de culpas hacia “los otros”, hacia los 562 que tendrían que ser exiliados en la luna” (…) “La verdad es, ante todo, la que debe revelar cómo sucedieron los hechos que concluyeron en la muerte de Santiago. Aquí la verdad es esencialmente aunque no únicamente, responsabilidad del poder judicial. Pero como siempre sucede cuando hay una muerte que alcanza significación política no alcanza con reconstruir los hechos inmediatamente vinculados a la muerte, es necesario pensar políticamente los hechos que llevaron a ella” (…) “Pero la responsabilidad política es otra cosa, es algo más grave. Porque nadie puede evitar que haya un desequilibrado o un perverso que provoque una muerte con su conducta. De lo que sí estamos en condiciones como comunidad es de valorar el tipo de acción política que creó condiciones para una muerte. Eso exigiría hacer un riguroso análisis de las políticas desarrolladas durante estos casi dos años en materia de seguridad. Y particularmente en el aspecto-vital para este gobierno-de despejar las calles y las rutas contra cualquier irrupción de la protesta popular. Y hacerlo de la manera más espectacular posible, de modo de que juegue un rol ejemplarizador y disuasivo. Este es el alfa y el omega del discurso y de la acción de la ministra Bullrich” (…) “La seductora propuesta del orden intentaba esconder el designio más profundo, el de evitar la visibilidad, y con ella la capacidad de articulación de las luchas” (…) “La política de represión violenta de la protesta social amenaza con tener una consecuencia agravante del daño que tiene para la paz social: la de alentar un comportamiento corporativo de las fuerzas de seguridad, apoyado en el lugar estratégico que ocupan en el actual contexto político, un lugar que les asigna roles tan diversos como el de “esclarecer” la muerte de Nisman, maniobrar en el terreno electoral, controlar y espiar a los movimientos sociales y montar provocaciones en las movilizaciones populares” (…) “La verdad necesaria es, entonces, también la verdad de un rumbo político que se sostiene en tres pilares: la transferencia de ingresos hacia los sectores más poderosos de la sociedad, el desarrollo de una impresionante maquinaria de manipulación psicológica de masas y la neutralización del movimiento popular en sus diferentes cauces” (…) “Hay toda una necesidad histórica de los grupos dominantes de encerrar bajo siete llaves ese pasado (los setenta), de convertirlo en una locura de violencia compartida surgida vaya a saberse de dónde que por alguna causa extraña se apoderó de la sociedad. Santiago es el portador de una verdad muy actual de nuestros días, la verdad que dice que la solidaridad no ha desaparecido entre los escombros de la meritocracia y el enprendedurismo. Que es falso que la única verdad que nos queda es la inexistencia de toda verdad, un relativismo extremo que fundándose en una terrible noción de libertad y pluralismo disimula una práctica profundamente autoritaria y tendencialmente violenta. La verdad sobre Santiago es también una reivindicación de la juventud que lucha, que milita, se organiza y moviliza en paz. Que enfrenta al miedo y a la resignación. Y es por eso una de las bases político-culturales para la recuperación democrática argentina” (…) “Por alguna razón…el desenlace de la desaparición forzada de Santiago se verificó pocos días antes de unas elecciones que tienen una enorme importancia. Durante todos estos días hemos asistido a la obsesión oficial por conocer la eventual influencia del hecho en la conducta electoral de los argentinos, especialmente de los que votan en la provincia de Buenos Aires” (…) “Seguramente los resultados desplazarán desde mañana los hechos terribles del sur y ocupará su lugar la especulación política sobre el futuro político-institucional. Pero convendrá saber que lo ocurrido marcará un antes y un después de esta etapa política argentina. Y los tiempos en que la cuestión se habrá de dirimir no están en los límites de un período electoral sino que regirán tiempos más largos de la política argentina. La protección de la verdad contra la pirotecnia de la distracción y del olvido puede ser lo que separe la perspectiva de un país adormecido y paralizado de una democracia con capacidad de resistir el impulso congénito hacia el totalitarismo propio del dominio neoliberal”.

En su edición del 21 de octubre, La Nación publicó un artículo de Eduardo Fidanza titulado “Un cadáver que interpela al Estado”. Escribió el autor: “Unas semanas atrás se propusieron en esta columna tres ópticas para leer el caso Maldonado: la conveniencia política, el fanatismo ideológico y los valores públicos. La lectura desde la conveniencia es inevitable: el suceso se solapa con las elecciones y las fuerzas que compiten no pueden soslayar el balance de pérdidas y ganancias, al ritmo de los acontecimientos. La lectura desde el fanatismo es de otra naturaleza: consiste en la descalificación del otro espoleada por el odio” (…) “Por el contrario, una lectura desde los valores busca las razones de la desgracia en el mal funcionamiento institucional. Esta mirada analiza la coyuntura en perspectiva histórica, buscando identificar continuidades y quiebres en la relación del Estado con la sociedad” (…) “La aparición del cadáver de Santiago Maldonado flotando en el río Chubut aproxima el caso a interpela al aparato estatal. Desnuda la pobreza de sus recursos ante la tragedia. En un primer abordaje se observa insuficiencia de control, al menos en tres aspectos: el territorio, las fuerzas de seguridad y el manejo de la información” (…) “La idea de estado nación es ajena a los activistas que reivindican la causa mapuche; ellos son una expresión típica de los movimientos sociales arcaicos, que Erica Hobsbawn describió en “Rebeldes primitivos” (…) “Una combinación explosiva de marginación social e ideología milenarista se precipitó sin que funcionarios pudieran o quisieran descifrarla” (…) “Un segundo déficit de control se verifica en la relación del Estado con las fuerzas armadas y de seguridad. Se trata de un vínculo difícil y receloso, condicionado por la memoria de la dictadura. Las instituciones que hoy portan las armas y deben acatamiento al poder democrático, hace poco más de tres décadas encabezaban una dictadura: disponían de la vida de las personas y ejercían un poder ilegítimo sin rendir cuentas a nadie. Los gobiernos democráticos desde 1983 no tuvieron, sin embargo, políticas ecuánimes y perdurables para integrar el brazo armado del estado” (…) “En tercer lugar, la carencia tal vez más grave: el Estado no controla la información, desde el blanqueo de capitales hasta el río Chubut. Basta para comprobarlo un hecho obsceno: la circulación indiscriminada de las fotografías del cadáver de Maldonado. Muy pocas personas estuvieron en la escena donde se encontró el cuerpo, pero los funcionarios no lograron garantizar la confidencialidad. La publicación de un material tan íntimo es acaso el síntoma de un problema más hondo: la falta de dominio sobre los servicios de información y espionaje”.

En su edición del 21 de octubre, Página/12 publicó un artículo de Luis Bruschtein titulado “Demolición de una persona”. Escribió el autor: “La familia Maldonado perdió un ser querido y es maltratada por un Estado que debería contenerla, dijeron el miércoles. Un hombre que sufre una enfermedad terminal fue acusado de traición a la patria y se lo citó el martes a tribunales para humillarlo en forma pública. Mirta Guerrero quiso acabar con su vida en la cárcel el miércoles porque fue acusada, condenada y humillada por su posición política. Contraviniendo toda la normativa internacional sobre derechos humanos, Milagro Sala es perseguida, encarcelada y maltratada por haber construido una poderosa organización popular que hizo más obra que cualquier gobernador” (…) “Entre la perversión y lo insensible, estas imágenes se sucedieron toda la semana ante un país dividido entre los desbordados por una mezcla de tristeza e indignación, por un lado, y la canalla de aplaudidores más los indiferentes en el otro” (…) “Todas las escenas tienen un rasgo en común: la demolición de la persona como fin, el ataque, la persecución incesante, la humillación y la difamación. El adversario se desintegra célula a célula, reducido a lo indecible, en una tortura que ya no se practica en una pieza oscura, sino a la luz del día, incitando a la complicidad pública, buscando el aplauso y la complicidad o la desolación y el miedo” (…) “El sistema que se está construyendo ya no busca el ocultamiento, ni medias verdades. Esas escenas se producen a la vista, reclaman la complicidad, incitan el respaldo de la horda” (…) “El poder sumado del Estado, la economía, lo judicial y lo mediático que confluye en el gobierno de Mauricio Macri hace pública la escena de la persecución y destrucción del adversario. Y la impunidad ante ese acto publicitado lleva implícita la demanda, desde el poder hacia la sociedad, de asumir esa acción como propia o resignarse a la impotencia” (…) “La corporación mediática denuncia y condena en un solo párrafo sin transición, crea un reflejo condicionado que embrutece. El hombre, o la mujer, sentados frente al televisor o junto a la radio son convocados a la ira, al clamor por una justicia flamígera impiadosa, mientras los representantes del capital concentrado les dicen en el coloquio de IDEA de Mar del Plata que con toda la legislación que defiende al trabajo es imposible hacer disminuir la pobreza. Los dueños de la riqueza convencieron a ese hombre y a esa mujer abducidos por los medios que tienen que ser más pobres para que se pueda luchar contra la pobreza” (…) “El hostigamiento a la familia Maldonado no se entiende fuera de ese contexto. Hasta los militares de la dictadura fueron más cuidadosos en el trato a las Madres para no provocar a la opinión pública. Bastó que la familia expresara sus recelos sobre la actuación de la Gendarmería durante la represión del primero de agosto a los mapuches, para que les dispararan con toda la artillería desde todos los medios que controlan, desde los grandes diarios, hasta las operadoras de radio con la complicidad activa de muchos de sus periodistas. Todos los funcionarios que se refirieron al tema fueron muy despectivos hacia la familia que había perdido un ser querido” (…) “La subestimación y el tono despectivo hacia la familia se convirtieron en una consigna editorial en el tratamiento de la desaparición de Santiago Maldonado. Este maltrato no es un fenómeno aislado…se trata de una regla que se instaló definitivamente en este gobierno. Hay que cosificar, disminuir al adversario para desarmarlo y hostigarlo y maltratarlo para desmoralizarlo y si es posible, destruirlo” (…) “Se puede estar en desacuerdo con el memorándum con Irán. Pero acusar de traición a la patria por una decisión institucional respaldada por el Congreso, más que como búsqueda de justicia se tiene que interpretar como revanchismo. Ni siquiera es necesario aclarar que lo acusa parte del grupo de la colectividad judía que está enjuiciado en la actualidad en la causa por encubrimiento” (…) “Las acusaciones por traición a la patria prácticamente no existen en tiempos de paz” (…) “Son acusaciones con más intención de hacer daño moral y político que de buscar justicia. Seguramente con el tiempo, la causa se va a caer y es probable que Timerman, enfermo de cáncer, no alcance a verlo. Pero habrá sido arrastrado por esta humillación, junto a su familia, justo en la semana previa a las elecciones” (…) “Además de esta interpretación de Jorge Alemán, los escenarios de ataque brutal y denigración del adversario están descriptos desde un lugar más pedestre en el libro “El arte de ganar” de Jaime Durán Barba, asesor del presidente Macri. Ese libro tiene un capítulo que se llama “Cómo destruir psicológicamente al adversario”. Allí dice que en determinadas situaciones “el objetivo era nublar su mirada con la ira para que se destruya a sí mismo. Demoler psicológicamente a un ser humano no es tan fácil de hacer, en ocasiones, el ataque político fue tan brutal que el adversario se aniquiló psicológicamente e incluso llegó al suicidio” (…) “Como afirma Jaime Durán Barba, la política argentina ha mutado hacia un territorio fangoso y poco explorado que opera en forma salvaje en comunión con la prensa corporativa y la mayoría del Poder Judicial. Todo es llevado a sus extremos, ya no se trata de ganarle al adversario, o a cualquiera que surja como obstáculo” (…) “Ahora se trata de destruirlo, de aniquilarlo y demolerlo “psicológicamente”” (…) “El cambio ha traído una nueva forma de hacer política”.

En su edición del 20 de octubre, Página/12 publicó un artículo de Raúl Kollmann titulado “El Gobierno es señalado como responsable”. Escribió el autor: “Casi dos de cada tres bonaerenses sostienen que la responsabilidad de la desaparición de Santiago Maldonado es del Gobierno Nacional y son muy pocos los que sospechan de la comunidad mapuche o le adjudican la responsabilidad a la Justicia. Una mayoría también afirma que existe un acuerdo entre el Gobierno y la Gendarmería para ocultar la verdad y una proporción mayoritaria, que incluye indudablemente a votantes de Cambiemos, considera que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, debería renunciar. “No hay duda de que la aparición de un cuerpo, probablemente de Santiago Maldonado, es un dolor de cabeza para el Gobierno. Y se pone en movimiento el imaginario popular que tiene tiempos mucho más breves que la justicia”, señaló Roberto Bacman, titular del Centro de Estudios de Opinión Pública” (…) “Los datos surgen de una encuesta realizada precisamente por el CEOP en el marco de un sondeo electoral en la provincia de Buenos Aires” (…) “Hay todavía demasiados interrogantes-sostiene Bacman-. Mientras tanto, la gente va tomando partido, estructura opiniones, genera actitudes. En síntesis, hasta que la verdad salga definitivamente a la luz, importan más las percepciones. Es lo que se denomina realidad percibida. En este trabajo de campo, realizado en la provincia de Buenos Aires a un día de encontrado el cuerpo, algo más de seis de cada diez bonaerenses dejan al descubierto su convencimiento de que el gobierno nacional sigue siendo el principal responsable de esta desaparición. La figura que de manera más contundente carga sobre su espalda tal responsabilidad, es Patricia Bullrich, por su rol de ministra de Seguridad y por una supuesta protección al accionar de la Gendarmería” (…) “Si hay responsables también hay culpables y cuando le preguntamos a la gente sobre quién es culpable de la desaparición, buena parte contesta que la Gendarmería. De manera que esa es la secuencia: los gendarmes producen el hecho, el gobierno nacional dio las órdenes originales, luego aparece tapando la verdad y, por lógica, termina sospechado”, detalla el consultor. “Y esta hipótesis se refuerza cuando se pregunta al encuestado si la ministra debería renunciar: prácticamente seis de cada diez entrevistados así lo afirman, incluso con una tendencia al crecimiento a partir de la aparición del cuerpo. Un dato contundente que se mantiene a lo largo de las diferentes encuestas llevadas a cabo”, reafirma Bacman”.

En su edición del 20 de octubre, La Nación publicó un artículo de Sergio Berensztein titulado “Desconcierto y desconfianza”. Escribió el autor: “La familia de Santiago Maldonado pasó horas junto al cuerpo hallado el martes pasado en el río Chubut por temor a que pudiera adulterarse alguna prueba que tergiversara el eventual curso de la investigación. Se han desatado infinidad de rumores de toda índole, pero uno de los más insistentes es que el cuerpo pudo haber sido plantado apenas días antes de unas elecciones nacionales” (…) “La sociedad en su conjunto y, en particular, el sistema político están desconcertados. En la Casa Rosada han rechazado la renuncia de uno de los integrantes del gabinete, al menos hasta que pasen las elecciones o, seguramente, para que el eventual reemplazo quede englobado en una recomposición más amplia (y potencial achicamiento) del equipo de gobierno. Todas las campañas han quedado virtualmente interrumpidas. Es difícil recordar unas elecciones de mitad de mandato tan mediocres y que hayan generado menos interés en la ciudadanía” (…) “¿Podrá el caso Maldonado convertirse en la “tragedia de Once” de las muertes con connotaciones políticas, es decir, en una investigación rápida y efectiva que da lugar a un juicio con sentencias que involucran a poderosos personajes? ¿O, por el contrario, quedará asimilado al penoso historial de impunidad y desidia que caracterizó a la justicia penal argentina, al menos en las últimas décadas?” (…) “Veremos finalmente si el próximo domingo el recuento electoral es prolijo y transparente o si, por el contrario, termina también cuestionado por algunos de los principales actores, como insinuaron los voceros de Unidad Ciudadana. El umbral de desconfianza que caracteriza a la cultura política argentina es lo suficientemente alto como para sumarle también dudas sobre la legitimidad del proceso electoral. Se trata de un vacío crítico que entorpece el funcionamiento de la sociedad, incrementando notablemente los costos de coordinación, la natural interacción entre actores sociales, políticos y económicos. Y que cruza a la Argentina en múltiples direcciones, más profundas y complejas que la ya famosa grieta, que sin duda sigue vigente”.

En su edición del 19 de octubre, La Nación publicó un editorial titulado “Maldonado: que la sociedad vuelva a creer en la Justicia”. Escribió el mitrismo: “Desde el momento en que fue denunciada la desaparición de Santiago Maldonado, hemos sostenido que banalizar este caso o pretender utilizarlo políticamente para obtener ganancias improcedentes a costa de quienes gobiernan el país sólo sería un indicador de lo poco que algunos argentinos han aprendido de nuestras trágicas lecciones del pasado. Hoy, con la firme posibilidad de que el cuerpo encontrado anteayer en el río Chubut sea el de Maldonado, es necesario insistir en ese punto. Es imprescindible que la prudencia se imponga a la búsqueda de cualquier rédito político inmediato, como el que pretendió cosechar la ex presidenta Cristina Kirchner lanzando desde un principio acusaciones absurdas para equiparar al gobierno nacional con una dictadura” (…) “La sociedad argentina ha debido soportar en los últimos tiempos muchos fracasos judiciales resonantes cuando se ha tratado de esclarecer hechos de suma gravedad. Uno de los más consternadores es el vinculado con la muerte del fiscal Alberto Nisman” (…) “Cualquier argentino tiene el derecho a preguntarse qué puede esperar de la Justicia un ciudadano común si eso ocurre con una autoridad de la República que tenía a su cargo la investigación del más feroz atentado que sufrió la Nación” (…) “Lamentablemente, la primera etapa de la investigación judicial que siguió a la desaparición de Maldonado, a cargo del juez Guido Otranto-más tarde desplazado y reemplazado por el doctor Gustavo Lleral-, estuvo signada por no pocos tropiezos y errores inadmisibles” (…) “Muchos son los interrogantes que deja la actuación judicial. Cabe preguntarse por qué se demoró tanto tiempo en realizar rastrillajes en el río con perros especialmente entrenados para detectar la presencia de dióxido de carbono en el agua como los utilizados sólo anteayer” (…) “La extracción del cuerpo hallado en el río Chubut y su traslado a la morgue local se realizaron con una cadena de custodia y con la participación del perito de la familia de Maldonado, lo que parece brindar garantías de que no se produzcan irregularidades. La futura intervención del reconocido Equipo Argentino de Antropología Forense es también un dato alentador” (…) “Es indispensable que la autopsia que se realice sobre el cuerpo encontrado, una vez confirmada la identidad, no deje lugar a dudas sobre la real causa de la muerte y sobre el momento en que ésta se produjo. Sólo así se logrará que la sociedad argentina vuelva a creer en la Justicia”.

En su edición del 18 de octubre, La Nación publicó artículos de Marcos Novaro (“Se abre el camino a la verdad”) y Morales Solá (“La vigilia por Maldonado terminó abruptamente”).

Escribió Novaro: “En el caso Maldonado se abre el camino a la verdad y por tanto los que llevan las de perder son los que más abusaron de la mentira tratando de sacar provecho de la tragedia” (…) “Para el Gobierno es claro que el peor escenario era la continuidad de la incertidumbre, que Maldonado siguiera desaparecido, porque eso abonaba las sospechas, si no de su complicidad, al menos sí de su ineficacia y torpeza” (…) “Ahora la peor alternativa es que, como dicen los voceros de la comunidad mapuche, uno o varios gendarmes involucrados en la muerte del joven hayan hecho aparecer su cuerpo para simular que se ahogó. Aun en ese caso ya no se trataría de una desaparición forzada…el Estado de Derecho en la Argentina no saldría tan mal parado” (…) “Claro que en el medio se metió Carrió y empeoró la posición del oficialismo con sus penosas declaraciones sobre la posibilidad de que Maldonado estuviera en Chile, una especulación irresponsable que tal vez se le escapó, pero ahora requiere de más que una disculpa” (…) “Como sea, los problemas se acrecientan del lado del kirchnerismo. Que inversamente al Gobierno, de estirarse la incertidumbre no tenía mas que insistir con sus planteos sobre desaparición forzada y amenaza a las libertades, y bien lo venía haciendo sobre todo en el plano externo” (…) “Y ahora, ¿qué le queda por hacer? Ante todo, recogió la tesis de los mapuches de Pu Lof: “Seguimos sosteniendo que a Santiago se lo llevó la Gendarmería” (…) “El problema es que el apresuramiento con el que actúan pone de manifiesto las frágiles bases fácticas sobre las que esa postura se asienta. Si un poder tan nefasto hubiera podido matar, ocultar el cuerpo y luego hacerlo aparecer, ¿para qué habría esperado 78 días?, ¿Qué sentido tendría depositarlo río arriba, cuando lo lógico y lo que todos habían esperado era que apareciera en la otra dirección?, ¿si el Gobierno no hubiera estado realmente en la oscuridad sobre lo sucedido qué razones habría tenido para explorar toda una gama de alternativas que terminaron mostrándolo en el mejor de los casos desorientado y en el peor involucrado?”.

Escribió Morales Solá: “Probablemente sea el cuerpo de Santiago Maldonado el que apareció ayer, muy cerca de donde supuestamente se lo vio por última vez. Si fuera así, la autopsia deberá comprobar cómo y cuándo murió, desde cuándo su cuerpo estuvo en el agua, si tenía golpes o si sólo murió ahogado. Casi tres meses después de su desaparición, llama la atención que las fuerzas de seguridad no hayan localizado antes ese cuerpo que estaba tan cerca del lugar donde se sucedieron las refriegas entre la Gendarmería y una facción mapuche” (…) “El hallazgo sucedió pocas horas después de que la Cámara Federal le ordenó al juez Luis Rodríguez que pidiera el desafuero y la detención de Julio De Vido” (…) “El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, ya tiene en sus manos la carta del juez Rodríguez en la que le requiere que se despoje de sus fueros al ex superministro de los tres gobiernos Kirchner” (…) “La campaña electoral termina envuelta por una rara polvareda. Entre la aparición de un llamativo cadáver y la cárcel segura para quien fue el ministro más acusado de corrupción durante 12 años. ¿El hallazgo del probable cadáver de Maldonado afectará las chances del Gobierno en las elecciones del domingo? Todo hecho disruptivo cambia un clima electoral preestablecido. Por eso, ninguna elección está nunca definitivamente terminada hasta el día de la elección” (…) “El cristinismo levantó la bandera de su tragedia para echarle a Macri un muerto o un desaparecido (en la Argentina esas palabras son casi sinónimos). El electorado macrista entrevió ese proyecto cristinista y se alejó del caso Maldonado; era una cuestión especulativa de la oposición. Así estaban las cosas. ¿Así seguirán estando? Sea como sea, lo cierto es que la serena vigilia del gobierno, a la espera del domingo electoral, se terminó ayer” (…) “Tampoco Cristina está tranquila. De Vido irá preso. Sólo una Cámara de Diputados políticamente suicida se negaría a sacarle los fueros al ex ministro” (…) “La novedad es que la Justicia está actuando sin tener en cuenta el calendario electoral. Es lo correcto. Lo anómalo era la jurisprudencia de hecho anterior, que indicaba que los jueces debían dedicarse a dormir largas siestas en los períodos electorales para no interferir en la decisión del ciudadano común. Ahora bien, ¿cómo decidiría el ciudadano sin contar con todos los elementos y, sobre todo, con los que interpelan la moral de los candidatos o socios partidarios de los encartados” (…) “Es imposible que los protagonistas de la batalla electoral no analicen todo en clave electoral. ¿Aquel cadáver encontrado en el Sur es un muerto que le tiraron a Macri?, se pregunta el Gobierno. ¿La cárcel para De Vido o las declaraciones indagatorias que está tomando el juez Claudio Bonadio por el acuerdo con Irán forman parte de una operación para destruir al cristinismo?, se interroga Cristina Kirchner” (…) “Una derrota de Cristina en la provincia de Buenos Aires sería para Macri el mejor ejemplo ante el mundo de que cambió la sociedad argentina, no sólo el gobierno que manda en Buenos Aires. Los encuestadores le aseguran que ganará en los cinco principales distritos del país, como ningún otro presidente lo hizo desde Raúl Alfonsín en 1985” (…) “También le garantizan que la vieja dirigencia peronista será decapitada el próximo domingo” (…) “Sin embargo, la gran batalla se dará, como siempre, en la provincia de Buenos Aires. La ansiedad, y cierta dosis de inseguridad, es notable tanto en Cristina Kirchner como en el macrismo. Casi todos los encuestadores vaticinan un triunfo de Cambiemos sobre Cristina por un margen de entre 3,5 y 4 puntos en el principal distrito del país” (…) “Las cosas pueden cambiar, para bien o para mal, en muy pocos días. O en pocas horas. ¿Se asustarán los votantes macristas por la ola de amenazas de bomba en las escuelas bonaerenses?” (…) “Es la pregunta que se hace, y no se responde, el oficialismo” (…) “¿El hallazgo de un cadáver en la Patagonia profunda modificará la opción de los votantes bonaerenses? Imposible predecirlo” (…) “Todo parece concluido. El gobierno ha ganado. La oposición ha perdido. Si ésa fuera la sensación colectiva, sería una mala señal para el gobierno. La concurrencia masiva beneficiará al macrismo; la indiferencia de los electores premiará al cristinismo”.

En su edición del 17 de octubre, La Nación publicó un artículo de Alejandro Katz titulado “Condenar el fracaso marxista sin aceptar el desenfreno capitalista”. Escribió el autor: “En 1979, en un artículo publicado en el primer número de la revista Controversia… José Aricó escribió que “es difícil sostener que la fenomenología concreta de las sociedades posrevolucionarias, con sus acentuados rasgos autoritarios y burocráticos, no cuestione directamente el pensamiento marxista”. Y, a continuación, afirmaba que “sin instituciones democráticas el capitalismo de Estado no era la antesala del socialismo, sino el fundamento de una inédita y monstruosa dictadura sobre las masas” (…) “Lo que Aricó indicaba-con la infrecuente combinación de rigor intelectual y moral que le era propia-era algo que el pensamiento de izquierda se había negado a registrar: que el régimen que había resultado de la experiencia revolucionaria iniciada en octubre de 1917 no era una distorsión de un proyecto que todavía podía cumplirse acabadamente si no se hubieran tergiversado sus fundamentos. Eran, por el contrario, esos mismos fundamentos de la Revolución de Octubre los que condujeron a la instalación de regímenes radicalmente opuestos al espíritu emancipador que quiso atribuirles el siglo XX” (…) “La Unión Soviética era el paradigma de aquellas sociedades posrevolucionarias” (…) “Todas las variedades de la ingeniería social y política que el comunismo pudo imaginar fueron desplegadas a partir de 1918, cuando se anunció oficialmente el inicio del Terror Rojo, y continuaron con la colectivización de 1928-1933, la Gran Purga de los años 1937 y 1938, el traslado de pueblos enteros y la limpieza étnica de diversos grupos después de la Segunda Guerra Mundial. A esos grandes hitos de la represión y del diseño social soviético hay que añadir las consecuencias de la hambruna de 1932-1933, resultado en buena medida de las decisiones gubernamentales, el Gulag y la represión cotidiana con que el régimen organizaba el control total” (…) “Se intentó de muchos modos comprender el atractivo que durante largo tiempo un sistema semejante provocó en no pocos intelectuales de Occidente, muchos de los cuales mantuvieron su apoyo hasta bastante después de la Segunda Guerra Mundial” (…) “Pero, posiblemente, la razón más poderosa, la que durante más tiempo llevó a más personas a soslayar la evidencia del carácter perverso del sistema soviético, haya que buscarla en la angustia de un siglo empeñado en encontrar alternativas éticas y políticas a un capitalismo al que aun liberales como Max Weber vieron como causa de una creciente opresión y al que identificaban como un riesgo para la libertad, la justicia y el pleno desarrollo de los individuos” (…) “Después de la Segunda Guerra Mundial, y durante la Guerra Fría que se prolongó casi medio siglo, desde 1947 hasta 1990, el mundo soviético fue en el Occidente capitalista la vara con la cual medir los logros de eso que se llamaba entonces “modelos” y que, en tanto tales, no sólo eran objeto de escrutinio económico, sino también moral. Porque si el régimen soviético fue el sitio de la opresión de millones de víctimas del totalitarismo, fue también la razón de la autocontención de un capitalismo obligado a levantar un velo sobre sus pasiones más bajas y destructivas, un capitalismo que se vio así forzado a moderar la vehemencia de sus intenciones para alejar el fantasma de la revolución. El capitalismo, cuyo mantra es la competencia, se vio impulsado por única vez en su historia ya no a crear espacios internos de competencia para sus propios actores, sino a competir con un modelo alternativo de organización de la economía, de la política y de la sociedad. La existencia del mundo soviético obligó al capitalismo a probar que no sólo podía ser económicamente más eficiente y tecnológicamente más avanzado, sino sobre todo socialmente más justo. El colapso del comunismo levantó esa barrera de pudor y permitió expurgar al discurso de la economía política del capitalismo de toda idea de justicia” (…) “La mirada del otro funciona, siempre, a favor de la mesura, de la responsabilidad, del cuidado, y el capitalismo carece, desde hace ya mucho, de una mirada que convoque al pudor, a la voluntad de autocontrol” (…) “Pero repudiar el experimento comunista que tuvo su origen en la Revolución de Octubre no implica resignarse a que el capitalismo siga un curso desenfrenado e impúdico” (…) “Hace menos de cien años -escribió Axel Honneth- el socialismo era un movimiento tan poderoso dentro de la sociedad moderna que casi no existían teóricos sociales que no creyeran necesario dedicarle tratados extensos…Esto ha cambiado fundamentalmente hoy. Parece aceptarse que el socialismo ya superó su expectativa de vida… En el socialismo aún existe una chispa de vida”, dijo”. Como muchos otros pensadores, Honneth cree que es posible volver a pensar caminos alternativos que, cuando menos, obliguen al capitalismo a reconducir sus prácticas tomando en cuenta lo humano de la humanidad y lo sensible de un planeta que está siendo destruido”.

Página/12 publicó hace poco un artículo de Alfredo Zaiat titulado “Bloque de poder”. Comienza exponiendo la real situación económica por la que está atravesando el país. El gobierno de Macri, al decidir la apertura comercial, no hizo más que desplazar la producción nacional y destruir la industria de manera ininterrumpida desde diciembre de 2015. Enarbolando la bandera del sinceramiento económico el gobierno impuso un duro tarifazo en gas y luz que pulverizó el bolsillo de millones de argentinos y argentinas. Uno de los objetivos fundamentales de Cambiemos ha sido-y sigue siendo-el combate a la inflación. Lamentablemente, aplicando una onerosa política de endeudamiento no logró contener al alza de precios y aceleró el deterioro del tipo de cambio real, con lo cual la élite financiera se alzó con una gigantesca renta especulativa. Vale decir que al endeudarse el gobierno está haciendo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, está profundizando la brecha entre las clases sociales. Durante estos 22 meses el gobierno jamás ocultó su desprecio por los trabajadores y, fundamentalmente, por el sindicalismo como institución. Obsesionado con presionar a la baja las paritarias logró que el salario real del trabajador en blanco sufriera una caída apenas inferior a las caídas que se dieron con el estallido de la convertibilidad y la hiperinflación. El gobierno provocó una fuerte caída en la recaudación en términos reales mientras optó por la eliminación de las retenciones y de impuestos a los sectores privilegiados de la sociedad. El resultado no podía ser otro que un fuerte incremento del déficit fiscal. Así está hoy la economía. Así funciona el modelo económico macrista. Desde que se sentó en el sillón de Rivadavia Mauricio Macri se ha preocupado exclusivamente por defender los intereses de una oligarquía mendaz y rapaz, incapaz de ceder a sus pretensiones hegemónicas. Ahora bien, si alguien cree que durante este tiempo de gestión macrista el presidente y sus funcionarios del área económica cometieron errores, se equivoca groseramente. Porque como bien señala Zaiat el oficialismo sabe perfectamente lo que hace, es consciente de los efectos que provoca su política económica, busca conscientemente transferir fortunas desde los sectores populares hacia los sectores más concentrados de la economía. Lo notable de esto es que, a pocas horas de la crucial elección de medio término, todavía hay millones de compatriotas que pertenecen al campo popular y que son los principales damnificados por este saqueo institucionalizado, que siguen confiando en el presidente de la nación. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo explicar que un presidente que conscientemente aplica una política económica altamente perjudicial para los sectores populares, éstos sigan estando dispuestos a apoyarlo en las urnas? Es probable que estos sectores crean sinceramente en las promesas de cambio del presidente. Creo que están convencidos de que los dolores que están sufriendo ahora son el precio a pagar por años de despilfarro y populismo. Creo que compraron el mensaje de la propaganda elucubrada por Durán Barba. En consecuencia, no cabe más que reconocer la habilidad y sapiencia del ecuatoriano quien indudablemente conoce a fondo las debilidades del ser humano, sus ambiciones y deseos. Pero además el gobierno supo cómo convencer a millones de argentinos y argentinas de que Cristina es la mala de la película, la “mal parida”, la perversa que causó todos los males que ahora está sufriendo el pueblo. Estamos mal, estamos sufriendo, razonan, por culpa de Cristina, de su inmoralidad y su populismo. Durán Barba enseñó a millones de argentinos a odiar a Cristina. Les inoculó en su corazón ese poderoso sentimiento que termina corroyendo el espíritu. Quien odia es incapaz de razonar, de dialogar. No persigue el convencimiento de quien piensa de otra manera sino su sometimiento. Los odiadores de Cristina buscan hacer tronar el escarmiento en las urnas, castigar a quien consideran la única responsable de todas sus desventuras. Están convencidos de que lo que está haciendo el gobierno de Macri en materia económica es para sacarlos de la ciénaga en la que los metió el kirchnerismo. Como están fanatizados, son incapaces de ver lo que realmente sucede. No se dan cuenta de que son víctimas de una hábil y siniestra manipulación que los ha convertido en títeres de un gobierno astuto y perverso. Sería bueno, si estuvieran en condiciones de hacerlo, que leyeran el último artículo publicado por Mempo Giardinelli en Página/12”: “La invisibilización contemporánea”. Según el escritor el gobierno de Macri se dedica principalmente a invisibilizar todo para garantizar la desmovilización y desmoralización de la sociedad. Lo que busca el oficialismo es desalentarnos moralmente para que no tengamos ánimo para salir a al calle y protestar. Quiere un pueblo adormecido y conformista, domesticado y obediente. Según Giardinelli ya nadie habla de la Constitución nacional. Ese texto de 1853 y modificado a lo largo del tiempo se ha transformado en un ente intocable y momificado, en algo que lentamente dejó de ser visible para los argentinos, a tal punto que hoy casi nadie se acuerda de su existencia. Esto es algo gravísimo porque en ese texto están garantizados nuestros derechos y libertades fundamentales, y está consagrado el principio de la división de poderes. Ello significa que la Constitución nacional garantiza la consideración del hombre como persona y la vigencia de la democracia liberal o constitucional. Nada más y nada menos. El gobierno pretende que nos olvidemos que somos personas jurídicas, sujetos de derecho, que existen derechos fundamentales que están por encima de la voluntad del gobernante que circunstancialmente detenta el poder. También pretende que nos olvidemos de la “conquista del desierto” ejecutada por el general Roca que exterminó a los pueblos originarios y repartió el botín-gigantescas extensión de tierra-a los miembros de la oligarquía de entonces, cuyos descendientes hoy ejercen el poder real en la Argentina. El presidente pretende que la sociedad se olvide de la existencia de unos privilegiados que no pagan impuestos, que son dueños de latifundios que crecen continuamente y que ahora se creen, con razón, de que el país les pertenece definitivamente. “Pero de esto no se habla”, se queja amargamente Giardinelli. En efecto, de esto no se habla porque el gobierno pretende que así sea y porque el pueblo, al menos su inmensa mayoría, sólo se preocupa-y con razón-de sobrevivir a diario. Al igual que Zaiat, Giardinelli cree que todas las decisiones que toma el gobierno tienen un solo objetivo: apoderarse del grueso de la torta y excluir del sistema a millones y millones de compatriotas. Mientras el pueblo está sin reacción el gobierno de Macri toma decisiones tremendas. Decidió, por ejemplo, obligar a gran parte de la sociedad a pagar por tener un servicio de salud como corresponde. Si el gobierno finalmente se sale con la suya aquellos argentinos y argentinas que no dispongan de dinero quedarán condenados a no recibir una asistencia médica digna. Por el momento el pueblo parece no haberse dado por enterado. Increíble, pero real. El gobierno también persigue la privatización de la educación. En lugar de educar al soberano, es decir a todos, educar a unos pocos, a la oligarquía. Una verdadera vergüenza. Giardinelli acusa al gobierno de imponer un sistema de comunicaciones que “enferma a padres, madres y docentes de todos los niveles, las 24 horas del día, diciéndoles que es más fácil y mejor vivir en la sociedad del espectáculo que en la del conocimiento”. Macri quiere un pueblo alegre, jovial, que acepte todo sin chistar. Para el logro de este macabro objetivo es fundamental que el pueblo no esté educado, que se preocupe por el espectáculo y no por el conocimiento. Que le interese más Tinelli y Susana que Platón y Aristóteles. “Hoy”, acusa Giardinelli, “el conocimiento no es democrático y la información está hiperconcentrada”. Que pocos sepan, que pocos estén informados: he aquí el emblema de Cambiemos en materia educacional. Según el chaqueño hoy la Argentina está siendo gobernada por tipos que son cínicos, mentirosos, que son expertos en el arte del engaño y la manipulación. Se trata de verdaderos psicópatas que sólo piensan en sí mismos. En su último artículo publicado en Página/12 Eduardo Aliverti habla de la resistencia: “Si algo está claro es que esta no es una etapa de avance para las franjas opuestas al neoliberalismo, en cualesquiera de sus formas. Es una instancia de resistencia”. Vale decir que da casi por descontado el triunfo del oficialismo el 22 de octubre salvo que el macabro hallazgo en un río del sur argentino provoque un cataclismo electoral de impredecibles consecuencias. Cuesta creer que a seis años del histórico triunfo de Cristina con el 54% de los votos quienes no comulgamos con el gobierno de Macri nos veamos obligados a resistir por una sencilla cuestión de supervivencia política. Hoy como en los noventa, se habla de flexibilización laboral, de obligar al trabajador a aceptar sin protestar las condiciones laborales que le impone el empleador. El gobierno está obsesionado con el sindicalismo como institución, al que visualiza como la última barrera que le impide hacer lo que se le antoje con la clase trabajadora. Macri pretende una clase trabajadora dócil, amaestrada, obediente; flexible, en definitiva. Resulta por demás evidente que el orden conservador está con sed de venganza. Jamás toleró los 12 años de kirchnerismo, esa anomalía (Forster) que lo atormentó. Por eso, al ganar Macri, consideró que había llegado el momento de hacer tronar el escarmiento, emulando al “Perón herbívoro” de 1974. La flexibilización laboral es sólo una de las “conquistas” apetecidas. Con Macri en la Rosada la ley de Medios pasó al olvido, los bolsillos de los argentinos se vieron sacudidos por los infaltables tarifazos, las fuerzas de seguridad pasaron a ser los “garantes” del orden, la timba financiera llegó al paraíso, la maquinaria judicial se puso al servicio del nuevo mandamás y el poder mediático decidió proteger al nuevo presidente con uñas y dientes. Lo que parecía increíble que volviera, al decir de Aliverti, volvió. Y volvió con furia, con odio, con un revanchismo que parecía haber sido superado con el paso del tiempo. Pero no. El orden conservador volvió con todo, dispuesto a barrer con todo vestigio de la anomalía. La Argentina no puede volver a sufrir una experiencia como la kirchnerista. Esos doce años fueron inauditos, inadmisibles. Hay que hacer cualquier cosa para evitar que esa tragedia vuelva a producirse. Cualquier cosa. Es el maquiavelismo en su máxima pureza. La “deskirchnerización” de la sociedad debe ejecutarse sin contemplaciones. Aquí no caben los términos medios, los grises. La anomalía kirchnerista debe desaparecer de la faz de la tierra. Nunca más la Argentina puede ser gobernada por personajes como Néstor y Cristina Kirchner. Nunca más el país puede volver a caer en las garras del populismo. Nunca más corrupción, nunca más mesianismo. Así piensan y sienten los dueños del país. Así piensan y sienten los empresarios que se reunieron en Mar del Plata en el último Coloquio de IDEA. Es el mensaje que vienen transmitiendo Clarín y La Nación desde que Macri es presidente. Entre 2003 y 2015 la Argentina estuvo enferma, estuvo a merced de un virus que pudo haberla destruido. Afortunadamente, los anticuerpos finalmente resultaron eficaces y en diciembre de 2015 el pueblo eligió como correspondía: eligió a Macri. Para el orden conservador el kirchnerismo fue una célula cancerosa, un peligroso virus que amenazó la salud moral de la Argentina. Es el mismo razonamiento expuesto por Jorge Rafael Videla al referirse en 1976 a la necesidad de curar al país, de purificar las instituciones, de sanar el espíritu de los argentinos. El orden conservador no se conforma con ver derrotada a Cristina en las urnas. En este sentido cabe decir que “va por todo”. Y ese todo implica el aniquilamiento de Cristina como líder de una nueva fuerza política que se atrevió a desafiar un poco al orden establecido. Un poco, porque no fue nada del otro mundo. Pero bastó que se elevaran las retenciones para que la derecha estallara de furia. Lo que la “Argentina normal” busca es que el pueblo invisibilice a Cristina y el kirchnerismo, se olvide de esa anomalía que tanto daño le hizo al país. En eso coinciden los dueños del poder real, el presidente Macri, los “periodistas” del poder mediático, los referentes del “peronismo republicano” y los millones de argentinos y argentinas que se mueren por ver a Cristina presa hasta el último de los días que le quedan de vida.

En su edición del 16 de octubre, Página/12 publicó un artículo de Eduardo Aliverti titulado “La resistencia”. Escribió el autor: “(…) La doctora Carrió se presentó al debate televisivo de los candidatos capitalinos como quien gasta de antemano, segura de su impunidad declarativa a salvo de lo que fuere” (…) “A lo largo de una contienda mayor o exclusivamente dedicada a chicanas preproducidas, incurrió en el mismo vacío ideológico que caracteriza a sus publicidades electorales. Repite, sin cesar, palabras y nombres sin otro contenido que el de un recitado finalmente básico. República, honestidad (siempre en su sentido de honestismo personal), democracia, Alem, los radicales, corrupción, Yrigoyen, república, sigamos, ustedes me conocen, cambiemos, De la Torre, república, corrupción, democracia, cambiemos, república, ustedes me conocen” (…) “Sabe que ganará por robo o está convencida de ello y ni la preocupó elevarse sobre esa seguridad, dando cuenta de alguna preparación respetuosa para un debate de esos que, según dice ella misma, nutren al espíritu republicano” (…) “Algunos voceros del propio macrismo alertaron que a Carrió se la vio distraída, relajada en exceso, completamente presa del personaje que se construyó. Todo bien pero que Santiago Maldonado esté en Chile con “los del RIM”, por RAM, en un 20% de probabilidades según sus investigaciones que nunca jamás se plasman en datos serios que su dichosa justicia republicana haya verificado, fue como mucho. Fue depravado” (…) “La pregunta es: que Carrió haya incurrido en esa barbaridad repugnante, insultando en primer lugar a la familia del desaparecido, ¿habla de Carrió o de su certeza respecto de alguna mayoría que piensa lo mismo, y no únicamente entre el electorado porteño?” (…) “Hace poco…el cientista social Andrés Musacchio…publicó un artículo sobre la mexicanización de la política argentina. Titulado precisamente “Rumbo a Mexicantina”, comenzaba recordando que, en los tiempos de la lucha contra el gobierno kirchnerista, buena parte del arco opositor recurría a la metáfora de Argenzuela. “Algunas reflexiones superficiales (políticas sociales para vagos, políticas nacionalistas que espantaban al capital extranjero, altas tasas de inflación sin importar qué las generaba) sostenían una comparación que no resistía un análisis serio. Tal vez, el único punto de apoyo para el paralelo entre ambos países era la radicalidad opositora: ambos movimientos se sentían hermanados en una feroz lucha sin principios contra el Gobierno”. Con el cambio de signo político en Argentina, y en el cono sur, el panorama aquí ha cambiado y “lo que ocurre desde entonces se parece cada vez menos a Venezuela y cada vez más a México” (…) “La concentración de la propiedad, la riqueza y la actividad productiva genera una población desplazada que reclama por sus derechos. Y allí surge el aparato represivo que recurre a los peores procedimientos del triste pasado argentino, como “la portación de cara”, la “ideología” y la rápida justificación de que “algo habrán hecho…Ya se ha producido la primera desaparición forzada de persona (a más de la detención ilegal de Milagro Sala, por la que este sábado se sumó otro blasón al capanga que gobierna Jujuy). El Estado comienza a pisotear el Estado de derecho…En el fondo, no parece una mera curiosidad. México y Argentina intentan anclar sus economías y sus estrategias internacionales a los Estados Unidos, montando una versión del neoliberalismo absolutamente subordinada e impulsada por un reducido conjunto de negocios muchas veces turbios, un recorte drástico de derechos, una destrucción abierta del sistema democrático y un Estado represivo. Una política apoyada en una fracción de las élites que parece haber perdido todo contenido nacional y estratégico, y que sólo piensa en términos de negocios inmediatos de cualquier tipo…Como en las problemáticas de la deuda; la enajenación de bienes del Estado, la destrucción de los sistemas educativo, de salud o de seguridad social, estamos frente a un proceso cuya reversión sería, cuanto menos, extremadamente difícil” (…) Dice Aliverti: “Entre 2001 y desde 2003, a la salida de una catástrofe que ligeramente podría personalizarse en la figura de quien ahora es reivindicado por el macrismo con gloria y loor, Domingo Cavallo, surgió la anomalía que nadie esperaba. Y menos que menos era previsible que durara tanto, doce años, si es que no se tienen pretensiones de reparar en que ese momento no llega a ser, siguiera, un imperceptible pestañeo. La historia suele medirse por períodos de décadas y siglos. Pero es cierto que lo que pintaba para no regresar nunca como utopía simbólica de proyecto popular, desde el “setentismo”, había reaparecido en mejores condiciones objetivas” (…) “Después, lo que el kirchnerismo no supo o no pudo administrar fue esa maldita cosa de que, favorecidos los postergados eternos, muchos de éstos asumen la ideolog

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