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27 de febrero de 2017

Mantener el auto en la Argentina, una misión imposible

El costo creció el año pasado un 60% con respecto a 2015, casi 20 puntos por encima de la inflación oficial. Los incrementos impactaron con fuerza en los sectores medios. Los beneficios otorgados a los coches de alta gama, en la mira

El boom en la producción y consumo de automóviles que tuvo la Argentina luego de lo que fue la crisis de 2001 ha retrocedido en los últimos meses, producto de la recesión y el estancamiento de la economía nacional. La caída de Brasil como principal mercado llevó a la industria automotriz a pasar un momento delicado, con suspensiones y despidos masivos en muchas de sus fábricas.

Ante esta situación, las empresas quisieron colocar sus productos en el mercado interno. Sin embargo, esta iniciativa falló, principalmente debido a que la inflación y los incrementos en los costos familiares convirtieron casi en una misión imposible la tarea de mantener un auto. Los gastos para sostener un vehículo, de acuerdo a cifras dadas a conocer desde distintos organismos defensores de los consumidores, crecieron en el último año un 60%, casi 20 puntos por encima del índice inflacionario oficial, que fue del 42% en 2016. Con salarios medios que tuvieron una pérdida en su poder adquisitivo de alrededor de diez puntos porcentuales, los gastos cotidianos que requiere un automóvil se volvieron un suplicio para los argentinos. De allí que el consumo de combustibles retrocediera un 2,6% y que la venta de autos usados se contrajera un 14,7%.

Subas al por mayor

Especialistas consultados por diario Hoy sostienen que la quita de subsidios, la liberalización de los mercados y el “sinceramiento” tarifario resultaron claves a la hora de entender un fenómeno que aquejó principalmente a los sectores medios, que ven cómo el cuidado de un coche se lleva una parte cada vez más importante de sus ingresos.

Los datos de la realidad son incontrastables. En la misma dirección puede observarse que enviar un automóvil a un lavadero creció de un año a otro un 120%, a la vez que los peajes que se deben pagar para transitar por las rutas y caminos del país tuvieron una suba del 100% desde la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada en diciembre de 2015.

No obstante, los aumentos no quedaron allí, sino que también los hubo en cuanto a los repuestos y piezas que se necesitan para arreglar un vehículo cuando se rompe alguna de sus partes: subieron un 80%. En tanto, los seguros contra terceros, que son los más populares y los de menor valor, se acrecentaron en un 65%.

Idéntica situación se vivió en otros rubros relacionados con el cuidado de un auto. Las cocheras, en solo un año, subieron sus precios en un 60%; las patentes aumentaron un 42%; la VTV, en suelo bonaerense, se incrementó en un 40%; y los combustibles, en todas sus ramas, crecieron un 36%.

Inequidad

Un dato llamativo que surge a la hora de analizar los costos vinculados al auto se da en relación a que los incrementos impactaron con mayor fuerza en la clase media, donde el mantenimiento de un coche se elevó en un 61%. En los grupos más pudientes este porcentaje trepó al 52%, lo que evidencia una creciente inequidad.

Esto generó que los vehículos de consumo popular registraran un mayor incremento que las unidades más onerosas, siendo un punto clave en este hecho el tema de los beneficios otorgados por el Gobierno nacional a los autos de alta gama, como rebajas impositivas y ventajas en los costos aduaneros, que hicieron que estas unidades tuvieran durante el año pasado un aumento en sus ventas, yendo a contramano de lo que ocurrió con la producción nacional.

Basta mencionar que los dueños de unidades que tienen ya una mayor antigüedad y por lo tanto un poder de reventa mucho menor fueron los que se llevaron la peor parte de estas subas, generando un fuerte impacto en sus bolsillos: los que menos tienen necesitaron casi el 25% de sus ingresos para sostener el costo de un automóvil, mientras que para los más ricos esta tarea apenas representó un 6% de sus salarios.

Por todas estas cuestiones, mantener un auto para los sectores medios se ha convertido prácticamente en un “lujo”, sobre todo para aquellos que lo utilizan diariamente para realizar sus labores, dejando en evidencia cómo la crisis económica golpea con mayor dureza a los ciudadanos humildes, quienes cada vez tienen menos chances de desenvolverse ante los vaivenes de la economía nacional.

Una realidad que no anda sobre ruedas

- 120%: trepó el costo relacionado con enviar un automóvil al lavadero.

- 100%: se incrementaron los peajes entre diciembre de 2015 y febrero de 2017.

- 80%: aumentaron los repuestos y piezas para autos en 2016.

- 65%: ha crecido el costo de los seguros contra terceros en el último año.

- 60%: se incrementaron los precios para guardar los vehículos en cocheras.

- 42%: se acrecentaron los precios en el pago de las patentes.

- 40%: subió la VTV en la Provincia durante el último año.

- 36%: aumentó el combustible desde la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada.

“Con el ajuste del Gobierno, un coche se convirtió en un bien de lujo”

Claudio Lozano

 

Economista, exdiputado nacional

“El ajuste que viene llevando adelante el Gobierno nacional motivó que algo tan simple como un coche se convirtiera en un bien de lujo que pocos pueden alcanzar o mantener, cuando en realidad debería ser algo a lo que todos los argentinos, por esfuerzo personal y laboral, podamos acceder.

Los precios en nuestro país hace tiempo que están distorsionados y eso se debe fundamentalmente al hecho de que Cambiemos decidió no entrometerse en la política económica y dejó todo al libre albedrío, para que los empresarios decidan cuál es el valor de sus productos sin ninguna clase de control o regulación oficial. 

Esta falta de intervención gubernamental genera la existencia de inmensas desprolijidades, como por ejemplo el caso de que los peajes hayan subido en pocos meses un 100%, perjudicando fuertemente a quienes menos tienen y necesitan usar su automóvil para dirigirse al trabajo. Estas personas ahora ven cómo sus salarios no alcanzan para cubrir estos gastos.

 

Evidentemente la decisión política del Ejecutivo es seguir en esta línea y lo que ha sucedido con los precios no fue un error, como ellos quieren hacer ver a la sociedad, sino que se trata de una política muy bien planeada que hará que los sectores más humildes la pasen muy mal, dejándoles grandes ganancias a unos pocos vivos que se aprovechan de la crisis que vive la Argentina”.

“La decisión política es concentrar el dinero en pocas manos”

Claudio Boada 

 

Director de Unión de Usuarios y Consumidores

“La gente ha decidido bajar la calidad de los seguros. La mayoría de las personas que tenían contra todo riesgo han decidido bajarlo a seguros contra terceros, con el dato sobresaliente de que estos últimos están en el mismo precio que tenían los del primer tipo en diciembre de 2015.

De acuerdo a estimaciones propias, los combustibles aumentaron desde fines de 2015 hasta hoy casi un 50% o más. La suba de las naftas genera una reducción en el uso de los coches y es clarísimo que golpea con mucha fuerza a los sectores más vulnerables. 

Hubo bajas notorias en el consumo de combustibles, pero lo llamativo es que en las naftas de línea Premium no hubo caída. Los sectores más vulnerables, que compran Diesel o nafta Súper (y no la Premium) resignando un poco de calidad debido a la diferencia de costos, son los que más han tenido que restringir los consumos. 

Estas medidas que el Gobierno sigue aplicando continúan la línea de los intereses que ellos están defendiendo, claramente. No es un error ni una equivocación; por eso dicen que se autocalifican con un 8 y que están contentos, porque en sus negocios les va bien, están ganando mucha plata. El tema es cómo se distribuye el dinero, y la decisión política de este Gobierno es distribuirlo entre los que más tienen, concentrarlo en pocas manos”.

“La crisis económica hiere gravemente a los que menos tienen”

Héctor Polino

 

Titular de Consumidores Libres

“Desde hace tiempo venimos alertando por los incrementos desmedidos que vienen sufriendo los propietarios de automóviles. No puede ser que una hora de estacionamiento cueste casi 100 pesos en algunos lugares o que guardar un vehículo en una cochera demande mensualmente hasta más de 2.000 pesos, es una locura lo que se está cobrando en la Argentina.

Unos pocos se aprovechan de las necesidades de muchas personas que necesitan el auto para trabajar, por eso vemos escenas que causan mucha indignación, como sucede con los incrementos desproporcionados en los repuestos para los automóviles.

Como ocurre siempre en este tipo de situaciones, la crisis hiere gravemente a los que menos tienen. Todas estas subas pegan con mayor dureza en los sectores más vulnerables y desprotegidos, ante un accionar que no tiene ningún tipo de control o regulación por parte del Estado.

 

Cuanto menor sea la capacidad de ingreso, cuanto más abajo se esté en la escala social, proporcionalmente se gastará más en cualquier actividad que se realice. De ahí que una familia pobre destine casi todos sus ingresos en alimentos y que alguien de clase media haya retraído su consumo a lo mínimo indispensable; un rubro que no es vital, aunque sí importante, como lo es el mantenimiento de un auto, quedó en un segundo plano en el ranking de necesidades”.

Aumentos que golpean el bolsillo con dureza

Contar con movilidad propia se ha convertido en una necesidad clave para los argentinos de menores recursos, que precisan un vehículo para llevar adelante sus labores diarias. Los incrementos en el mantenimiento de un auto golpean sus realidades financieras, debilitando aún más sus bolsillos.

Un caso evidente de esto puede verse en los aumentos que han sufrido los combustibles en el último año: cargar el tanque de un auto medio, de 50 litros, sale en estos momentos 950 pesos. Por ende, aquellos que lo utilizan para trabajar gastan casi 4.000 pesos por mes solo en nafta.

A esto se le agrega que la inflación pone contra las cuerdas los presupuestos familiares, incrementando el impuesto automotor entre un 20 y un 50 por ciento de acuerdo al modelo del vehículo. 

Otro caso llamativo se da con la devaluación de más del 40% de la moneda hecha en diciembre de 2015, que hizo crecer el valor de los automóviles en forma significativa, lo que elevó a su vez el costo de las pólizas y los repuestos, ocasionando un daño severo a los propietarios de vehículos.

 

Esto ha llevado a que se utilice el auto en menor medida que hace unos años, ganando preponderancia el transporte público. En ciudades más chicas, la bicicleta o la moto cobraron preponderancia, dejando al automóvil en un segundo lugar en lo que respecta al uso por parte de la gente.

 

 

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