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18 de febrero de 2017

La tecnología logró cambiar nuestras costumbres sexuales

Reveladores resultados arrojó la comparación de un sitio de citas con lo que se pensaba en 2004 y en la actualidad

Hoy es posible buscar pareja, amigovio o simplemente un encuentro casual por internet desde hace más de 10 años. Lo cierto es que antes de que irrumpan con fuerza las aplicaciones, swipes y matches, cada persona tenía que encender la computadora, escuchar los pitidos del módem y hasta hacer doble click en el ícono de Microsoft Explorer

Incluso pocos estaban registrados en las webs de encuentros de por aquel entonces. Hoy la cosa cambió por completo y se estima que la app Tinder cuenta con 50 millones de usuarios y que se hacen 15 millones de encuentros al día.

Con semejantes cifras, parece imposible resistir el impulso de encender el teléfono y navegar entre selfies y abdominales en busca de tu media naranja. Este sí, dedo a la derecha, este no, a la izquierda: Tinder ha conseguido que nuestra huella dactilar sea la encargada de elegir nuestro destino o, al menos, el devenir de nuestra siguiente cita.

En el año 2004, la plataforma de citas americana OkCupid comenzó a transitar en el mercado de las citas por internet, y ha estado preguntando a sus usuarios sobre sus preferencias, usos y costumbres desde entonces. La compañía ha publicado recientemente una encuesta que compara los resultados de aquel año, en la prehistoria del amor online, con los de 2015, y, aunque no sea tan rigurosa como una encuesta al azar, de los datos se deduce cómo ha cambiado el amor, el sexo y los roles de género de los usuarios. Y encontraron más de una sorpresa.

MENOS SEXO EN EL PRIMER ENCUENTRO

Para empezar, los usuarios se han vuelto más conservadores en cuanto al sexo en la primera cita. Puede que gracias a los smartphones el sexo casual sea más accesible que nunca, pero los clientes de la plataforma son ahora menos propensos a tener un encuentro sexual con una persona que acaban de conocer. En concreto, un 19%. Tan solo una de cada cuatro mujeres aceptaría, en comparación con casi la mitad de 2005. En la misma línea, los hombres gays tienen un 26% menos de predisposición.

Es más, ahora menos personas dicen que saldrían con alguien solo por el sexo. Desde el 49% que lo hizo en 2004, al 41% de 2015, mientras que el número de personas que dijeron que buscaban, sobre todo, amor se ha mantenido intacto: un 75%. 

Asimismo, cada vez más los roles de género en el dormitorio se parecen más a los tradicionales: al hombre heterosexual le gusta dominar más en la cama y a las mujeres, menos.

Pero quizá esta tendencia hacia el conservadurismo sexual tenga un truco. En 2005, los usuarios de OkCupid eran pioneros libertinos en comparación con los millones que hoy arrastran sus dedos por la pantalla del teléfono celular.

Y, sin embargo, hoy somos más tolerantes con el poliamor que antes; buenas noticias para los más sexualmente activos y los amigovios del mundo. En este caso, las mujeres heterosexuales, las más modestas en todas las preguntas, conforman el sector a las que la promiscuidad más les preocupa, un 63%.

Igualmente, nos parece mejor (un 15%) que las mujeres hablen de su vida sexual sin tapujos. Gracias a la lucha de organizaciones feministas, argumenta la compañía, la sociedad se da cuenta de que está bien (y de que, en el fondo, es importante) hablar de sexo, seas del género que seas.

No es que los resultados de OkCupid sean una representación exacta de la población adulta sexualmente activa, ya que sus 12 millones de usuarios tienen una media de 29 años y suelen ser blancos con estudios universitarios. 

Aun así, las respuestas de los consultados sirven para demostrar una clara tendencia: somos más cuidadosos con quien nos acostamos, pero también más tolerantes.

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