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1 de febrero de 2017

Carrascosa se mudó al country donde asesinaron a su esposa

A un mes de su absolución, el viudo Carlos Carrascosa volvió a vivir en el country Carmel de Pilar donde en 2002 fue asesinada su esposa María Marta García Belsunce, mientras que un equipo de tres fiscales y cuatro funcionarios judiciales tiene nueve meses para identificar a los homicidas antes de que la causa prescriba y el crimen quede impune.

Fuentes judiciales informaron que luego de que en diciembre el Tribunal de Casación Penal bonaerense absolvió al viudo por el homicidio de su esposa y le quitaran la tobillera electrónica, Carrascosa abandonó la casa de unos amigos en Luján donde estaba con prisión domiciliaria y regresó a Carmel.

Sin embargo, no se instaló en el chalet de dos plantas donde asesinaron de seis balazos en la cabeza a su mujer -la casa la tiene alquilada-, sino que se fue a vivir a lo de otros amigos y vecinos.

El 27 de octubre de 2017 se cumplirán 15 años del crimen y esa es la fecha en la que prescribirá la causa penal en caso de no hallar ningún nuevo imputado. Por ello, la Fiscalía General de San Isidro dispuso armar un equipo especial de fiscales e instructores judiciales para que en los nueve meses que quedan se harán cargo del voluminoso expediente que tiene 37 cuerpos (7.400 fojas) e intentarán esclarecer el caso.

“Mi absolución es un hecho de justicia. Quiero saber quién mató a María y morirme en paz. Es mi único y último objetivo de mi vida”, dijo Carrascosa al ser consultado ayer por la expectativas que tiene sobre la labor de estos fiscales.

Al equipo de investigadores lo encabezan Leonardo LoitersteinAndrés Quintana y María Inés Domínguez. Loiterstein y Quintana son los actuales fiscales de la UFI 2 de Pilar, la fiscalía original del caso, mientras que Domínguez se suma desde la UFI 3 del distrito.

Junto a ellos trabajarán otros cuatro funcionarios: Marcos Zacur, secretario de la UFI 3; Soledad Paglianitti, instructora de la UFI de Flagrancia; y una auxiliar letrada y una instructora de la misma UFI 2.

Loiterstein es el único que ya tuvo contacto con el caso García Belsunce ya que fue uno de los tres fiscales que participó en 2011 del juicio oral en el que terminaron condenados tres familiares, un vecino y un médico por encubrimiento agravado, fallo que está también apelado.

Si bien el propio viudo le pidió a sus abogado ingresar ahora al expediente como particular damnificado, la causa residual que quedó en la UFI 2 tiene en ese rol a María Laura García Belsunce, hermana de María Marta, que siempre defendió la inocencia de Carrascosa.

La hipótesis histórica del marido y la familia de María Marta es que el caso fue un homicidio en ocasión de robo en el que la socióloga fue ejecutada a balazos cuando regresó a su casa y se encontró con ladrones. Siempre apuntaron sus sospechas contras los vigiladores y el por entonces vecino del country Nicolás Pachelo, quien nunca llegó a ser imputado y sólo fue citado como testigo.

En la causa existen tres perfiles de ADN de dos hombres y una mujer, hallados en pequeñas muestras de sangre recolectadas en la escena del crimen, que hacen inferir a los investigadores que María Marta llegó a defenderse del ataque y lastimó a sus asesinos. Esos perfiles genéticos no pertenecen a la víctima, ni al viudo, ni a ninguno de los otros imputados, familiares, allegados y sospechosos que tuvo la causa y, a lo largo de estos años, todavía no tienen nombre ni apellido.

También hay una huella palmar parcial con tres dedos que quedó marcada en la pared del primer descanso de la escalera que sube a la planta alta del chalet donde María Marta fue asesinada, a la que nunca pudieron darle identidad.

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