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12 de julio de 2016

La moda de volver a los crayones y a los lápices de colores para desestresarse

La tendencia llega de Europa y crece a ritmo veloz. Algunos libros de adultos para pintar son best sellers.
La ilustradora escocesa Johanna Basford figura entre las preferidas del género. Su libro, “Jardín Secreto”, figura entre los más vendidos
Primero, elegir un momento para entregarse a la actividad. Después, seleccionar un dibujo e imaginar sus tonos. Abrir la caja de lápices y volcarla levemente hacia adelante para que asomen los colores: rojo, azul, verde, amarillo, anaranjado, rosado, lila.

Elegir uno para arrancar. Aquietar la mente y la respiración. Pintar respetando líneas: movimientos cortos, largos, sueltos o más apretados. La obra puede ser compleja y probablemente exija paciencia, disfrute, entrega, imaginación y concentración.
“Pintar no es sólo para niños”, manifiestan muchos de esos libros que ahora inundan las librerías. Miles de adultos (sobre todo mujeres) se dejaron llevar por la premisa y se animaron a retomar una práctica que habían dejado en la infancia: volvieron a los lápices y a los cuadernos para colorear.
La tendencia se da a nivel mundial. Francia figura entre los países pioneros en imponer la técnica como una estrategia “anti-estrés”. En algunas ciudades de Europa los libros de adultos para colorear ocupan puestos destacados en las librerías y en Argentina cada vez ganan más lugar.
“El año pasado explotaron las ventas de los libros de adultos para colorear. A partir de diciembre las editoriales comenzaron a mandar una gran variedad”
Matías Gastaldi, encargado de una librería, cuenta: “El año pasado explotaron las ventas de los libros de adultos para colorear. Primero eran sólo los mandalas, pero a partir de diciembre las editoriales comenzaron a mandar una gran variedad. Muchos los llevan para regalar”.
Dice que debido al aumento de las ventas, sumaron a las góndolas lápices de colores, para que quienes se dejen arrastrar por el impulso, hagan una compra completa.
De la mano con auge de la meditación y de la revalorización social de la energía, se impuso la moda de pintar mandalas como un hobby terapéutico. Debido al éxito, varias editoriales se dispusieron a ampliar la oferta y comenzaron a editar otros motivos: gatos, mosaicos y azulejos, arte medieval, inspirados en “Las mil y una noches”, la serie “La guerra de los tronos”, budismo, naturaleza y mundo marino, entre otros.

La estrella del género
La ilustradora escocesa Johanna Basford figura entre preferidas del género. Lanzó su primer libro en 2013, con 60 dibujos realizados a mano.
Su libro Jardín Secreto fue editado en 14 idiomas y fue best seller con más de 1.4 millones de copias vendidas. Otros títulos de la autora, también muy demandados, son El Océano Perdido y El Bosque Encantado, que también lideraron ventas.
Según aseguran sus adeptos, la técnica ayuda a reducir el estrés, estimula la imaginación y mejora la concentración.
En noviembre de 2014, la BBC informó que las ventas habían superado a la de los libros de cocina. Las editoriales que decidieron sacar sus ejemplares del género son El Ateneo, ByR, Wadal, Ediciones B y Kier.
La variedad es enorme. Algunos traen dibujos pequeños y muy detallados, que exigen una alta cuota de concentración. Como ocurre con algunas imágenes típicas de Japón o con las reproducciones de las obras de artistas como Monet. Otros, en cambio, ofrecen figuras grandes que suelen resultar más sencillas para colorear.
Los precios también son variables: arrancan desde 50 pesos y pueden superar los 300, cuando son ilustraciones de artistas reconocidos que invitan a “intervenir” en su obra.
“El público que compra los cuadernos es muy variado. A veces vienen señoras grandes que se llevan hasta tres libros de mandalas o nietos que los llevan para regalar a sus abuelos. El otro día vino una chica y dijo que buscaba uno para regalarle a su mamá porque estaba muy nerviosa”, cuenta Elizabeth Pintos, de una librería, y agrega: “Algunos se enganchan con una colección y se van llevando toda la serie”.
La psicóloga Mariana Kiebe, especialista en trastornos de ansiedad y en terapia cognitiva conductual, manifiesta: “Pintar ayuda a desconectarse de la sintomatología ansiosa, que se da con pensamientos anticipatorios. Ayuda a estar enfocado en otro lugar y a conectarse en el presente, con lo que uno está haciendo”.
“Pintar ayuda a desconectarse de la sintomatología ansiosa. A estar enfocado en otro lugar y a conectarse con el presente, con lo que uno está haciendo”
La especialista plantea que la técnica que implica volver a conectarse con lápices de colores y dibujos se relaciona con el mind-fulness (lo que en la meditación budista llaman ‘conciencia plena’. Y consiste en concentrar la atención y la conciencia).
“De todos modos se necesita de cierto entrenamiento. Hay que practicar hasta aprender a despojarse de todos los pensamientos para pensar solamente en eso que se está pintando. Es necesario buscar un momento para la actividad”, dice Kiebe, y remarca otro beneficio: “Toda situación novedosa estimula áreas del cerebro que no estaban activas. También es bueno en ese aspecto”.

El poder de los colores
Por otra parte, desde la cromoterapia o terapia del color, que es una técnica usada en medicina alternativa para facilitar la sanación (en complemento con los tratamientos de salud tradicionales), sostienen que los colores irradian energía en forma de vibraciones y que éstas actúan no solo en los ojos, sino también en el cuerpo y en las emociones.
Según esta técnica, el amarillo sirve para estimular la concentración y la confianza. Se utiliza para tratar desequilibrios físicos y depresión. El azul calma, mitiga la tensión muscular y la irritabilidad. El naranja alivia el cansancio y eleva la autoestima, es el tono más usado en casos de depresión.
El rojo estimula la pasión, la fuerza de voluntad y la toma de decisiones. Recomiendan evitarlo en casos de ansiedad. El rosado ayudaría a superar pérdidas, abandonos, duelos y sentimientos de soledad. El verde brinda tranquilidad y mitiga la ira. Equilibra el sistema nervioso, normaliza el sueño y estimula la regeneración celular. El violeta activa la inspiración e intuición y ayuda a enfrentar cambios y miedos. Se usa para tratar dolores de cabeza o migrañas.

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