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12 de mayo de 2016

Obispo desautorizó al cura que prohibió las calzas a mujeres

Monseñor Pedro Laxague pidió disculpas por las restricciones impuestas por el párroco de la localidad de Lima, Carlos Scarlatta. “La Iglesia tiene las puertas abiertas para todos”, dijo

Pedro Laxague, obispo de la diócesis donde se encuentra la parroquia San Isidro Labrador de la localidad de Lima, en la que se había pegado un cartel con indicaciones para las mujeres sobre lo que no podían usar para asistir al templo, pidió este miércoles disculpas mediante un video y aseguró que "la Iglesia tiene las puertas abiertas para todos".

"Quiero reafirmar, como obispo de la diócesis, que la Iglesia quiere recibir a todos, sin discriminar a nadie. Lo que mira Jesús es el corazón. El señor no se va a fijar en la vestimenta, en los adornos ni en ninguna otra circunstancia", sostuvo Laxague.

En los últimos días, se difundió la imagen de un cartel pegado en la puerta de la parroquia San Isidro Labrador de Lima, a cargo de Juan Carlos Scarlatta, en el que se indicaba un listado de ropa y accesorios permitidos.

Minifalda, ropa ajustada, shorts, tajo en las polleras, pantalones ajustados, calzas, strapless, escotes, tops y hasta ojotas estaban en la columna de los no. 

Ropa suelta, remeras sin escotes, con mangas y faldas debajo la rodilla eran las indicaciones autorizadas para mujeres.

La lista de prohibidos de los hombres es más corta y está conformado por remeras sin mangas, shorts, ojotas y gorra.

"Como obispo, me opongo a que se pongan indicaciones taxativas en las entradas al templo y a cualquier otra indicación fuera del horario de las misas o información que pueda servir a la comunidad", señaló Laxague en el video.

Y continuó: "Yo asumo ese pedido de perdón a todas las personas que se pudieron haber sentido discriminadas".

El obispo indicó, además, que se encontró con el párroco: "Me reconoció el error. Según él, no había dado la indicación de poner el cartel, pero él es el responsable de la parroquia y el cartel fue puesto, tal vez sin mala intención, pero de forma completamente desubicada".

Finalmente, señaló que Scarlatta le "prometió" que iba a retirar el cartel y que "le iba a pedir perdón a la comunidad". 

El sacerdote había sostenido: "No soy de corcho. ¿Por qué vienen vestidas así? ¿Por qué insinúan? ¡Es porque están excitando! Los tipos que están atrás en la misa tienen que estar mirando para otro lado, para el techo".

Las consideró "indecorosas" y argumentó: "Si las mujeres quieren que las respeten, que empiecen por respetarse a sí mismas".

"Había que ponerle un freno a esto que también pasa en los casamientos, porque las mujeres vienen con pollera, escotes y transparencias: estamos en un lugar sagrado", agregó el cura.

Algunos habitantes del pueblo contaron que el párroco llegó a echar a una chica de un casamiento por tener un vestido largo con escote y que lo mismo hace con las mamás que amamantan a sus bebés en el templo.

Pero, ante esto, Scarlatta, se defendió: "Es mentira que haya echado a una mamá y tengo testigos. Lo único que dije una vez fue que el llanto de los bebés me distrae".

Ante la reacción negativa de la sociedad por sus prohibiciones y dichos, disparó: "Este pueblo está endemoniado".

"Es un pueblo jodido Lima. No le cae nada de bien. Hay gente buena, pero hay mucho chusmerío. Yo estoy prestado acá, vengo de otra diócesis. No hay que venir vestida de monja, sólo vestirse bien", expresó. 

Y agregó: "Andá a decirle a los judíos que vas a entrar con minifalda al templo".

Carlos Scarlatta es de San Martín, Mendoza, y se formó en San Rafael, donde fue párroco varios años para irse a Roma. 

El cartel que desató la polémica
Según Scarlatta, la iniciativa surgió por algunos planteos de fieles que asisten a la parroquia. Por eso, acordó con los laicos poner afiches que prohíben minifaldas, ropa ajustada, shorts, pantalones ajustados, calzas, tajo, escotes, strapless, musculosas y puperas; y sugieren "vestimenta cristiana femeninas" con imagenes de ropa suelta, sin escotes, con mangas y la falda abajo de la rodilla. 

“Esta es la casa de Dios y la puerta del cielo!!... ‘que las mujeres se vistan de ropa decorosa, con pudor y modestia’... 1 Timoteo 2, 9”, rezaba el volante. 

Otro cartel estableció que los varones tampoco pueden entrar con gorros, ojotas, musculosas o pantalones cortos.

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