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8 de mayo de 2016

Un día con Germán, el youtuber millonario que enloquece a los adolescentes

Es chileno, tiene 27,5 millones de seguidores y sus videos ya se vieron 2.500 millones de veces. Se aloja en el Four Seasons, se mueve con custodia y sus fans lo acosan las 24 horas.

La grieta es esto: de un lado, Germán Garmendia, el youtuber de habla hispana más popular del mundo, que sonríe para la foto y abraza a uno de sus 27,5 millones de suscriptores. Del otro, la mamá del niño emocionado, quizás con la misión más importante de su vida: retratar ese momento. Y entonces, la grieta: la mamá desespera: “¿Cómo hago para sacar la selfie? No me sale. No puedo”. Y el tiempo apremia, porque Germán tiene que firmar otros 200 libros en uno pocos minutos, en el hotel Four Seasons. Al final, el niño toma el comando de la situación, agarra la tablet y decide sacarse la selfie con su ídolo. Complicidad pura, que deja afuera a los más grandes ¿Cómo hizo Germán Garmendia, chileno, de 26 años, para convertirse en el ícono de millones de adolescentes en América Latina? Es difícil encontrar una respuesta, sobre todo si el que escribe también está del otro lado de la grieta. Quizás para buscar una explicación, un equipo de Clarín lo acompañó ayer durante todo el día en su gira mediática, que tendrá su momento estelar hoy en la Feria del Libro.  

Germán en Buenos Aires. (Lucía Merle)

Empezó a grabarse en 2011 y desde entonces sus videos fueron vistos por 2.500 millones de personas, en "HolaSoyGermán". Esa popularidad genera tráfico para Youtube, que lo trata como una estrella de rock. No se sabe cuánto gana, el dinero parece un tema tabú. Pero es mucho. No sería de extrañar que este joven sea ya millonario. Además, tiene un contrato con la editorial Penguin Random House y acaba de editar un libro que presentará hoy, una suerte de manual de autoayuda, en donde da "Germansejos". Desde la editorial dicen que es un fenómeno inédito de ventas, imposible de comparar con otros autores. Ya vendieron 20 mil ejemplares en pocos días y seguramente agotará la tirada de 60 mil.

Germán en Buenos Aires. (Lucía Merle)

Germán está contento y está cansado. Llegó el viernes a la noche y es su primera vez en Buenos Aires (ya había estado en Mendoza). El viernes mismo vio el Obelisco y pasó por la Casa Rosada. Dice que bajó de la van en la Plaza de Mayo y caminó apenas unos minutos. Volvió enseguida para no ser reconocido. Ayer se levantó a las 7.30 y desayunó frutas. A la mañana dio entrevistas en el Hotel Four Seasons, el mismo en donde estuvieron dos de los Rolling Stones, y en donde se alojó también en estos días el ex presidente de Francia Nicolas Sarkozy. Como la estrella que es, en el hotel está registrado con otro nombre. Almorzó tallarines con salsa. No come carne, es fanático de la pizza, toma tres litros de agua por día. También hace gimnasio, aunque no con mucha constancia. Pero luce en forma, estilizado, listo para enfrentar una agenda cargada de compromisos.

Durante su estadía se mueve con tres custodios. Para evitar a los fans, entró al hotel por el estacionamiento del subsuelo y a su habitación, ubicada en el cuarto piso, llegó pasando por la cocina. No es que sea un “fóbico” y que se resista al contacto con sus fans -de hecho, se mostró muy amable y paciente ayer con sus seguidores- sino que es parte de un operativo de seguridad que busca evitar desbordes. Antes de venir a Argentina, estuvo en Colombia, y en un evento en Bogotá Germán se tuvo que ir en una ambulancia. Pero en la intimidad, Germán es muy cálido. Habla en inglés con su novia Lenay Chantelle (una youtuber estadounidense), mientras su manager mexicano Leo atiende a la prensa (“no damos entrevistas en vivo”, repite una y otra vez). Germán se sorprende con una imagen de Mafalda (“Mafalda es de aquí?”, pregunta), cuenta que escuchó el último tema de Blink 182, que le gusta la música(en su tiempo libre canta y toca la guitarra en subanda de rock) y que es detallista. No es tan histriónico como en sus videos, en donde parece un Jim Carrey de la nueva era: frenético, hiperactivo, . Los videos muestran un Germán que va al palo, nada que ver al chico que mira Buenos Aires por primera vez desde una van. Es celoso de su intimidad. ¿Hay algo de lo que no quieras hablar?, le preguntaron. “No me gusta hablar mucho de mi vida privada”, dice. Vive en Santiago de Chile, su padre murió cuando él tenía tres años, adora a su madre y a su hermano. Sus videos tratan temas cotidianos: los amigos, la escuela, el amor. Pero también sabe que tiene una llegada especial con los adolescentes. Por eso también habla de bullying

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