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5 de junio de 2022

El 20% de los argentinos percibe ingresos menores a $60 mil por mes

Osvaldo del Río, director de Scentia, una de las consultoras que mide con mayor precisión la principal variable de la demanda agregada, brindó detalles de los cambios que se están dando en medio de un contexto inflacionario creciente y cuáles son las expectativas durante 2022.

Desde julio del año pasado el consumo comenzó a recuperarse después de una caída de seis años consecutivos, donde el peor fue 2019, con una caída del 7,3%. Con la pandemia de coronavirus había terminado empatado por efecto stockeo y el año pasado cayó, 2,1%.

 

En 2022 en el acumulado hasta abril la suba supera el 6% pero con una base de comparación mala. “A partir de julio la situación se va a revertir, seguramente veremos indicadores negativos aunque podría terminar positivo”, dice (con cautela) Del Río

Uno de los aspectos que más modificaciones sufrió esta variable es la elección de los canales de compra, ya que desde hace unos cuantos meses comenzó a notarse una mayor diferencia de precios entre supermercados y almacenes de barrio.

“En el 2020 se implementó una nueva etapa de Precios Máximos y ahí se genera ese quiebre pero por más que ya no esté vigente, con el contexto inflacionario, la brecha se agrandó y hoy el ticket final de un super puede llegar a ser hasta 20% menor”, explica el especialista.

Sin embargo, los consumidores continúan con su preferencia por negocios de barrio. La comparación acumulada interanual de los canales indica que estos aportan al crecimiento del consumo alrededor de 10% mientras que las cadenas un 1,7%, casi nueve puntos de diferencia. ¿Las razones? Dos: la primera, los negocios de barrio se comparan con una base que sufrió una caída de 18 puntos el año pasado mientras que las cadenas con una de 9 menor. La otra, aumenta la frecuencia de compra: los clientes van más veces a comprar una menor cantidad de productos.

Segundas que son primeras

El cambio de hábito entre marcas principales y “el resto” se produjo hace algo más de tres años. “La gente ya adoptó las segundas y terceras marcas; incluso las marcas propias de cadenas”, comenta el especialista.

Históricamente, alrededor del 72% del consumo iba a primeras marcas, desde hace unos años bajó a 59-60%.

“Algo que había pasado en la crisis de 2002-2003, pero que luego de que la situación mejoró se volvió a ese porcentaje histórico; sin embargo, hoy no creo que se vuelva a ese nivel, porque incluso habría que redefinir si hay que si hay que llamar segundas a algunas de esas marcas”, reflexiona.

Merienda por cena

La canasta de consumo está reacomodándose después de la pandemia, donde tuvieron preponderancia los productos de higiene y cuidados.

“Actualmente hay un peso más grande de productos de desayuno y merienda porque muchos dedican parte de estos bienes para suplantar almuerzos o cenas”, dice. Y agrega: “Esto se nota más en niveles sociales bajos y niveles etarios mayores”.

El 20% tiene ingresos menores a los $60 mil por mes

La inflación arrasa con todo a su paso. El deterioro del bolsillo es sistemático año tras año. “En 2018, los dos niveles de ingresos más bajos (que hasta fines del año pasado eran de hasta 46 mil pesos) representaban el 64% de la población que percibe ingresos. En 2019, 70%; un poco más en 2020 y en 2021, del 79%", indicó.

“Hay mucha gente de clase media y media acomodada que cayó un escalón”, resumió.

Informe de Guillermo López.

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