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15 de marzo de 2022

Declaraciones del Prof. Aníbal Gotelli: “Boric asumió resignificando la proyección y el simbolismo del poder

En declaraciones radiales efectuadas este fin de semana y tras ser consultado sobre la asunción del presidente de Chile, Gabriel Boric, el Prof. Aníbal Gotelli, Presidente de CIDEC Argentina y máximo referente protocolar argentino, expresó:

Profesor ¿cómo vió la asunción del presidente Boric?

La asunción estuvo en consonancia con lo que vengo viendo, leyendo y escuchando del presidente Boric. Fue coherente con su forma de ver, pensar y concebir el poder. Boric es un presidente joven, progresista, iconoclasta e inconformista, busca emitir mensajes totalmente diferenciadores. Boric asumió resignificando la proyección y el simbolismo del poder presidencial.

 

¿En qué se vió eso?

Primero, con la elección de un gabinete mayoritariamente femenino. En la participación en una ceremonia ecuménica en la Catedral de Santiago, como muestra de respeto de un dirigente de izquierda a todas las religiones. Luego la participación en una rogativa de los pueblos originarios por el buen futuro del presidente entrante.

 

¿Y que no llevara corbata?

Hoy muchos jefes de estado no usan corbata. Bukele, por ejemplo, presidente de El Salvador. Y como él, muchos otros. Luis Arce de Bolivia. Pedro Castillo de Perú. En la propia asunción de Boric estos dos últimos no usaron corbata tampoco.

 

¿Pero por qué hay presidentes que no la usan?

Porque confunden chicha con limonada y gordura con hinchazón. No usar corbata no te acerca al pueblo, ni te “hace ser” como el pueblo. Al pueblo te acercan otras cosas: salarios dignos, paz, salud, cultura, seguridad, educación, producción y, sobre todo, desarrollo, para que todos tengan trabajo y no haya que recurrir tanto a la dádiva electoralista. Una corbata más o menos no cambia nada.

 

¿Pero no le pareció una asunción demasiado informal?

No hay que confundir forma con fondo, ni simplicidad con informalidad. El procedimiento de fondo, las pautas legales y constitucionales de asunción se cumplieron a rajatabla. La transmisión de la “Piocha” de O’Higgins fue un momento tradicional de gran solemnidad y emoción. Las formas, en cambio, mostraron una reformulación bastante interesante, llena de mensajes, símbolos y signos metalingüísticos en consonancia con la ideología del presidente entrante. Quienes me conocen saben que yo tengo una visión muy generativa del Protocolo, es decir, una visión muy desde adentro hacia afuera, desde el propio autoempoderamiento, y desde la adaptación a los tiempos, a los auditorios y al mensaje comunicacional.

 

¿Usted cree que el Protocolo debe actualizarse?

Por supuesto. Las sociedades son dinámicas. El poder se resignifica. Las instituciones se reformulan. La virtualidad, la celeridad, la cercanía democrática son características de esta época y hay que tenerlas en cuenta al momento de organizar cualquier tipo de reunión.

 

¿Hay algo que no le haya gustado especialmente?

El excesivo destaque de la nueva directora de Ceremonial del presidente. Entiendo que Manahi Pakarati esté orgullosa de su cultura Rapa-Nui, pero, no creo que haya sido el momento para llamar la atención de las cámaras más que el propio presidente. Y mire que yo soy un furioso defensor de las culturas y los valores originarios. Yo mismo, con traje o con smoking, llevo ponchos argentinos en cualquier parte del mundo. Pero, sin embargo, me pareció un punto que habría que haber repensado. No se le puede quitar protagonismo mediático al presidente entrante, y menos, tener una exposición ante las cámaras en tan primer plano. Quienes no conocían a la novia del presidente Boric, confundían a la directora de Ceremonial con la primera dama de la República.

 

 

¿Le pareció sobreactuada en la asunción la reafirmación de valores progresistas?

En Política no hay que extralimitarse con la reafirmación simbólica. Ciertos políticos se parecen a esos hombres que en una reunión dicen 10 veces que son fieles a su mujer, o 20 veces que le gustan “solamente” y “mucho” las mujeres, y después uno le descubre 3 amantes, de los cuales 2 son varones. Pero bueno, a esta altura de mi vida y después de 36 años de profesión yo entiendo que se quiere “marcar la cancha” desde el momento cero, dejando en claro ciertos principios o valores que, supuestamente, van a signar una gestión. Repito, es reafirmación simbólica de la ideología de una gestión.

 

¿Usted piensa entonces que esos valores y principios deberían haber sido expuestos en la asunción con más sutileza?

Quizás. Como lo digo en todos los casos de asunciones, y como lo dije en todos los casos en los que me tocó opinar a mí. El día de la asunción no sólo es el día para hacer felices a los que te votaron, sino también, el día para no irritar a los que no te votaron. Vi pasar de cerca y de adentro a muchos gobiernos, y he visto que todos entran al poder diciendo que “para hacer tortilla hay que romper los huevos”; pero, al tiempo, empiezan a entender que, para gobernar y mantenerse en el poder, hay que aprender a repartir los huevos en varias canastas.

 

¿Los progresistas terminan aceptando el Protocolo?

Es que no hay más remedio. Protocolo no es remilgosidad, no es melosidad, no es pelucón de Luis XIV, ni una mesa con 4 copas y 3 juegos de cubiertos. Protocolo es organización, es Logística, es regulación, es seguridad, es previsibilidad, admistración de tiempo, y muchas otras disciplinas necesarias para que el poder no se vea desbordado con la actividad. Con el tiempo, y después de varios incidentes de seguridad y varias amenazas de muerte que mandan muchos desequilibrados, los funcionarios aceptan custodias, caravanas, motocicletas y todas las coberturas necesarias que te dan, en conjunto, el Protocolo y la Seguridad. Al tiempo se dan cuenta que nada tiene que ver el principismo progresista con su seguridad personal y la de su familia.

 

Hablando de familia ¿cómo ve a la primera dama entrante?

Creo que también va a aportar una profunda resignificación al rol de la primera dama chilena. Irina Karamanos es una militante con peso propio que ya aclaró que no va a limitarse con ser la “polola” del presidente. Es una cientista social con estudios en Antropología y Ciencias de la Educación y desarrolló muchos proyectos que van a ponerse en práctica en el campo de la interculturalidad. Habla varios idiomas. Y ya dejó en claro que va a darle un giro más contemporáneo al rol de la primera dama, menos figurativo y caritativo y más articulador y diplomático.

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