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SOCIEDAD

25 de diciembre de 2020

Fue empleada doméstica 40 años y su jefe le legó la empresa

Deolinda Alfonso entró a trabajar a la casa de Juan Moreyra a los 12 años. Con la muerte de su esposa, él decidió darle su negocio para que ella pudiera continuar trabajando...

"Fue una decisión que tomamos con mi esposa antes que ella falleciera hace dos años. Como no tenemos hijos, decidimos dejarle toda la empresa a ella de regalo", contó Moreyra .

Él era el dueño de "Moreyra Gomas", un local ubicado en la calle Cincuentenario de Coronel Moldes, Córdoba.

Deolinda entró a trabajar a la casa a los 12 años cuando su mamá le dijo que no podía terminar la secundaria y que debía empezar a colaborar con su familia de siete hermanos.

"Mi papá era troquero. Dormíamos uno para los pies y otro para la cabecera. Nos dividíamos para ir a la escuela: unos a la mañana y otros a la tarde para poder usar los mismos guardapolvos", contó .

Cuando pudo casarse, la esposa de Juan le prestó su propio vestido y fue testigo de la ceremonia. Luego, Deolinda tuvo a sus dos hijos, Micaela y Agustín, y a sus nietos.

"Mi familia es la de ellos. Yo perdí a mi mamá y mi papá. Mis primeras vacaciones con mi esposo nos llevaron a Carlos Paz. Ellos siempre me decían que el día que ellos no estuvieran, se iban a acordar de mi y que algo me iban a dejar para que siguiera tranquila. Pero nunca me imaginé esto", agregó.

Juan y su esposa ya tenían todo planeado: decidieron dejarle el negocio de cubiertas, caños industriales y otros materiales de goma.

"Estoy tan agradecida, como ellos conmigo. Yo estuve con ella hasta el último. A los 30 años, yo tuve cáncer y ellos me bancaron. Me traían mercadería, me pagaron la luz. Todo lo que hice después fue en amor a ellos porque nunca me soltaron la mano. Jamás me hicieron sentir como una empleada", expresó la mujer.

Unos meses antes del anuncio, Juan hizo que Deolinda trabajara en el negocio por las tardes. De esa forma, fue interiorizándola con el rubro.

"Así empezaron a decirme que los ayudara. Resulta que ellos me estaban ayudando a mí sin decírmelo", concluyó la trabajadora.

Informe de Agustina Vivanco.

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