Sábado 19 de Septiembre de 2020

  • 12.6º
  • Soleado

12.6°

El clima en Los Toldos

INFORMACIóN GRAL

25 de junio de 2020

El colesterol malo dificulta las erecciones

Otras causas de impotencia son la edad avanzada, el estrés, las enfermedades circulatorias y la diabetes. Cómo superar las complicaciones.

El colesterol es una sustancia necesaria para el organismo. Se divide en "bueno" (HDL) y "malo" (LDL). Para que sea perjudicial, alguno de ellos debe presentarse en grandes cantidades. El malo se adhiere de forma muy fácil a las paredes arteriales y en exceso puede ser una de las causas de la falta de erección del pene.

"La erección está dada por el llenado de sangre de los cuerpos cavernosos, que son como celdas que hay dentro de la constitución del pene. El colesterol malo influye en esa llegada. Evita ese llenado total y se produce una erección muy baja o incompleta", explica el doctor Eduardo Tanus, médico nefrólogo (M.N. 39.231).

El especialista resalta que no es el único causante de esta disfunción eréctil. Hay otras aristas que se pueden asociar. La edad, el aspecto psicológico, el miedo a que no responda, enfermedades como la diabetes o patologías circulatorias pueden impedir, también, que llegue la cantidad de sangre necesaria.

"Lo que hace el colesterol malo, muchas veces, es formar placas de grasa pegadas a los vasos sanguíneos. Por eso, el impedimento de la circulación. Esto no quiere decir que con una pastilla para el colesterol se arregla el problema", describe el especialista.

Además de las placas, el colesterol ataca al sistema nervioso impidiendo los impulsos necesarios que necesita el pene y "por esa vía también disminuye la erección". Todas las enfermedades que afectan al sistema circulatorio -continúa Tanus- pueden ser causas indirectas de la disfunción, como la influencia de la sustancia en el metabolismo de las grasas.

Cómo reducir el colesterol

“Con una adecuada alimentación, podemos llegar a reducir hasta un 20 por ciento el colesterol en sangre. El otro 80 por ciento no depende de lo que comemos sino de la producción interna, lo que genera nuestro hígado”, explica  María Cecilia Martinelli, licenciada en nutrición (M.N. 3.447).

En lo posible -indica la nutricionista- hay que evitar las carnes rojas y reemplazarlas con pescados, pueden ser: sardinas, atún, salmón, caballa, jurel, trucha o arenque. Otra alternativa es cambiar la carne vacuna por carne de cerdo.

Consumir palta pisada en lugar de manteca y frutas secas, como nueces, almendras, avellanas, pistachos y maníes, en lugar de papas fritas. Esto es porque el aceite tiene grasas consideradas buenas, pero cuando se someten al calor, como en las frituras, los ácidos grasos sufren modificaciones.

"Además de aumentar el colesterol total en sangre, elevan el colesterol malo (LDL), reducen el colesterol bueno (HDL) y estimulan la respuesta inflamatoria a nivel de los vasos", indica Martinelli, miembro del Comité Científico de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (AADYND).

Otro reemplazo importante es el de consumir granola como colación de mañana o media tarde antes que los clásicos copos de cereal.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Comentarios