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30 de abril de 2020

Viaja a caballo y cruza en jaula un río para buscar las tareas: “me dicen que soy famoso”

Estaba pescando con unos primos y me dijeron que soy famoso y después en la noche me llamó mi mamá y también me lo dijo, yo no entendía nada y ese video lo hicimos en broma, porque me preguntaban qué le mandaba a decir a la directora”, contó Agustín Vasquez

 Los videos de los que habla Agustín ya son virales, fueron filmados por el profesor Pablo Martín y la regente Silvia Manno, mientras le entregaban las cartillas y mercadería al estudiante, a un costado del Río más caudaloso de la provincia, en Bardas Blancas.

En un principio hablamos con Janet González, la mamá de Agustín. Ella nos contó que en la familia son cuatro hijos: Agustín que es el más grande, de 15 años, Jesús de 12, Arian de 11 y Melina de 7 años. El padre de familia es Ángel Vasque, un criancero reconocido en la zona.

 

Su campo está ubicado a un kilómetro de donde está la jaula que Agustín utilizó para cruzar el río. Su puesto se llama Portezuelo del Viento.

Arian y Jesús

La familia vive de lo que da el campo, de los chivos y además tienen algunos caballos, vacas y gallinas, pero muchas veces el campo da poco.

Esperar a la intemperie mientras los buscan

Al ser pobladores de la zona rural, los hijos de esta familia van a escuelas albergue de la zona y en el caso de Agustín cursa tercer año en la Mapu Mahuida, en Bardas Blancas.

Cada vez que los van a albergar, los chicos deben recorrer un kilómetro caminando o a caballo para llegar hasta la veda del río. Luego, utilizan esa jaula para cruzar. La capacidad es sólo para dos o tres como mucho. Una vez que están del otro lado, esperan la trafic que los pasa a buscar. Si corre viento, si nieva, si llueve, si hace ese frío que llega a los huesos, ellos allí deben estar, al costado de la ruta esperando ese vehículo.

La famosa jaula

“En mi familia esa jaula la usamos todos los días, para botar el forraje para los animales o demás cosas que necesitamos cruzar”, comenzó contando Janet, mamá de Agustín. Cuando ella habla de botar, se refiere a cruzar.

Al consultarle si esa jaula la usan otros puesteros, reconoció que no, porque cada puesto tiene una. A lo que se indagó en por qué la jaula está ubicada a un kilómetro de su puesto y no enfrente, junto a la veda, a lo que respondió que han pedido que la corran pero no han tenido resultados.

Hace un par de años en el lugar se ubicó un puente, lo colocó personal del ejército por tareas que realizaron en la zona y fue de gran utilidad para los pobladores, pero cuando concluyeron con sus ejercicios lo retiraron.

Esa jaula es de fierro y la sostienen unos gruesos cables. Cuando uno de la familia la utiliza para cruzar, el resto queda aislado. Además, junto al extremo sur hay un risco y por ahí deben bajar y subir las cosas que llevan, ya sea forraje para los animales, comida para ellos, ladrillos para la casa, o animales.

Una familia dividida por la cuarentena

Janet vive actualmente en la ciudad, desde hace más de un mes. Junto a ella está su hijo Jesús y su niña Melina. Mientras que en el campo vive su esposo junto a Agustín y Arian.

Melina

Melina

“Para nosotros la cuarentena es muy difícil”, reconoció la mamá de Agustín, a lo que agregó: “El año pasado la crianza fue muy mala, por la sequía y se disminuyó la leche de las cabras. Me piden que haga un permiso y yo no entiendo cómo hacerlo. No voy de vacaciones, y la gente muchas veces no entiende, como es mi caso. Creo que deberían flexibilizar ese tema, porque me complica”, sostuvo.

Continuando con el permiso para circular, la entrevistada agregó: “Para nosotros es muy difícil, para mí y para todos. Nos piden un permiso y nosotros no siempre sabemos cómo hacerlo y dónde hacerlo.” A lo que acongojada agregó que al tener a sus hijos menores en la ciudad no puede llevarlos al campo, porque no se lo permiten.

Cabe recordar que para salir de la ciudad hay controles en ambos ingresos a Malargüe. Allí personal especializado controla a cada viajero y le solicitan la documentación correspondiente.

Se emocionó al ver a su hijo

Al estar separados por la pandemia, Janet hace más de un mes que no veía a su hijo. “Cuando lo vi en los videos me emocioné, porque hace mucho que no lo veía, para nosotros es difícil estar separados, como familia”, reconoció nuestra entrevistada.

Al contarle que su hijo estaba saliendo en todos los medios, orgullosa y asombrada a la vez reconoció que muchos la han llamado y la han felicitado.

Agustín, el joven de campo del que todos hablan

En los videos se lo puede ver del otro lado del Río Grande, a caballo. Llega a la orilla y se sube a la jaula, para luego mediante una palanca mueve la el cajón de hierro y cruza el río, hasta que llega a la orilla, al costado de la ruta. Allí lo esperaba un profesor y una regente y entre bromas le pedían un chivo, mientras le daban las cartillas y mercadería. Entre risas, el joven pidió que no le manden más tareas. Luego el Agustín vuelve a cruzar el río para retornar al puesto donde viven, en una casita de piedras y nailon.

Al consultarle a Agustín cómo hace para saber cuándo debe ir a buscar sus tareas explicó que mediante la radio AM LV 19 Radio Malargüe, única AM del departamento, le envían un comunicado avisándole.

Además, él busca las tareas de su hermanito que también está viviendo con él. Al preguntarle si le ayuda con las tareas a su hermano, fue honesto y respondió que a veces sí y otras no. Continuando con su relato contó que su papá está enfermo, de un riñón y no puede hacer fuerza, entonces él hace varias de las tareas en el campo, porque es el mayor.

Arian

Agustín relató cómo hacen con la tarea de su hermano Arian: “Mi hermano necesita hacer las tareas y mi papá va cada 20 días a buscarlas a la ciudad, pero él, por su hermano, se va atrasando.” A lo que agregó: “Ahora le mandaron casi 30 hojas y ahí está todo el día… y de ahí la tienen que mandar a Malargüe, le sacan fotos y las pasan a los profesores.”

En tanto que sobre sus tareas, Agustín reconoció: “Con las tareas, ahí vamos, cuesta mucho. Al no estar con un profesor nos cuesta mucho, no sabemos lo que está bien o lo que está mal. Además no tengo nada de computadora, ni nada de tecnología y como vamos poco a Malargüe solo puedo hacer algo nomas.”

La jaula, un medio peligroso

El Río Grande es el más caudaloso de la provincia y si bien ahora no lleva tanta cantidad de agua pero en ciertas épocas del año la situación es distinta. Agustín y su familia deben usarla para cruzar con lluvia, viento, nieve, es su medio para cruzar de un lado al otro. Sino tienen que cruzar el río a caballo. “Mi papá no puede hacer fuerza y esa jaula es la que más lo perjudica, porque es mucha la fuerza que hay que hacer para cruzar”, contó el joven.

Agustín junto a su papá

A lo que agregó que cuando su papá cruza utilizando la jaula, ellos quedan aislados. “A veces nos botamos (cruzamos) a caballo, pero es muy peligroso”, reconoció. También contó entre risas que hace un tiempo cuando iba cruzando con la jaula se le cayó un celular al río. “A veces se cae hasta uno mismo”, confesó.

Una semana para cruzar la leña

La familia de Agustín todos los años junta leña en la ciudad y en esta época le piden al municipio un camión para que se las lleve hasta el costado de la ruta. Una vez que los municipales la descargan Agustín y su familia tienen que cruzarla en la jaula. “Estamos una semana para botar toda la leña, trabajando con el día”, detalló.

La cruzan con la jaula y después tienen que subir la leña por el risco que está del otro lado del río y trasladarla un kilómetro hasta el puesto, sorteando un recorrido con piedras y arena.

Escasa o nula señal

En la familia de Agustín su papá es el que tiene ahora un celular para poder comunicarse, pero la señal no solo que no es buena, sino que suele ser nula. Agustín le contó a Malargüe a Diario que hay horarios en los que no tienen nada de señal y la única empresa que presta el servicio es Movistar.

Las antenas de la empresa están en Las Loicas, por lo que la distancia hace que la señal a veces se pierda en el camino.

“A veces cuando tenemos que hablar y no tenemos señal, tenemos que ir a algún cerro, para buscar señal y poder hablar”, contó Agustín.

La única señal de la que habla nuestro entrevistado es para llamadas, o mensajes de texto. Internet en el lugar no hay.

Un día en el campo

Nuestro entrevistado, suelto al hablar y con las ideas claras, contó que se levanta a las 8: 30 por lo general, porque ahora no hay mucho trabajo. Solo tienen que cuidar algunas cabras y caballos.

Agustín junto a su papá, en el campo, trabajando.

Sin embargo, en septiembre ya la realidad es otra: “En esa fecha nos levantamos a las 5 de la mañana para ir al corral y recién a las 10 podemos desayunar, o tomar unos matecitos y después hay que salir todo el día al campo, a cuidar las cabras hasta las 5 o 6 de la tarde. Después amamantar a los chivatitos y hasta las 11 y de ahí recién nos dormimos”, según contó nuestro entrevistado. A lo que agregó: “Es mucho trabajo en esa época”.

El 9

Agustín es hincha de boca, ama el fútbol y reconoce que le gustaría ser jugador profesional, “para mí el fútbol es una pasión”, reconoció.

Integra la séptima división del Club Atlético Ferrosol de Malargüe y contó que estaba la posibilidad de llevarlos a Mendoza para que los probaran en un Club, pero con la pandemia se cayó esa posibilidad, lamentó el deportista.

Agustín luce su camiseta, ubicado arriba, tercero de izquierda a derecha

Agustín luce su camiseta, ubicado arriba, tercero de izquierda a derecha

Nuestro entrevistado dijo que cuando los albergan en la escuela ahí se juntan todos y juegan todos los días. “Yo juego de 9”, precisó orgulloso.

¿Seguir en el campo o irse a la ciudad?

Ese es el interrogante que le planteamos a Agustín, en base a qué le gustaría hacer hoy y el día de mañana, a lo que respondió que ahora le gusta el campo, porque en la ciudad “están todos encerrados, en cambio nosotros acá somos más libres”.

En tanto que a futuro, pensativo respondió: “Me gustaría el día de mañana quedarme en el campo, porque acá son las raíces. Pero mi papá no quiere, porque el campo no está dando y mi papá no quiere que terminemos como él. Mi papá quiere que estudiemos, que seamos alguien en la vida.”

Veterinario

Sobre qué le gustaría estudiar el día de mañana, Agustín reconoció que veterinario, “por lo que yo tengo relación con el campo.”

Un humilde pero sabio consejo

Ya sobre el final de la nota, le preguntamos a Agustín qué consejo le daría a los estudiantes, para motivarlos. El joven hizo silencio, pensó y claro con sus palabras dijo: “Yo les diría a los chicos que estudien, porque estudiar les va a dar un buen futuro.” A lo que agregó: “Sé que da flojera ir a la escuela, pero yo les digo que vayan, que sigan adelante.”

Entiendo las diferencias a la hora de estudiar, Agustín lanzó: “Ellos que pueden estudiar… tienen todo a la mano, porque a nosotros se nos complica, a ellos les digo que aprovechen.”

Los agradecimientos y saludos

Después de varios minutos de hablar con nuestro entrevistado, llegaba el momento de cerrar la entrevista, aunque Agustín es de esas personas con las que uno se podría pasar horas hablando. No pasa desapercibida su tranquilidad y pureza, sumado a la humildad y los valores que le han inculcado sus padres.

Cuando le consultamos si quería decir algo más, sin dudarlo afirmó que quería agradecer y mandar saludos: “Le doy las gracias a la directora, Mercedes Núñez, al profesor que grabó el video, Pablo Martín junto a la regente Silvia Manno. También gracias ustedes por la nota, los leo siempre cuando voy a la ciudad. Y les quiero mandar un saludo a todos mis compañeros, que cuando pasé todo esto y nos veamos en la escuela, me van a molestar por la nota.”

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