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SOCIEDAD

27 de enero de 2020

En el día de Brochero, el “curita cordobés”

José Gabriel Brochero había nacido el 16 de marzo de 1840, en el paraje llamado Carreta Quemada muy próximo a Villa Santa Rosa, en la región de Río Primero. En Córdoba llevó adelante su misión pastoral.

Fue de tal magnitud que ha sido canonizado el 16 de octubre de 2016, ya durante el pontificado de Francisco y va camino a ser Santo.

El 4 de noviembre de 1866 fue ordenado sacerdote. Tenía 26 años. Primero desempeñó su ministerio sacerdotal en la catedral de Córdoba y fue prefecto de estudios del colegio seminario Nuestra Señora de Loreto.

A partir de ese momento el sacerdote comenzó con su camino evangelizador, ya que percibía el triste compromiso de los feligreses con la palabra de Dios y el estado moral y la indigencia material de la gente hicieron que el “Cura Gaucho” apueste a la tarea de acercar a su gente al camino de la fe.

Ya en 1867, Brochero se destacó por su entrega en la asistencia de los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera que azotó a la ciudad de Córdoba.

El 19 de noviembre de 1869 fue elegido vicario del departamento San Alberto, conocido hoy como el valle de Traslasierra, con sede en la localidad de Villa del Tránsito que a partir de 1916 llevaría su nombre. El valle de Traslasierra contaba entonces con unos 10 mil habitantes.

El 24 de diciembre de ese año partió de la ciudad de Córdoba para hacerse cargo del curato. Allí, asumió como propias las necesidades de la gente. Con sus manos construyó iglesias y capillas, levantó escuelas y abrió caminos entre las montañas – unos 200 km -, animando a los pobladores a acompañarlo.

En su vejez el padre Brochero enfermó de lepra como resultado de convivir con enfermos que padecían esa enfermedad, compartiendo inclusive el mate con ellos. Por esa razón quedó sordo y ciego antes de morir, en 1914, el 26 de enero.

Visitaba a los necesitados a pie o a lomo de mula o burro. Llevaba la palabra de Jesús a cualquier hora del día o la noche.

Este sacerdote siempre entendió que no era una cuestión de misa y llevar el Evangelio a la comunidad, sino de  educar y promocionar la “Palabra” a sus habitantes, donde estuviesen.

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