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23 de mayo de 2016

24 DE MAYO: MARIA AUXILIADORA By Bibiana Molea

En el marco de su visita apostólica a Turín, el Papa Francisco se reunió con los Salesianos, que celebran este año los 200 años del nacimiento de su fundador, San Juan Bosco y fue narrando cómo conoció a los salesianos: “Yo allí aprendí a amar a la Virgen, los Salesianos me formaron en la belleza, en el trabajo, y esto creo que es un carisma suyo, me formaron en la afectividad y esto era una característica de Don Bosco...

Con el amor formaba la afectividad, hacía natural la afectividad de los chicos, que le llevábamos flores a la Virgen. “Creo que Don Bosco fue capaz de educar la afectividad a los chicos porque tuvo una madre que educó la propia afectividad. Una madre buena, cariñosa, fuerte”, por eso “no se puede entender a Don Bosco sin su madre doña Margarita”.

            En la historia de la Iglesia y en la familia salesiana, la imagen de María Auxiliadora es la de una madre que cuida celosamente a sus hijos. En la vida de Don Bosco, la presencia de María no es un detalle obligado, sino una verdadera relación de amor entre una madre que ama a su hijo y un hombre santo, necesitado del cariño y el poder sobrenatural de una mujer que está llena de gracia. La devoción mariana de Don Bosco se origina en la fe sencilla que le transmitió su madre Margarita y su fe juvenil a la Virgen de las Gracias, del Rosario y de la Consolata.

        A la luz de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción de María, se entregó completamente a este título y se lo concedió a los chicos del Oratorio. La madre Inmaculada iba transformando alegremente los corazones adolescentes santos como Miguel Magone y Domingo Savio. El 8 de diciembre de 1854 se proclama el dogma, y la devoción crece en la casa de Don Bosco.

            Don Bosco probó a la Divina providencia, de manos de la intercesión de María Auxiliadora, en medio de las dificultades que provoca “meterse” con centenares de muchachos muertos de hambre, sin padres, sin estudio y sin futuro asegurado. Una madre que debe lidiar con esta porción de hijos entiende que la vida de estos, sin su ayuda, no será fácil.       La Iglesia es la esposa de Cristo, por lo tanto, también tiene como Madre a la Auxiliadora que es protectora celosa de su hija. Ha salido a rescatar a sus hijos de los momentos más duros en el marco de la historia política que persiguió a las instituciones eclesiales.

            El ambiente de cariño a la Virgen Inmaculada por la proclamación del dogma y el título de Auxiliadora, por la asistencia especial de María al Papa y a la Iglesia, crean, en Don Bosco, la necesidad de unirse a esta mirada de una madre que nunca abandona, ni siquiera en los momentos de mayor peligro.   Reconoció en Ella, la presencia cercana y materna de una madre, y mandó pintar un cuadro de manos de Tomás Lorenzone. En la majestuosa pintura, expuesta en la Basílica de Turín, se encuentra la Auxiliadora circundada de Apóstoles y Evangelistas. Hoy, María Auxiliadora sigue sembrando la fe en aquellos hijos más humildes  que están  abiertos para recibir, de sus manos, los favores que, a veces, parecen imposibles. Es el momento justo para renovar nuestra confianza en Ella y en la Divina providencia que nunca falla para confiar en ella y encomendarle de manera particular, al Agro argentino del cuál es Patrona.

                                                              (*) Consagrada a la Inmaculada, Los Toldos

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