3 de enero de 2016

La fuga de General Alvear, el caso que desvela a Vidal y a su equipo

A seis días del escape de la Unidad 30, los condenados a cadena perpetua por los asesinatos de General Rodríguez, no fueron recapturados y el Ejecutivo provincial está ante el desafío más difícil desde que inició su gobierno el diez de diciembre pasado. Un final que debilitaría o fortalecería a María Eugenia Vidal

Fue uno de los principales problema a la que la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal tuvo y tiene que hacer frente a menos de un mes de su primer mandato en la Provincia de Buenos Aires. El escape de la cárcel de máxima seguridad de General Alvear de los hermanos Christian (44) y Martín Lanatta (42) y su cómplice, Víctor Schillaci (35), puso a todo el vidalismo frente a un compromiso muy difícil.

Luego del hecho protagonizado en la localidad de Ranchos, donde presuntamente los tres prófugo hirieron de gran gravedad a dos policías de la bonaerense que estaban en un puesto de control sobre la Ruta 20, desde el Ministerio de Seguridad que conduce Cristian Ritondo se informó que tenían rodeados a los delincuentes y sabían cómo se estaban moviendo.

Sin embargo, durante todo el día de ayer, no se logró -en ese lugar- encontrar otra pista o alguna prueba que agregue un poco de claridad y permita a las autoridades actuantes tener más certezas de la ubicación de los prófugos vinculados con el triple crimen de General Rodríguez. 

Inmediatamente, la escena se trasladó al Conurbano bonaerense, donde se conoció que uno de ellos fue hasta la casa de su ex suegra en Berazategui y le robó su camioneta casi en el mismo momento que estaban presuntamente rodeados por la policía. 

En ese momento, el ministro de Seguridad bonaerense “resolvió fortalecer la búsqueda de los tres prófugos aumentando "la presencia de efectivos" en la zona sur del conurbano. "En las últimas horas de la investigación se realizó un seguimiento intensivo de los movimientos que efectuaron los delincuentes evadidos. Y si bien cada día la investigación avanza más, sería imprudente determinar plazos de tiempo sobre las capturas", señala el comunicado. 

"Se les están acabando los recursos, pero están armados hasta los dientes, muy jugados. Hay que ser muy cuidadosos en la detención", dijo anoche a La Nación un estrecho colaborador de Vidal, que estaba con ella en la CABA en una reunión en la que participaban también el ministro de Seguridad provincial, Cristian Ritondo; el jefe de la policía bonaerense, Juan Pablo Bressi; la ministra de Seguridad nacional, Patricia Bullrich; el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, y los jefes de la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura.

La idea señalada por la cartera de seguridad de la Provincia es sacar a los prófugos de las zonas pobladas y urbanizadas, así evitar un potencial tiroteo en esas zonas. Y ese es el final que desde el vidalismo no quieren que pase, es más, si bien saben que es una posibilidad, les da miedo hasta pensarlo.

Es que sería el peor final para una gestión que todavía no tiene un mes al frente de la Provincia y que está siendo observada por muchos sectores de la política. Y a esto hay que sumarle los daños colaterales que pueda tener este potencial final en la gestión de Mauricio Macri. La muerte de una persona inocente sería muy difícil de digerir.

Pero si bien este pésimo desenlace complicaría el gobierno de María Eugenia Vidal, desde su entorno afirman que si sucede lo contrario y se logra dar con los prófugos sin necesidad de llevar adelante ningún tiroteo, se estaría ante un resultado que fortalecería su gestión y le daría aire para las reformas que pretende implementar en la Provincia, y sobre todo en el Sistema Penitenciario Bonaerense.

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