AGROPECUARIAS

1 de noviembre de 2015

El avance del engorde a corral

El negocio del feedlot o engorde a corral de bovinos en este 2015 pasa especialmente por la compraventa, ya que muchos ganaderos encierran porque el maíz está más barato.

El negocio del feedlot o engorde a corral de bovinos en este 2015 pasa especialmente por la compraventa, ya que muchos ganaderos encierran porque el maíz está más barato. 
Los resultados económicos de la actividad fueron presentados por el estudio Elizalde & Rifflel en el marco de la Rural de Palermo, según analizó el sitio Valor Carne. 
En el marco del ciclo de charlas de la firma Santa Sylvina, el estudio Elizalde & Rifflel hizo una puesta a punto de los factores que afectan la rentabilidad del feedlot y los resultados de distintos modelos empleados en el país, que fueron evaluados por sus consultores, Juan Elizalde y Sebastián Riffel, en los últimos cinco años.
"El precio de compra es la variable de mayor impacto en el éxito o fracaso de un engorde a corral", planteó Riffel y destacó que en ese sentido, "un modelo de simulación, indica que la variación de un 20% en el valor de la invernada tiene 58 veces más impacto que un cambio de igual importancia en el precio del heno".
Es decir, "que si el heno sube tendrá poca incidencia en el resultado, mientras que si lo hace el ternero, el negocio puede destruirse", enfatizó.
La segunda variable es el precio de venta, que tiene una potencia casi 44 veces mayor que el heno, seguida por la eficiencia de conversión y el precio del maíz, que inciden mucho menos, con un impacto de 22 y 17 veces, respectivamente.
"El negocio del feedlot pasa por la compraventa. Sin embargo, hoy, muchos encierran porque el maíz está barato, un grave error, porque esto significa una relación más desfavorable, ya que todos presionan por un ternero de 24 a 25 pesos (el kilo en pie) para vender un novillo a 20 pesos", aseguró el profesional. 
Según los datos analizados por Elizalde & Rifflel, en el último quinquenio, la compraventa fue casi siempre desfavorable para el feedlot. 
"Si por ejemplo es de 1.45, es decir que el ternero está 45% más caro que el gordo, la situación compromete el negocio, por más barato que hagamos el kilo producido. A esto hay que sumarle  los gastos comerciales, que en la Argentina son muy elevados, del 7% en la compra y del 6-7% en la venta, entonces la relación neta se podría ir a 1,60", dijeron. 
"Así, es imposible lograr números positivos, al menos para los que encierran terneros comprados", advirtió Riffel.
Una agravante es la gran variabilidad interanual de la compraventa, además de que no hay modelos de simulación eficientes para predecirla. 
"No se sabe cuál será la relación dentro de un año o dos, pero sí que está afectada por la estacionalidad, tanto del ternero como del gordo, fenómeno que se profundizó en los últimos años de la mano de la difusión del modelo de cría- feedlot. Y ahí sí podemos trabajar", explicó.
En tanto a favor se encuentra que "el ternero siempre está más barato en pleno invierno ya que los destetes aumentan a partir de marzo y vuelve a subir cuando se avizora la primavera", señaló  Riffel. 
Mientras que el ternero gordo, sale de septiembre a diciembre por lo que "el precio más alto se da en marzo, abril, cuando no hay oferta, ya que muy pocos encierran en enero. Y algo parecido  ocurre con el novillo pesado", contó.
El trabajo demuestra que el negocio de engorde a corral exclusivo, que produce terneros gordos, depende básicamente de la compraventa. 
En cambio los corrales de recría y terminación, que agregan más kilos por cabeza, pueden diluir esa variable negativa generando resultados económicos muy interesantes, con bajo nivel de riesgo,  dado que en los últimos años nunca perdieron plata.

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