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DEPORTES

22 de septiembre de 2022

Juan Roleri, uno de los buenos

Por Franco Córdoba 21-09-2022 | 15:19

 

 

Roleri, uno de los fotógrafos que pasaron por Télam y son recordados en el Día del Fotógrafo. / Foto: Alejandro Amdam


Con él no vale la famosa canción de Alberto Cortez, porque se fue del plano de la vida y su espacio no quedó vacío. Prueba de ello es que el reportero gráfico Juan Rolleri sigue intacto en la memoria de cada fotógrafo y fotógrafa y todos los periodistas que conoció y que compartieron tiempo a su lado en la Agencia Télam y fundamentalmente de su familia. 

Juan, Juancito, Pollo, Flaco, amigo… . Varios títulos que su gran compañera Mabel y sus hijos supieron acompañar de otros aún más entrañables, los más hermosos, los más nobles, los más perdurables: esposo, papá y abuelo.

Al mundo de Télam llegó como aquellos jóvenes entusiastas que buscaban un porvenir en el desarrollo profesional que brindaba la Agencia para toda la vida, y con él fue así, para toda la vida. Tuvo sus primeras labores como cadete y un paso por administración. Pero en 1994 pasó a Archivo Fotográfico y en 1996 llegó a Fotografía donde abrazó el oficio que lo destacaría como profesional: el de reportero gráfico.  Desde entonces su mundo fueron las piletas de revelado, las tintas, los trípodes y los bolsos junto a las cámaras con grandes lentes que circulaban por las redacciones de la época. 

Allí, Roleri se encontró con varios colegas como Alejandro “El Turco” Amdam, quien había llegado a la Agencia como Jefe de la sección y Claudio Fanchi, un guerrero inseparable en los últimos días de su “hermano de la vida”.  Junto a ellos Roleri fue creciendo en el oficio que aprendió desde su humildad y curiosidad y supo explotar su intuición y olfato para volver siempre con la imagen justa. 

El señor de bigotes y lentes redondos era, según definen todos, "un pan de Dios y un gran amigo". “¿Que haces pibe?, ¿de dónde venís vos? Me dijo en un bodegón de Paraná, provincia de Entre Ríos. Era nuestra primera cobertura juntos como enviados especiales para un amistoso de la Selección Argentina frente a Panamá, en el "Cementerio de los Elefantes", con Diego Maradona como entrenador. 

Juan tenía gesto serio, pero se encendía cuando sonreía en la complicidad de los suyos, de los pares de la fotografías y de los buenos colegas. Aquellos que como Juan Carlos Granata -histórico reportero gráfico de la ciuda de Rosario-, Luis Cetraro -de Santa Fe- se lo cruzaron en sus coberturas.  

 

 

La mesa post trabajo con Roleri, Cetraro y Granata en Santa Fe. /Foto: Juan Roleri


Aquella primera vez juntos, puso el foco en Diego, como buen futbolero y como hincha de Newell’s por el paso por Rosario de “Pelusa”. Pero supo hacerse tiempo para contarme a mí, que era "nuevito" en los viajes, cómo es el trabajo, cómo se manejan los tiempos. Pocos, a lo largo de la carrera se toman esos ratos para aconsejar a alguien con menos experiencia. De esa madera estaba hecho el "Pollo".

De ese tándem regresamos con anécdotas, risas, frases cómplices, cumbia santafesina y una relación de amistad que se fue afianzando con el tiempo.
 

Un talismán y un recuerdo de Selección


Roleri tuvo la oportunidad de seguir a la Argentina Sub20 que se consagró en Canadá 2007 y allí conoció a Sergio Agüero, Ángel Di María, Alejandro “Papu” Gómez, Ever Banega y Sergio Romero, entre otros. Con el arquero fue con el que más feeling tuvo y construyó una relación que creció a medida que se multiplicaban las citaciones del arquero que más presencias tiene en el arco de la “albiceleste". Ambos cultivaron la buena onda.

A partir de ahí, la relación con el misionero traspasó las fronteras y en cada cobertura donde estuviera el “Pollo” y se encontrara con Romero, había abrazo, charla, consulta sobre amigos en común y un histórico choque de puños, con el “1” del otro lado del cartel y el fotógrafo desde su posición para obturar momentos únicos junto a su cámara. Casi una cábala. 

 

 

Roleri y Sergio Romero en tiempos de Selección Argentina. Foto: archivo Juan Roleri


Pasó en prácticas, giras con Argentina, Mundial de Sudáfrica 2010, Copa América Chile 2015 y reuniones familiares del futbolista en las que "Juancito" tuvo la chance de participar desde su posición profesional y en las que supo resguardar la privacidad de Sergio.

Roleri también fue parte del equipo de enviados especiales a Brasil de Télam, para la Copa del Mundo de 2014, en la que vivió momentos únicos por la profesión, con Romero atajando los penales de semifinales ante Holanda (hoy Países Bajos) y de la mismísima final ante Alemania con derrota 1-0.

Más allá de eso, su amor por el deporte y el fútbol tuvo la dicha de dar valor a otras diferentes coberturas. El mismo profesionalismo en un choque, un pozo o la mismísima asunción de un Papa argentino. “Amigo, estoy muy contento me voy al Vaticano para la última audiencia de Benedicto”. Con ese mensaje me comentó que viajaría a la elección del nuevo pontífice el 27 de febrero de 2013 en la que fue el “ojo" privilegiado de Télam en la Plaza de San Pedro.

Sin embargo, uno de los históricos momentos en la carrera profesional de “Juancito” fue el 13 de marzo con la consagración del  Cardenal Jorge Bergoglio, quien, tras el “Habemus Papam”, fue proclamado Francisco I.
 

La última vez y un vagón de risas y anécdotas en el corazón


Sonaba Leo Mattioli en una radio de la provincia de Santa Cruz cuando, junto a Germán Montaña –compañero de en ese entonces de la sección audiovisual- nos encontramos en el sur argentino. Roleri, fiel a su estilo, programó cada detalle de su cobertura. Incluso en una silla por todo apoyo de su computadora, o con papel y lapicera, pensaba cómo mejorar su trabajo. A su lado apareció un auto blanco con Maximiliano Falla, un colega de Clarín con quien se fundió en saludos y abrazos. Eso era Roleri. La cordialidad en la cobertura y los consejos prontos para los colegas. 

 

 

Roleri y el equipo Télam. /Foto: archivo Juan Roleri


Este fotógrafo de calle y luego editor tenía una gran virtud ya que en los primeros cinco minutos de un partido, de una actividad presidencial o bien de la situación que tenía a todos expectante, tomaba la fotografía y buscaba que llegase primero al servicio. 

No importaba si cargaba la cámara en el cuello, la computadora en una banqueta, su mochila o chaleco, y ni hablar si no había buen wifi. Roleri era un experto en ingeniárselas para que sus jefes recibiesen su material al instante y así mal acostumbró a sus editores y también a sus compañeros que confiaban con fe casi religiosa en la labor del “Pollo”.

 

 


Desde aquella cobertura patagónica, los mensajes comenzaron a ser esporádicos y los problemas de salud de este querido colega se agudizaron en 2018. Su etapa en la Agencia continuó como editor, sus salidas se hicieron esporádicas. Sin embargo, durante el conflicto de los despidos en Télam, a partir de junio de 2018 él supo luchar con su enfermedad a cuestas, y apoyar y acompañara  los laburantes. 

Juan Roleri murió en la mañana del 28 de enero de 2019. Sin embargo, su recuerdo es el de uno de los tantos compañeros, amigos y colegas fotógrafos y fotógrafas, con los cuales compartió su tiempo en Télam. Todos lo recordamos con mucho amor, cariño y alegría. En esta época de preparativos para la Copa del Mundo en Qatar, todos sabemos que Juancito Roleri se las va a ingeniar para estar presente ahí, como enviado especial. De eso no nos quedan dudas…

¡Feliz Día del Fotógrafo a todos, feliz día Juancito!

 

 

Juan Roleri en acción, un todoterreno y gran profesional. /Foto: archivo Juan Roleri

 

“Cuando se fue Juan lo lloramos todos”

En el Día del Fotógrafo, Alejandro Amdam recordó a uno de los talentos que tuvo la agencia y que murió en 2019, Juan Roleri. “Fue extraordinario”, recordó así al “Pollo”.

Alejandro “Turco” Amdam llegó a la Agencia Télam en los años 90 y ya conoció a su colega hincha de Newell´s y con condiciones.
“El entró a la Agencia como cadete a Télam y su vida fue de chiquito en este lugar y luego en algún momento pasó a Fotografía (año 96) y de ahí fue de ahí en más fotógrafo”, evocó uno de los reporteros gráficos más experimentados del plantel en la Agencia.
“De él te puedo decir que fue extraordinario, no tenía problema de ir a donde sea: si iba a un pozo a Berazategui o tenía que viajar a Moscú y era capaz de volver de un viaje larguísimo y llegar con su valija y le decías hay que salir urgente a Colombia a hacer alguna cobertura y el tipo sin volver a su casa se subía en un avión y salía”, reconoce uno de los “lentes” más experimentados de la sección.

“Era bueno, rápido y en la era de la digitalización para transmitir al toque material desde donde esté y que pueda salir antes en la Agencia que en cualquier parte del Mundo. Esa era su idea. Lo más loco era que siempre encontraba la forma de transmitir”, aseguró su compañero en la Copa del Mundo de Brasil 2014, enviado especial junto a Fernando Gens.

“En Brasil Fernando estuvo en San Pablo, Juan estuvo en Río de Janeiro y yo con la Selección en Belo Horizonte. Por eso nos juntábamos en los encuentros de la Selección. Ahí estuvimos los tres y cada uno con lo que hacía en la sede y es la verdad ese mundial para la agencia fue extraordinario pues, por primera vez, pudimos transmitir desde las canchas con las computadoras en las redes. La foto estaba al segundo o un minuto de que pasara un gol importante, el cual estaba en nuestro Servicio de imágenes, donde Juan fue partícipe”, recordó con nostalgia.

“Cuando se fue lo lloramos mucho”
Amdam, uno de los más experimentados en Télam como a muchos colegas en el Día del Fotógrafo se le alarga la palabra, los recuerdos impregnan su memoria y Roleri aparece como uno de sus compañeros que ya no están.
“Era un tipo extraordinario, pero sobre todo era súper querible y nadie te hablaría ml de él y nadie diría nada de él. Cuando se fue lo lloramos mucho porque era él, porque era Juan y todo lo que hacía era increíble, como un pan de Dios. Eso es y fue básicamente lo que recuerdo de él”, cerró Amdam.



 

Claudio Fanchi, el compañero y amigo que bancó a Roleri hasta el final

Se conocieron en los años 90, uno fue Jefe del otro, pero una relación de hermanos de la vida los llevó a disfrutar tiempo en familia. “Nunca vi a un tipo tan apasionado por su trabajo como a Juancito”, indicó.


Claudio Fanchi fue uno de los fotógrafos que más conoció a Juan Roleri en la Agencia Télam y fuera de ella. En el Día del Fotógrafo, la memoria a modo de homenaje por el “Pollo”, uno de los grandes “lentes” que pasaron por la redacción.

“A Juan lo conocí cuando pasó a fotografía, porque él llegaba desde archivo fotográfico y creo que enseguida nos hicimos amigos. Él tenía muchas ganas de aprender y era una persona muy querible por humilde y con un corazón enorme”, recordó uno de los reporteros gráficos y fotógrafos y del plantel de la Agencia  Télam.

Roleri y Fanchi -con el tiempo- forjaron una amistad no sólo en lo laboral sino familia adentro, con sus compañeras de vida como parte del ritual. Juntos fueron enviados especiales la Copa América de Chile en 2015.“A los dos nos gustaba comer pescados y mariscos, y cuando llegamos me dijo ´tenemos un mes para hartarnos de comer´”, recordó con emoción Fanchi y risas.

“Era un lujo laburar con él, porque era un obsesivo, un tipo apasionado por lo que hacía, pero con todas las letras. No lo digo porque era mi amigo, sino porque pocas veces vi a alguien que lograra laburar como Juan realmente amaba esto”, indicó.

Para este colega y amigo del “Pollo”, rememora y se le anuda la garganta, que cada cobertura que le tocó a su lado relajaba porque sabía que “había al lado un tipo con el que podía contar siempre. Estuvimos en Sudáfrica 2010, en Chile y después en innumerables de veces en labores locales yo como su jefe, y él era lo mismo”, aseguró.

“Cualquier cobertura que lo mandaba, sabía que el respondía de la mejor manera”, remarcó sobre el trabajo de uno de los grandes valores de la Sección.

Roleri siempre contaba con buen humor, era solidario, y Fanchi ante la consulta quedó sin palabras para reflejar lo que significó su hermano de la vida.“Era un amigo de fierro, le encantaba venir al rancho que tengo en Chascomús, se sentía pleno ahí. Me llamaba y decía si allí estaba porque Mabel (su compañera) quería ir. Juan la ponía a la esposa como excusa, pero era el que le encantaba ir a casa y hacer el asado era a él mismo”, aseguró.

 
Fanchi llegó a hacer horas extras y trabajar sin francos, para poder acompañar a su amigo en sus tratamientos de quimioterapias.
“Éramos muy amigos, de ir de vacaciones juntos, además de compartir la pasión por este laburo”, indicó.

“Lamentablemente se fue, y me toco estar con él hasta el final, acompañarlo a los médicos, a las quimioterapias y también llevarlo al cura sanador en Rosario. Pero no se pudo hacer nada, aunque debo decir que Juan era un tipo muy querible, apasionado por el laburo, con sus problemas de espalda, pero se cargaba todo al hombro y trasmitía el material”, cerró Fanchi sobre su hermano de la vida en el Día del Fotógrafo.


 
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