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ESPACIO INTA

9 de septiembre de 2022

El Jardín Botánico del INTA conserva más de 1.700 especies de plantas

Se destaca por poseer una colección viva que reúne especies de las regiones fitogeográficas Parque Chaqueño Espinal, Selva Misionera y Estepa Pampeana. Además, cuenta con más de 400 especies exóticas y 220 plantas nativas. Está ubicado en el partido bonaerense de Hurlingham y abarca casi 27 hectáreas. Este año cumple 75 años y lo celebrará con numerosas actividades.

Con exactamente 1.787 especies de plantas, el Jardín Botánico Arturo E. Ragonese (JBAER) del INTA se destaca por poseer una colección viva que reúne especies de las regiones fitogeográficas Parque Chaqueño Espinal, Selva Misionera y Estepa Pampeana. Además, cuenta con más de 400 especies exóticas y 220 plantas nativas, que funciona como una reserva natural urbana. Está ubicado en el partido bonaerense de Hurlingham y abarca casi 27 hectáreas. Este año cumple 75 años y lo celebrará con numerosas actividades.

Se encuentra dentro del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias del INTA (CNIA) y pertenece al Instituto de Recursos Biológicos (IRB) del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN). Por su cercanía a la ciudad autónoma de Buenos Aires y su fácil acceso, constituye un sitio muy visitado por el público urbano y representa un destacado pulmón verde.

“Esta singularidad lo coloca en una situación de privilegio para realizar actividades de educación ambiental y como estímulo hacia la toma de conciencia sobre el cuidado y el respeto del ambiente y la conservación de la biodiversidad asociada por parte de quienes lo visitan”, explicó Bárbara Pidal, coordinadora del área de conservación del IRB y a cargo del JBAER.

Dividida en dos sectores, la colección viva conserva más de 1.700 especies de árboles, arbustos y plantas herbáceas, terrestres y acuáticas. En el Sector Sistemático, cuya plantación se inició en 1947 y tiene una superficie de 10 hectáreas, se ubican 911 ejemplares entre las que se destacan las colecciones de Gimnospermas, Palmeras, Quercus, Prosopis y Eucalyptus.

De acuerdo con Pidal, “esta colección se complementa con otra que corresponde a las principales Regiones Fitogeográficas de nuestro país, donde se incluyen los elementos florísticos más característicos de estas regiones naturales, como: Parque Chaqueño, Parque Mesopotámico, Selva Misionera y Selva en Galería”. Además, hay agrupaciones vegetales que representan diferentes formaciones ecológicas de nuestro país, tales como talar, ceibal y curral.

A su vez, “el JBAER posee distintas colecciones temáticas como el Jardín de Gramíneas, el estanque con especies acuáticas y palustres, destacándose el Irupé. También hay un orquideario, el Jardín de Cactus y suculentas y el sendero de plantas para atracción de mariposas”, explicó Marcela Sánchez, investigadora del JBAER.

Como si fuera poco, el sector de Invernáculos del JBAER –que abarca un promedio de 1.500 metros cuadrados– aloja la colección viva de ejemplares exóticos y nativos pertenecientes a familias botánicas de diferentes partes del mundo. Muchas de ellas, fueron producto de donaciones de reconocidos jardines botánicos tales como el Missouri Botanical Garden y el Brooklyn Botanical Garden de los Estados Unidos.

“Sus aportes permitieron ubicar al JBAER como el único en Argentina en poseer la rareza botánica del Amorphophallus titanum originario de Sumatra y la Welwitschia mirabilis, considerada como un fósil viviente, nativa del desierto de Namibia, África”, especificó Guillermo Cardoso, investigador del JBAER.

Promover el conocimiento y la valoración de las plantas, el objetivo

Entre los principales objetivos del JBAER están el pomover el conocimiento y valoración de las plantas mediante la investigación científica, educación ambiental y la conservación de la diversidad biológica para contribuir de manera efectiva a la conservación y al uso sustentable del ambiente.

Además, el JBAER participa de proyectos de investigación orientados hacia la colección, propagación, caracterización, evaluación y domesticación de especies nativas con potencial ornamental; la determinación de los requerimientos de germinación de especies nativas; y estudios a escala del paisaje para generar propuestas de conectividad de parches de flora nativa.

Por otra parte, constituye un aula abierta para la valoración de la naturaleza y sus servicios ecosistémicos. “En este sentido, –detalló Liliana Rodríguez, técnica del JBAER– el visitante puede observar, además de las especies vegetales de sus colecciones, diferentes interacciones entre la vida animal y vegetal en un marco natural atípico en una región densamente poblada”.

75 años de historia

En 1947, el Ingeniero Agrónomo Arturo Enrique Ragonese (1909-1992) creó el “Jardín Botánico de Introducción y Aclimatación de Plantas” en el marco de la introducción y exploración de plantas útiles con vistas a la mejora de los cultivos impulsada por el entonces Ministerio de Agricultura de la Nación.

A fines de ese año, se comenzó la plantación y ubicación de los primeros ejemplares vivos de la Sección Sistemática. También se estableció un sector de Colecciones Fitogeográficas y de Comunidades Edáficas.

En el contexto del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias su desarrollo se funda sobre la base de programas de cultivo y especies agronómicas. “Las colecciones llegaron a comprender alrededor de 3500 especies vegetales para diferentes estudios de taxonomía, mejoramiento vegetal, análisis fitoquímicos, entre otros”, relató Pidal.

Luego, por iniciativa de Ragonese, se comienza con la elaboración y publicación de las “Floras Regionales” (Patagónica, de Bs As, de Jujuy, etc.). “Las plantas que sirvieron de base para esta obra se conservan en el Jardín Botánico y el Herbario del actual Instituto de Recursos Biológicos”, afirmó Pidal. Paralelamente, se intercambiaban semillas con más de 300 organismos similares del mundo mediante el Index Seminum o Catálogo de Semillas.

En 1995 se retoma la conducción del jardín botánico y se pone en marcha un “Proyecto de Reactivación del Jardín Botánico”, a partir del cual se impulsa la denominación actual de “Arturo E. Ragonese”, en homenaje póstumo a su impulsor, investigador prestigioso, viajero incansable y gran conocedor de la flora argentina, según Sánchez.

Para ello se restauró su Colección Viva (limpieza, documentación, etiquetado e incorporación de especies), delimitado el predio con un nuevo alambrado perimetral y, gracias al programa internacional “Invirtiendo en Naturaleza” de Botanic Garden Conservation International (BGCI), se recibió un subsidio del HSBC Group con el que se construyó un Centro de Visitantes, que dispone de 2 Auditorios, biblioteca, laboratorio y sala de exposiciones para recibir a estudiantes y público en general. Así lo detalló Sánchez, quien coordino ese programa en la Argentina.

“A partir de su reactivación el Jardín Botánico abre sus puertas a la comunidad siendo la sede y/o participando de la organización de diferentes eventos de gran convocatoria como el Día Nacional de Jardines Botánicos y las Jornadas de Educación Ambiental”, ponderó Pidal.

Plantar más, el mejor homenaje

Para celebrar su aniversario, el 9 de septiembre se realizarán plantaciones con voluntarios del Banco HSBC y personal del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, organizaciones que generosamente donaron varios ejemplares de especies nativas, para la restauración del predio. El primero, a través de la Campaña “Semana Árbol-1 Millón de Árboles” llevada adelante por el Capítulo Argentino del Club de Roma, y el segundo, a través del Proyecto INTA “Evaluación, monitoreo y manejo de la biodiversidad en sistemas agropecuarios y forestales”.

Además, el JBAER se sumará al festejo del Día Nacional de los Jardines Botánicos, por lo que el 14 de octubre se ofrecerán visitas guiadas para público adulto y alumnos de nivel secundario, se realizará una plantación en el Sector Sistemático del Jardín Botánico junto al CEAMSE, también generoso donador, y se llevará a cabo una exposición de Bonsais y Orquídeas de coleccionistas locales. Así lo detalló Cardoso.

Estas actividades y las llevadas adelante a lo largo de estos 75 años han consolidado el rol del Jardín en la conservación de la biodiversidad, la investigación y la educación ambiental, ya que es un lugar de encuentro para toda la comunidad donde se puede tomar contacto de primera mano con la naturaleza y generar actitudes de cambio hacia su cuidado.

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