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25 de junio de 2020

"Después de la Libertadores, no hay nada más importante que el campeonato del 95"

En diálogo con Télam Esteban González repasó la consagración del Ciclón en el torneo Clausura 95 donde fue figura fundamental, ya que convirtió el tanto en la victoria en Rosario ante Central por 1 a 0.


El ex delantero Esteban "El Gallego" González aseguró hoy que "después de la Copa Libertadores, no hay nada más importante que el campeonato del '95" en la historia de San Lorenzo porque le permitió a toda una generación de hinchas festejar un título por primera vez.

A 25 años de aquella conquista en Rosario, en la gélida tarde de un 25 de junio, quien fuera autor del gol decisivo para la coronación en la última fecha del Clausura atesora como "un sentimiento inexplicable" las vivencias con el equipo dirigido por Héctor "Bambino" Veira.

El "Gallego" González (58) recordó que el miércoles previo al partido con Central en el "Gigante de Arroyito" abandonó furioso el club por una discusión con Veira, quien le comunicó que lo sacaría del equipo titular para darle lugar al cordobés Javier "El Perro" Arbarello.

"Lo insulté de arriba a abajo y me fui a mi casa. Él me decía que yo iba a hacer el gol del campeonato pero me sacaba", memorizó el delantero, que espera hoy una oportunidad en el fútbol mientras despunta el vicio de hablar de su pasión todas las medianoches en radio.

Télam: ¿Cuál fue el origen de aquel equipo campeón?

Esteban González: Fue la pretemporada en Mar del Plata, que duró 45 días. Una locura, nunca un equipo hizo una pretemporada tan larga. Nosotros la hicimos y una noche nos juramos: 'vamos a salir campeones'.

T: ¿Cómo fueron esos días?

EG: Durísimos porque era terrible cómo nos hacía entrenar 'El Profe' (Alfredo) Weber. Era la mano derecha del 'Bambino' y laburaba como una fiera.

T: ¿Veira era más relajado?

EG: Para nada. Si se enojaba te hacía parar los pelos, no era joda. El 'Bambino' te daba todas las posibilidades pero al otro día tenías que estar primero en la fila. No nos regalaba nada.

T: ¿Cuál era el principal atributo de ese equipo?

EG: El mediocampo: (Roberto) Monserrat, (Carlos) Netto, (Fernando) Galetto y (Paulo) Silas. No tenían puestos fijos, ocupaban lugares como regresaban. Esa dinámica se la dio el 'Bambino'. Y después estábamos los delanteros, que éramos los primeros en defender. El 'Pampa' (Claudio Biaggio) era una bestia, los corría a todos y cuando me tocaba a mí hacía lo mismo.
 

T: Si tuviera que elegir una figura, ¿cuál sería?

EG: (Oscar) Ruggeri. Era un referente pero nunca se sintió importante, de hecho el capitán era (Oscar) Passet. Cuando Ruggeri decía algo todos se callaban porque fue uno de los jugadores más ganadores del país. No son muchos los que fueron campeones del mundo con River y la Selección Argentina. Después, en la cancha, el 'Negro' Silas era un distinto.

T: ¿Cuál fue el momento de mayor emoción en esa campaña?

EG: Personalmente el gol a Belgrano de Córdoba, el día que murió mi papá. Había fallecido la noche anterior, a las 3 de la mañana lo velamos, a las 11 lo llevamos al cementerio de Flores y a las 14.30 estaba en el vestuario. Ese gol fue lo máximo de mi carrera, fue la mejor despedida que le pude hacer a mi viejo. Las 25 mil personas cantando: 'Gallego querido, Boedo está contigo'. Ese grito fue la canción más linda que escuché en una cancha. La gente de San Lorenzo se me metió para siempre en el alma y en el corazón.

T: ¿Y el momento más duro?

EG: El día del partido con Vélez. A Silas le anulan un gol y después lo perdemos por un cabezazo del 'Turu' (José) Flores. Fue un mazazo. Entramos al vestuario y no nos mirábamos a la cara, estábamos todos en silencio hasta que salió el 'Bambino' con un pizarrón y puso: 'vamos a salir campeones'. Sin decir nada, dijo mucho y el equipo reaccionó.

T: ¿Cómo se enteró que no sería titular en el último partido con Rosario Central?

EG: El miércoles anterior el 'Bambino' me llama y me dice que me sacaba para la final. Que iba a poner al 'Perro' Arbarello porque era más rápido y necesitábamos hacer un gol enseguida para meterle presión a Gimnasia. Lo quería matar, lo insulté de arriba a abajo. Le dije: 'sos un hijo de puta, ¿cómo me vas a sacar en este partido?' El me decía que iba a hacer el gol del campeonato, pero yo pensaba: 'cómo lo voy a hacer si me saca!. Entonces agarré y me fui a mi casa, re caliente. Al otro día tuve que pedir disculpas al plantel.

T: Lo de Veira fue premonitorio porque usted ingresó en el segundo tiempo y marcó el gol de la coronación. ¿Sintió en ese instante que ingresaba para siempre en la historia del club?

EG: La sensación que tuve fue la de tarea cumplida porque lográbamos lo que nos habíamos prometido. No era el gol mío, era del equipo. Yo sabía que ese campeonato no lo podía ganar un solo jugador, lo tenía que ganar el equipo.

T: Ese título puso fin a una sequía de 21 años en los que el club vivió momentos difíciles como la pérdida del estadio y el descenso. ¿Los futbolista sentían esa carga?

EG: Muchísimo. Pienso que la Copa Libertadores fue lo más importante porque San Lorenzo necesitaba ganarla pero creo que después no hay nada más importante que ese campeonato del '95. Nada lo puede superar porque muchos hinchas nunca lo habían visto campeón.

T: ¿Hubo incentivación para que Independiente le ganara a Gimnasia?

EG: Seguramente alguno le habrá dicho a los de Independiente: 'si ganan tienen un premio'. Pero ¿cuál es el problema si era para ganar? En el '90 fuimos con Vélez a la cancha de River en la última fecha del campeonato que ganó Newell's. Nos pusieron un sobre atrás de la puerta y nos dijeron: 'esto lo manda tal persona, si ganan hoy lo abren después del partido'. Y le gamos a River en el Monumental 2-1 con un gol mío.

T: Finalmente, ¿cuál fue el mérito del presidente Fernando Miele en aquel torneo?

EG: Miele fue el más grande de todos. ¿Era difícil?, sí; ¿turro?, también, pero era el mejor de todos. Solucionaba todos los problemas. Ponía el pecho, iba a la AFA, hizo la cancha. De todo lo que se dijo nada se comprobó y le sacaron el carnet de socio. Esas cosas no se hacen. A Miele lo amo porque se portó bien conmigo toda la vida.

Se cumplen 25 a�os de la "clausura" del ciclo m�s adverso en la historia de San Lorenzo

"Ojalá sea nuestro año", escribió el DT Héctor "Bambino" Veira sobre una pizarra en un mensaje premonitorio para todo el pueblo de San Lorenzo antes del inicio del torneo Clausura 1995, un título que archivó la sequía más larga en la historia del club, inmersa dentro de su peor ciclo deportivo e institucional.

Una generación entera de "cuervos" ansiaba la vuelta olímpica que se negaba desde el Nacional '74, años antes de la debacle que desembocó en la pérdida del viejo estadio Gasómetro (1979) y el descenso a la Primera B (1981).

Superada la dura década del '80, en la que equipos como "Los Camboyanos" hicieron culto del espíritu de esfuerzo que demandaba el momento de la institución, San Lorenzo iniciaba una lenta recuperación en los '90 que se apreciaba con la mejora en la jerarquía de sus planteles y, especialmente, con la inauguración del Nuevo Gasómetro en el Bajo Flores hacia fines de 1993.

San Lorenzo comenzó su campaña en el Clausura '95 como subcampeón del fútbol argentino después de haber peleado el título con el River invicto del "Tolo" Américo Gallego, en el que destacaban el uruguayo Enzo Francescoli, Ariel Ortega y Hernán Crespo, entre otros.

El camino hacia la consagración comenzó con un empate de local ante Gimnasia, impensado rival en la pulseada por el campeonato, y continuó con un revés ante Argentinos Juniors en cancha de Ferro, lo que hizo suponer otro año cuesta arriba para los sanlorencistas.

Sin embargo, una racha de cuatro triunfos en cadena -dos de ellos ante Independiente y Racing Club en Avellaneda- recuperó la confianza de un equipo que volvía a mostrar las buenas señales del torneo anterior.

Oscar Ruggeri, que había llegado al club en 1994 para jugar el Mundial de Estados Unidos con la Selección Argentina, era el caudillo de un equipo que sobresalía por la calidad de su mediocampo, donde Fernando Galetto aportaba elegancia y claridad; Roberto "Diablo" Monserrat, profundidad y gol; Carlos Netto, despliegue y furibundo remate de media distancia y el brasileño Paulo Silas, distinción en la construcción del juego.

Dentro de la cancha, el talentoso futbolista de Campiñas, San Pablo, había heredado el trono de Néstor "Pipo" Gorosito con un currículum aún superior por haber jugado los mundiales de México '86 e Italia '90 con el seleccionado de su país.

Tras vencer a Deportivo Español en la duodécima fecha, San Lorenzo desplazó a Gimnasia y llegó a la punta por primera vez en el torneo con siete partidos por jugar, entre ellos, los de la recta final ante Boca Juniors y Vélez Sarsfield, que ocupaban el cuarto y tercer lugar respectivamente.

El equipo del "Bambino" Veira sostuvo el primer puesto hasta la fecha 16, en la que sacó de carrera a Boca con una victoria por 2-1 en el Nuevo Gasómetro, un reducto clave para la conquista por su condición invicta. "El Pampa" Claudio Biaggio y "El Perro" Javier Arbarello, que en ese lapso del torneo había relegado a otro goleador como "El Gallego" Estaban González, anotaron los tantos frente al "Xeneize".

En la jornada siguiente, San Lorenzo visitó Liniers para jugar ante un Vélez dirigido por Carlos Bianchi, que mantenía la base del equipo campeón del mundo seis meses antes. La rivalidad latente entre el arquero paraguayo José Luis Felix Chilavert y Ruggeri le daban al partido un condimento especial.

El árbitro Javier Castrilli tuvo un protagonismo central, al anular un gol legítimo de Silas y sancionar un inexistente penal para Vélez que Oscar Passet le desvió a Roberto Trotta. Sobre el final, el "Turu" José Flores conectó un segundo cabezazo en el área y decretó la victoria del "Fortín".

San Lorenzo perdió la punta a manos de Gimnasia y con un punto de distancia llegaron a la definición después de vencer respectivamente por 1-0 a Lanús y Ferro Carril Oeste en la penúltima fecha.

Veira asistió esa noche al programa Fútbol de Primera e hizo una arenga para que el pueblo "azulgrana" no perdiera las esperanzas del campeonato: "A la gente de San Lorenzo le digo que vaya a Rosario con fe, que esto no se terminó. San Lorenzo sabe que todo se ha hecho con sacrificio, se ha ido a la B, ha vuelto a Primera; antes no tenía estadio, ahora lo tiene; por eso quiero que vayan 25 mil, 30 mil personas a Rosario, en familia, con alegría".

Los hinchas asimilaron el mensaje y el domingo siguiente protagonizaron una impresionante caravana por la Ruta 9. Además del colmar la cabecera visitante del Gigante de Arroyito, coparon parte de la platea local, detrás de los bancos de suplentes.

Unas 30 mil personas asistieron a la cancha confiadas en el milagro.

En un primer tiempo de pocas situaciones, la única emoción llegó desde La Plata con la noticia de que Independiente vencía a Gimnasia con gol de Javier Mazzoni. Como si faltara dramatismo, Netto falló un penal en el segundo tiempo pero el desahogo llegó a los 32 minutos cuando "El Gallego" González, después de ingresar por Arbarello, conectó un cabezazo que desató el llanto del "Bambino".

Sin novedades en el Bosque, faltaban unos minutos para el final del partido cuando Marcelo Tinelli, por entonces sólo un influyente conductor de TV fanático del "Ciclón", invadió el campo de juego junto a otros hinchas para el abrazo eterno con los jugadores responsables de acabar con 21 años de frustraciones.

 

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