28 de mayo de 2019

Desde lo pequeño de nuestro pueblo construyamos la grandeza de la nación

El obispo de la diócesis de 9 de Julio, Monseñor Ariel Torrado
Mosconi hizo hincapié en tres tópicos al presidir el te Deum por el 25 de mayo: la justicia, el reencuentro entre los argentinos y el cuidado de la vida...

En primer lugar exhortó a superar los intereses mezquinos que nos dividen y fragmentan como sociedad. “El reencuentro entre
los argentinos reclama un cuidarnos mutuamente, una custodia recíproca, que nos haga crecer y fortalezca, en vez de ahondar
oposiciones y debilitarnos como conjunto social”, aseveró delante del intendente municipal Mariano Barroso, los miembros
del gabinete y la representación de todas las instituciones comunales en la catedral diocesana. Mons. Ariel Torrado Mosconi subrayó que la esperanza para la recomposición de nuestra nación se encuentra en las bases de la comunidad a la que calificó como “la parte sana de la sociedad”. “Una gran mayoría de argentinos de ámbitos y geografías tan diferentes, que cada mañana vuelven a comenzar y apuestan por salir adelante, aunque más no sea, por ese día – remarcó-. Aquí, en nuestro pago chico, es el obrero y la empleada, o el productor agropecuario y el tambero, el comerciante, la docente, quienes cotidianamente entrelazan esa red que hace posible que nuestra sociedad se mantenga viva, aún con sus problemas. …Son el vasto y amplio sector de la normalidad y el sentido común, son
un gran capital activo para la nación. Una reserva tan intangible como valiosa y real. Son la parte sana de la argentina.
El prelado diocesano apeló “a la urgente e imperiosa necesidad en nuestra argentina” de acatar las leyes y de que haya una recta administración de justicia. “Es una de las primeras, básicas y fundamentales realidades que hacen falta para recomponernos y
resurgir verdaderamente como sociedad. La justicia, el derecho, el cumplimiento de la ley nos libran tanto de la impunidad
ocultadora de la corrupción cuanto de la sed de venganza igualmente dañina y destructora”. En ese sentido citó al profeta
Isaías cuando promete al pueblo en reconstrucción que “sólo pasarán de ser un desierto a convertirse en un vergel, si dejan
habitar la justicia entre ellos”.
Asimismo destacó que “la Iglesia suma hoy su voz llamando, invitando y proponiendo, en la conciencia y responsabilidad de
saberse parte integrante de la patria y en el deber de comprometerse con su destino y bienestar de sus habitantes”.
Por otra parte llamó a cada uno de los habitantes del territorio diocesano a llevar a la práctica esos valores y actitudes. “No
olvidemos que la “vecindad” y la “cotidianeidad” son como dos coordenadas en la cuales se hacen realidad los grandes
principios, proyectos e ilusiones. Es “aquí y ahora” donde y cuando se verifica la calidad de nuestro compromiso y
responsabilidad, desde lo pequeño de nuestro pueblo vamos reconstruyendo la grandeza de la nación”.
Por último convocó a todos a “suplicar confiadamente por nuestra nación poniendo ante Dios su presente” para que se
haga realidad el surgimiento de nuestra patria a través del el reencuentro, el respeto por las leyes y el cuidado mutuo”.

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