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11 de septiembre de 2018

CRUZADA CONSERVADORA 130° Aniversario de su paso a la GLORIA de Don DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO

Trataré de encerrar en pocas palabras el juicio cabal al prócer cuyano, destacando la irrepetible genialidad del Sanjuanino DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO.
Tras su último y supremo combate, Sarmiento entrega su mortal vestidura a la tierra como el soldado antiguo se despojaba, después de la ruda y sanguinaria lucha, de su trabajada armadura y de su buena y calibrada espada, al caer vencido por suertes Superiores...

Le queda su gloria, ante ella se inclinan todos y mientras el parche bate su fúnebre compás las banderas del mundo se enlutan en silencio. Sarmiento es la cumbre más elevada de nuestras eminencias intelectuales americanas.
Convivían en sus entrañas extrañas agitaciones, como si fueran volcanes, que terminaban en pensamientos únicos.
Es muy difícil medir las proporciones y aun hoy, a pesar del tiempo que todo lo corrompe, podemos apreciar y admirar sus fragmentos montados en la historia, en toda su extensión cultural del continente.
Sarmiento fue el cerebro más poderoso que ha producido la América, y en todo tiempo y en todo lugar hubiese tendido sus alas de Cóndor y morado en las alturas.
Escritor, orador, militar, concejal, legislador, ministro, embajador, presidente. Su labor ha sido vasta y continua a favor de la Republica.
No debemos olvidar su inobjetable aporte al progreso agropecuario, del cual fue un gran defensor, sino a la vez la interminable lista de ejemplares arbòreos traìdos de lejanos paìses para nuestras "pampas", como asì tambien el hoy "descubierto" Nuez Pecàn.
Pero como a todos los de su época, le tocó por patria, inmensa heredad inculta y aplicó todo el rigor de su alma para abrir en la inmensidad de nuestras pampas, anchas vías a la civilización.
Su vida fue de acción y de lucha.
Tenía en su panoplia todas las armas, pero su inteligencia era siempre la más poderosa, destrozando en mil pedazos las sólidas armaduras, donde se escondían el autoritarismo y la corrupción de las conductas.
En todo momento, ya ocupara la más alta magistratura del país, en su banca de Senador, manejando la pluma del polemista, en el seno de su intimidad, era siempre el mismo: espontáneo y genial. De pensamiento vasto, fecundo y con un poder de iniciativa nunca igualado.
En el recinto del Congreso su banca era una cátedra, y cuando hacía oír su voz, todos atentos, en la seguridad de nutrir su inteligencia con la fuerza de la palabra que nunca fue pueril ò vulgar.
Si la pasión lo agitaba, su elocuencia era tormentosa. No había nada superior a la Libertad y todo lo que signifique progreso, en nuestro país, debe algo ò mucho a Sarmiento.
La libertad de conciencia es, no solo declarada piedra angular de nuestra Constitución, sino que es una de las más grandes conquistas de la especie humana. Es la conquista por excelencia, pues de ella surge la emancipación del pensamiento que ha sometido las leyes de la creación al dominio del hombre y al progreso de los Pueblos.
Sarmiento sustentó su vida sobre estas dos columnas. 
En la argentina de hoy, el murmullo de millares de bocas infantiles, que es la voz del porvenir, cantan su himno, que se eleva a las regiones más sublimes, donde mora su Espíritu y así se ve compensado de sus fatigas, el más ardiente apóstol de la Educación Popular ; pero el lamentable presente, donde nuestra incultura està sujeta a un populismo bastardo , que marca en nuestra historia la pàgina màs oscura que se conozca està marcada por el ausentismo extremo de los niños a las aulas y el màs alto ìndice de mortalidad infantil, a pesar de ser ocultado miserablemente.
Sarmiento pertenece a la historia y cuando la República Argentina vuelva a ser una de las grandes naciones de la tierra y sus hijos vuelvan la mirada hacia la cuna de su grandeza, verán destacarse la sombra de Sarmiento, consagrado para siempre uno de los padres de la Patria.
Me inclino ante su memoria y depositamos esta ofrenda de admiración y respeto.
Fernando Castro Pintos
Presidente

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