15 de julio de 2018

Cosas que pueden pasar si mantienes a tu ex en tus redes sociales

Marta dejó a Xavi después de un año de relación de idas y venidas porque no sentía lo que se supone que tenía que sentir. Automáticamente, él la eliminó de su lista de amigos de Facebook, la dejó de seguir en Instagram y la bloqueó en WhatsApp: No lo hizo por despecho; sencillamente él estaba muy enganchado a ella y creyó que lo mejor para olvidarla era el contacto cero, el no saber absolutamente nada de su vida, aunque no acabara de entender del todo qué había pasado.

Así fueron transcurriendo los meses y Xavi fue superando poco a poco la ruptura. Era inevitable tener a Marta en la cabeza, pero el no verle la cara, la sonrisa, los sitios a los que iba o la música que escuchaba, ayudaba bastante, la verdad.

Las redes sociales por su naturaleza de conectar a nuestro entorno pueden acabar mostrando fotos o datos de nuestras antiguas parejas que no esperamos

Hasta que un día Xavi abrió su Instagram y ¡zas! En su voluntad de borrar a Marta de su vida, se había olvidado de un pequeño detalle: dejar de seguir a Mireia, la mejor amiga de Marta, que acababa de publicar una foto de un grupo de personas en una barbacoa. En ella aparecía una sonriente Marta besando en la boca a un chico. A Xavi le dio un vuelco el corazón, después vino una bocanada de rabia y más tarde llegó la tristeza, que le hizo pasar dos semanas tirado como una colilla en casa, otras tantas como un zombi en el trabajo y muchas más noches en vela.

Marta y Xavi no existen. Pero su historia es todo un clásico en la calle (¿te has sentido identificado?). Y cómo no, en las consultas de los psicólogos, como en la de Thais Ribó, que a diario se encuentra con la piedra (o, mejor dicho, el pedrusco) de las redes sociales en el camino de la curación de las rupturas sentimentales: “Cada caso es un mundo, cierto, no es lo mismo una relación que ha terminado bruscamente, por engaño o traición, que una ruptura de mutuo acuerdo. Pero en el inicio del proceso de duelo, por muy bien que hayamos quedado con nuestro ex, lo más saludable es bloquear cualquier comunicación con él/ella.

Las redes sociales caotizan los procesos de duelo sentimental porque nos llega mucha información y muy rápido, incluso si ponemos filtros”

THAIS RIBÓ

Psicóloga y psicoterapeuta

Si seguimos viendo las publicaciones de nuestro ex cada vez que abrimos Facebook o Instagram, “la tendencia va a ser la de compararnos con él, con cómo le va la vida, en qué punto está de su reconstrucción respecto al nuestro. Y como le veamos mejor que nosotros, entonces podemos caer en procesos de obsesión, culpa, arrepentimiento o rabia”, dice la psicóloga y psicoterapeuta. Vamos, todo tipo de sentimientos que tienen de todo menos de bonito. “Las redes sociales caotizan los procesos de duelo sentimental porque nos llega mucha información y muy rápido, incluso si ponemos filtros”.

¿Y cómo lo estamos haciendo? Al parecer, no demasiado bien. Según Ribó, lo que más se encuentra en su consulta son personas que optan por mantener a su ex en las redes, dato que corrobora un estudio publicado en la revista Cyberpsychology, Behavior and Social Networking. Según el informe, más de la mitad de los participantes, el 54%, seguía siendo amigo de Facebook de su ex pero no mantenía un contacto frecuente. El 25% borró al otro de su lista y el 12% se encontró con que le habían borrado primero. Y resulta que, según el estudio, oh, sorpresa, mantener el contacto virtual con un ex podría hacer que el deseo sexual hacia él aumente y que se eche de menos la relación.

Instagram se lleva la palma en los dramas sentimentales porque es la red social más visual, nos golpea en la cara directamente con las fotos

Instagram se lleva la palma en los dramas sentimentales porque es la red social más eminentemente visual, la que abres y te golpea en la cara directamente con las fotos. “Es uno de los temas candentes en la consulta. Yo recomiendo bloquear y dejar de seguir, para no ver ni ser vistos por nuestros ex y evitar así recaídas”. Aunque no todo el mundo es capaz de hacerlo: “A partir de los 30 se es más capaz de dejar el móvil a un lado y pasar de las redes sociales por un tiempo, pero antes de esa edad es prácticamente imposible porque esos jóvenes han nacido en la era digital y les es prácticamente imposible comunicarse de otra manera. Viven de los me gusta, sin me gusta, no existes”.

¿Es recomendable también bloquear en WhatsApp? “Lo más sano es darse un tiempo real para gestionar lo que hay que gestionar. Si este tiempo fuera negociable entre los dos, seria maravilloso. El decir “nos bloqueamos y en tres meses volvemos a saber el uno del otro, ¿vale?”. Pero esto, lamentablemente, no es posible.

Una de las trampas más frecuentes según Ribó es borrar al ex de las redes, pero no a los amigos en común, hecho que, como le sucedió a Xavi, nuestro protagonista, puede suponer con toda probabilidad un retroceso notable en el duelo sentimental: “Aunque la relación acabara bien, no es agradable ver que tu ex ya ha rehecho su vida. Y tú ni siquiera sabes aún por dónde empezar”. Volvemos a la maldita comparación que nos complica las cosas. No tendría que venirnos de nuevo: hoy, más que nunca, una imagen vale (y puede doler más) que mil palabras.

Una de las trampas más frecuentes es borrar al ex de las redes, pero no a los amigos en común

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