21 de octubre de 2017

Caso Maldonado: las hipótesis que se caen tras los primeros datos de la autopsia

El hecho de que el cuerpo no tuviera golpes reduce las chances de un ataque de la Gendarmería.

Los datos preliminares de la autopsia hecha por el equipo forense sobre el cuerpo de Santiago Maldonado debilitan una serie de hipótesis que atravesaron todo el proceso de investigación en estos más de 80 días desde su desaparición. A continuación las más relevantes.

Que Gendarmería lo golpeó

Desde el principio, la familia Maldonado aseguró que se trataba de un caso de desaparición forzada. Los hermanos estaban convencidos de la veracidad de los relatos de los indígenas. Pero, al menos hasta ahora, según la autopsia, el cuerpo no tiene lesiones producto de golpes o de una paliza. El testigo Matías Santana había dicho que el artesano había sido víctima de un ataque brutal por parte de tres efectivos que aparentemente lo habían desmayado y, como un bulto, lo subieron a un camión para después traspasarlo a una camioneta.

Que fue plantado

Un aspecto que horada la teoría de que fue plantado es que el cuerpo tiene señales de haber permanecido más de 60 días en el agua, gran parte del tiempo que el artesano estuvo perdido. Queda por ver qué dicen los estudios finales y si marcan alguna discrepancia que finalmente indique que el cadáver pudo ser movido del Pu Lof el 1 de agosto y llevado a otro sitio para volver a ponerlo en el agua alrededor del martes de 17 de octubre pasado.

Dudas: la muerte y la cachiporra

Aún resta saber cuál fue la causa de la muerte, aunque todas los indicios ayer apuntaban a un ahogamiento. Ahora: ¿nadie vio cuando se ahogaba? ¿Ni los mapuches ni los gendarmes?

Por otro lado, durante los peritajes al cuerpo, los forenses dieron noticias de la aparición de una “tonfa” (cachiporra), un artículo que se utiliza en las artes marciales orientales y entre el personal policial de distintas brigadas en todo el mundo. En las manos adecuadas, es bien conocida su capacidad para infringir graves lesiones a los oponentes. Desde el CELS aseguraron que esta herramienta de lucha fue “colocada”, pero los peritos sostienen que el metal se encontraba oxidada por lo que se deduce que llevaba tiempo en el agua al igual que el cuerpo.

 

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