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20 de agosto de 2017

El desarrollo de las última PASO obligan a replantear el sistema electoral del país

¿Continuará la boleta de papel o vendrá el Voto electrònico?
La discusión en torno al escrutinio de la provincia de Buenos Aires generó una fuerte polémica entre el oficialismo y la oposición por el sistema electoral vigente. El kirchnerismo -defensor de la boleta sábana- acusó a Cambiemos de manipular el escrutinio para mostrar ganador a Esteban Bullrich en el prime time de los programas televisivos.

La gobernadora María Eugenia Vidal contestó: “Los que anoche se quejaban por la demora del recuento de los votos, son los mismos que trabaron la ley de reforma política”. Es decir, el proyecto de ley del ejecutivo nacional que establecía el voto electrónico, y fue rechazado el año pasado por los senadores nacionales del Frente para la Victoria.

Está claro entonces que el año próximo, el gobierno de Mauricio Macri avanzará con un nuevo proyecto de reforma política. Así, por lo menos lo hicieron trascender desde el Ministerio del Interior que conduce Rogelio Frigerio.

Y con la ventaja de contar con más legisladores nacionales.

Por su parte la oposición, sobre todo el kirchnerismo, el más férreo defensor de la lista sábana, se quedó sin excusas para discutir, después de las denuncias del domingo, los cambios al sistema electoral actual, dijeron en el oficialismo.

Con el empuje del peronismo más moderado, que sí quiere un cambio, la reforma electoral tomará cuerpo real.

DENUNCIAS EN LA MADRUGADA

Cuando la candidata a senadora nacional por Unidad Ciudadana, Cristina Fernández de Kirchner, anunció a las 3.43 de la madrugada del lunes pasado que “había ganado las elecciones”, los números del escrutinio provisorio de las PASO, computado el 95,68 por ciento de los votos, indicaban una diferencia a favor del candidato de Cambiemos , Esteban Bullrich, de 7 mil votos. Cristina sumaba el 34,11 % de los votos y Bullrich el 34,19%.

El macrismo había “secuestrado los votos” dijo el inoxidable Leopoldo Moreau, ahora transformado en vocero del kirchnerismo.

En Unidad Ciudadana creían que la ventaja de la ex presidenta se sustentaría en los votos que no se escrutaron, poco más del 4 por ciento, muchos de los cuales -decían- pertenecían a distritos favorables a la alianza opositora.

La respuesta de la gobernadora María Eugenia Vidal no se hizo esperar. Al día siguiente dijo: “Los que anoche se quejaban por la demora del recuento de los votos, son los mismos que trabaron la ley de reforma política”.

Algo similar subrayó el Secretario de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior, Adrián Pérez, pero dos días más tarde: “Ojalá no hubiésemos sido responsables del escrutinio provisorio, porque en el proyecto que enviamos al Congreso no solo establecíamos la boleta única electrónica, que hubiese sido un gran salto de calidad, sino que establecíamos que el escrutinio provisorio lo haría la Cámara Nacional Electoral”. Y agregó que “ese proyecto tuvo el acompañamiento de todas las fuerzas políticas, pero una no lo acompañó: el Frente para la Victoria”.

Más allá de la polémica que se suscitó a raíz del escrutinio provisorio de las últimas PASO, lo que subyace en el fondo es la necesidad de encarar una reforma política que fortalezca a los partidos políticos, haciendo más transparente su financiamiento y al sistema electoral vigente.

¿VOTO ELECTRÓNICO?

El voto electrónico no es un sistema electoral popular en el mundo. De 295 países, sólo 7 lo implementaron en sus territorios. Además, 19 países estudian implementarlo y 5 países prohibieron su implementación. Entre ellos Alemania: el 3 de marzo de 2009, el Tribunal Superior de Justicia declaró inconstitucional la utilización de urnas electrónicas por no permitir el sistema de votación la fiscalización del proceso electoral por parte de personas sin conocimientos técnicos.

En la República Argentina se implementa solo en dos provincias: en Salta y la ciudad de Buenos Aires.

El proyecto de ley de reforma política que el Poder Ejecutivo Nacional envió al Parlamento el año pasado tenía tres ítems principales: la creación de la Boleta Unica Electrónica, la transferencia del control del Escrutinio Provisorio a la Cámara Nacional Electoral y la prohibición de las candidaturas múltiples y las listas colectoras. Además generaba mecanismos más estrictos de control de los gastos de los partidos políticos, estableciendo un procedimiento sancionatorio y creando el cargo de fiscal general ante la Cámara Nacional Electoral.

Nicolás Massot, presidente del bloque de diputados nacionales de Cambiemos, explicó las ventajas de la Boleta Unica Electrónica: “El sistema es totalmente seguro porque la boleta tiene el soporte electrónico que cuenta los votos más rápido y un soporte fìsico, porque el voto se imprime”. Este fue el punto menos cuestionado del proyecto.

Desde la Justicia, no hubo cuestionamientos de fondo al proyecto pero sí recomendaciones en cuanto a los controles y a la “gradualidad en su aplicación”

La Jueza María Servini de Cubría sostuvo que la boleta electrónica exige “gradualidad en su implementación”. “Hay lugares en los que la población no entiende el sistema” por lo que hay instrumentarlo de forma gradual.

El juez de la Cámara Nacional Electoral, Alberto Dalla Vía, insistió en que “sería un salto peligroso incorporar tecnología y no adecuar los mecanismos tecnológicos de quien tiene a su cargo su control”.

Y más allá del debate tecnológico de la boleta dijo “el problema está en quién controla y cómo se controla”. En este sentido señaló que “no estamos de acuerdo con la privatización del sistema electoral” y “no vamos a delegar ninguna responsabilidad porque esto es una responsabilidad constitucional”.

El sector de la oposición más duro, especialmente los legisladores kirchneristas, prefirieron poner en el acento en las dudas “tecnológicas” y utilizaron como interlocutores a especialistas en informática. Uno de ellos fue Javier Smaldone que afirmó: “un sistema basado en la confianza en terceros (el Gobierno, una empresa o una élite técnica) no da garantías. Sólo da la posibilidad de creer o no creer en él”.

El peronismo más moderado no descartó el boto electrónico. Pero propuso que además del chip para leer los resultados, se imprima la boleta en papel para garantizar la revisión del resultado provisorio en el escrutinio definitivo. La iniciativa correspondió a los senadores nacionales Juan Abal Medina y Omar Perotti, y contó con el apoyo del presidente de la bancada, Miguel Angel Pichetto.

A último momento, cuando parecía que el proyecto del gobierno (con media sanción de diputados) salía, en una reunión ampliada de senadores y gobernadores justicialistas la mayoría optó por rechazar la iniciativa y continuar con la boleta de papel.

Pero el oficialismo ha dicho que el año que viene va a volver a la carga con el proyecto y, confía en que la oposición -después de las denuncias del cristinismo- no tendrá “autoridad moral” para oponerse. También insistirá con la boleta única, que ya está implementada para las elecciones generales de Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires.

EL FIN DE LAS PASO

El escritor estadounidense Ambrose Bierce afirmó que “el elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros”. La frase fue dicha en el siglo XIX, pero bien podría aplicarse a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.

Aunque el mecanismo, aprobado en 2009, pretendió democratizar y fortalecer la vida de los partidos lo cierto es que no ha funcionado como tal. Y el domingo los electores encontraron en el cuarto oscuro 25 boletas de candidatos a senador nacional, que ya estaban elegidos.

Mauricio Macri cuestionó duramente este sistema electoral se implementó en los años 2011,2013, 2015 y el domingo último.

Al respecto expresó: “Me da mucha bronca. Yo vivo trabajando para ahorrar de a 100 mil pesos y tirar 2.500 millones de pesos en una elección que sólo pasa acá en la Argentina y que ya se ha demostrado inútil es otra falta de respeto y dilapidar recursos”.

El Presidente anticipó que “a fin de año”, tras las elecciones generales del 22 de octubre, va a “proponer derogarlas”, a fin de que no se apliquen para el próximo turno electoral: las presidenciales de 2019.

Y la opinión de dar de baja a las PASO es casi unánime en todo el arco político nacional.

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